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4 de junio
SAN FRANCISCO
CARACCIOLO
Nació en los
Abruzos (Italia), en 1536. A los 21 años, le dio una enfermedad
terrible a la piel,semejante a la lepra, y todos creían que
sería incurable. Entonces Francisco le hizo a Dios esta promesa:
"Si me curas de esta enfermedad, dedicaré mi vida al
sacerdocio y al apostolado". Así, curado de milagro,
decidió cumplir con su promesa y empezó a prepararse
para el sacerdocio. Se fue a Nápoles, y allá, apenas
ordenado sacerdote se unió a un grupo de apostolado que se
dedicaba a atender a los presos de las cárceles.
En el año
1588 un gran apóstol llamado Juan Adorno, dispuso fundar
una comunidad religiosa que dedicara la mitad del tiempo a la oración
y la otra mitad al apostolado. Para esto mandó una carta
a un tal Ascanio Caracciolo, pidiéndole consejos acerca de
este proyecto y proponiéndo su colaboración. Pero,
sucedió que los que llevaban la carta se equivocaron de destinatario
y en vez de entregarla a Ascanio la entregaron a san Francisco Caracciolo.
El, al leerla encontró que esta comunidad era lo que él
había deseado por muchos años y junto con Juan Adorno
fundaron la nueva congregación.
La nueva comunidad
recibió el nombre de "Clérigos regulares".
El Papa Sixto V aprobó
la nueva Congregación, y les fue concedida una casa junto
a la famosa Basílica Santa María la Mayor. Pronto
empezaron a llegarles muchos jóvenes con la aspiración
de pertenecer a la comunidad. Los fervorosos religiosos se dedicaban
a predicar misiones por pueblos y veredas y a hacer apostolados
en las cárceles y hospitales. Tenían ciertos sitios
apartados y solitarios para dedicarse a la oración y a la
meditación.
Al morir su compañero,
fue nombrado nuestro santo como superior general de la Congregación.
Poseía el
don de curaciones. Muchas veces con la señal de la cruz devolvía
la salud a los enfermos. Fundó una gran casa religiosa en
Nápoles, que pronto se llenó de nuevos religiosos.
Fundó también casas en Madrid, Valladolid y Alcalá
en España.
En 1607 renunció
a todos sus cargos y se dedicó a la oración y a la
meditación. En su habitación, en Nápoles lo
encontraron varias veces en el suelo, con los brazos en cruz, en
éxtasis, orando y mirando al crucifijo absorto.
Murió el 4
de junio del año 1608. Tenía apenas 44 años.
Su cuerpo, después de muerte despedía suaves fragancias
que por tres días llenaron aquel recinto.
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