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27 de julio
BEATA MARIA MAGDALENA
MARTINENGO, Virgen
Nació en la
ciudad italiana de Brescia en 1687. Desde muy niña se vio
inclinada a la devoción y a la mortificación y mostró
un gran deseo de "imitar todo lo que habían hecho los
santos". A los 18 años, ingresó en el convento
capuchino de Santa María de las Nieves de su ciudad natal.
En 1706 hizo su profesión. Tres veces fue maestra de novicias
y, durante algún tiempo, desempeñó el humilde
cargo de portera. En 1732 y en 1736, fue elegida superiora. Dios
premió su desinteresado amor con experiencias místicas
extraordinarias y con el don de milagros.
La beata profesaba
particular devoción a la coronación de espinas y,
después de su muerte, se descubrió que llevaba bajo
el velo, alrededor de la cabeza, una rejilla de puntas aceradas.
María Magdalena supo unir a las mortificaciones, el cumplimiento
de sus deberes de maestra y superiora, el amor al silencio y una
gran mansedumbre en la conversación. Su muerte ocurrió
en 1737, cuando tenía 50 años de edad. Fue beatificada
en 1900.
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