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30 de mayo
SANTA JUANA DE
ARCO, Mártir
Hija de campesionos,
Juana de Arco nació en 1412 en Donremy, Francia. Jamás
aprendió a leer y escribir pero su madre que era muy piadosa
le infundió una gran confianza en el Padre Celestial y una
tierna devoción hacia la Virgen María.
A causa de los estragos
de la invasión de los ingleses, Francia atravesaba una difícil
situación. Por revelación divina, la santa supo cuál
que su misión era salvar a su patria y al rey de las manos
de Inglaterra. Sin embargo, sus familiares, amigos y oficiales de
la corte francesa desoyeron su petición de sostener un encuentro
con el rey. Al fin, luego de muchos intentos, Juana de Arco conversó
con el monarca, quien se quedó impresionado de la sabiduría
y revelaciones de la santa.
Los ingleses habían
invadido y dominado casi toda Francia; sólo faltaba una ciudad
importante: Orleans, y por petición de Santa Juana, el rey
Carlos y sus militares le concedieron el mando sobre las tropas,
nombrandola capitana. Juana manda a confeccionar una bandera blanca
con los nombres de Jesús y de María y al frente de
diez mil hombres se dirige hacia Orleans, donde logra un triunfo
glorioso. Luego, se dirige a otras ciudades donde logra la victoria
y la libertad del dominio inglés.
Sin embargo, a causa
de envidias y ambiciones entre los miembros de la corte del Rey
Carlos VII, éste retira a Juana de sus tropas, cayendo herida
y hecha prisionera prisionera por los borgoñones en la batalla
de París.
La santa fua abandonada
por los franceses; pero los ingleses estaban supremamente interesados
en tenerla en la cárcel, pagando más de mil monedas
de oro a los de Borgoña para que se la entregaran, siendo
sentenciada a cadena perpetua. En la prisión, la santa sufrió
las más terribles humillaciones e insultos, pero se mantenía
adherida a la cruz del Señor y a la protección de
la Madre del Cielo y de San Miguel Arcángel.
Los enemigos de Juana
la acusaron de utilizar brujería y conjuros para obtener
sus conocidas victorias en Francia. Juana de Arco siempre negó
todas las acusaciones y pidió que el Pontífice fuese
el que la juzgase. Todos desoyeron su petición, y la santa
fue condenada a padecer en la hoguera. Murió rezando y su
mayor consuelo era mirar el crucifijo que un religioso le presentaba
y encomendarse a Nuestro Señor. Era el 29 de mayo del año
1431. Tenía apenas 19 años.
En 1454, el Papa
Benedicto XV la proclamó santa.
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Otros santos de hoy: SAN FERNANDO
III
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