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28 de febrero
BEATA ANTONIA
DE FLORENCIA, Viuda
La beata se casó
muy joven y perdió a su esposo a los pocos años. Deseando
consagrarse enteramente a Dios, opuso resistencia decidida a los
intentos de sus parientes de casarla de nuevo. En 1429, la Beata
Angelina de Marsciano envió a dos de sus religiosas a fundar
en Florencia el quinto convento de Terciarias Regulares de San Francisco
y la beata fue una de las primeras en entrar en él. Un año
más tarde, su superiora la nombró superiora del convento
de Santa Ana de Foligno, y tras tres años, fue enviada a
gobernar la nueva comunidad de Aquila.
Cuando San Juan Capistrano
pasó por la ciudad, la beata Antonia le manifestó
que deseaba una regla más estricta. El santo comprendió
su anhelo y consiguió que se le cediese el monasterio de
Corpus Christi, que otra orden acababa de construir. Ahí
se retiró Antonia con once de sus religiosas, en 1447, para
practicar la regla original de Santa Clara en todo su rigor.
La humildad y la
paciencia eran la virtudes características de la Beata Antonia,
quien durante 15 años tuvo que soportar una dolorosa enfermedad,
además de una multitud de severas pruebas espirituales. Antonia
era digna hija de San Francisco por su amor a la pobreza. Algunos
testigos narraron que habían visto varias veces a la beata
arrebatada en éxtasis a cierta altura del suelo, y que una
vez un globo de fuego apareció sobre su cabeza e iluminó
el sitio en que se hallaba orando.
La beata falleció
en 1472. Su culto fue confirmado en 1847.
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