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27 de junio
SAN LADISLAO DE
HUNGRÍA
Pasó su niñez
y juventud en un ambiente cargado de intrigas políticas y
dinásticas, y en 1077, Ladislao ocupó el trono de
Hungría. Inmediatamente fueron negados sus derechos reales
por su hermanastro Salomón, quien tomó las armas contra
él, pero fue derrotado en el campo de batalla por el soberano
húngaro.
Su piedad tan fervorosa
como bien equilibrada se expresaba en su celo por la fe, en el escrupuloso
cumplimiento de sus deberes religiosos, en su estricta moral y en
la austeridad de su vida. Se había despojado de toda ambición
personal, y sólo por su sentido de la obligación,
aceptaba la dignidad que le habían echado sobre las espaldas.
Dentro del propio territorio de Hungría, el rey tuvo que
soportar numerosas invaciones por parte de tribus bárbaras
a quienes vención triunfalmente y entregó todos sus
esfuerzos para que ellos conociecen el cristianismo.
A solicitud suya,
la Santa Sede reconoció como dignos de veneración
al rey Esteban I, a su hijo Emeric, así como a Gerardo, el
obispo mártir. Falleció en Bohemia, a principios del
año 1095 cuando sólo tenía cincuenta y cinco
años de edad.
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