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3 de octubre
SAN REMIGIO, Obispo
San Remigio fue el
gran apóstol de los franceses, célebre por su sabiduría,
su admirable santidad y sus muchos milagros. Al poco tiempo de ser
ordenado sacerdote, ya era considerado como uno de los mejores oradores
de su época, y cuando tenía sólo 22 años,
fue elegido Obispo, cargo que desempeñó con energía
y entrega a la misión por cerca de 70 años.
Por intersección
y oraciones de su esposa, la Reina Clotilde, el Rey de los franceses
Clodoveo se convirtío al cristianismo, y tuvo como director
espiritual a San Remigio. Su elección por Cristo fue apoyado
y seguido por sus súbitos quienes al saber de la conversión
de su rey, decidieron abandonar la idolagría a los dioses
paganos.
Fue ahí, donde
San Remigio y sus sacerdotes se dedicaron con todo empeño
a enseñar los principios elementales de la fe tanto al rey
como a los súbitos que deseaban bautizarce. A los pocos meses,
el rey y 2300 súbitos fueron bautizados en una sencilla ceremonia
presidida por el santo Obispo.
San Remigio además
empezó a predicar la Buena Nueva en el pueblo a fin de combatir
a los herejes y paganos. También ayudó al hermano
pobre y necesitado, y su solidaridad y servicio se extendió
incluso por aquellos que no profesaban la religión cristiana.
Dios le concedió el don de hacer curaciones y anunciar lo
que iba a suceder en lo futuro.
Murió en el
año 530 a la edad de 90 años.
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