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17 de setiembre
SAN FRANCISCO
DE CAMPOROSO
Nació en el
seno de una familia humilde y a igual que sus hermanos, recibió
una educación religiosa muy simple. A los 18 años
el santo conoció a un hermano del convento de los monjes
menores, y despertó en él el deseo de consagrarse
al servicio de Dios. Fue admitido como terciario en el convento
franciscano de Sestri Ponente y queriendo tener una vida de mayor
austeridad, solicitó su ingreso entre los frailes menores
capuchinos. Al año siguiente hizo su profesión en
Génova y se le envió a trabajar en la enfermería
para el cargo de gestor, cuyo oficio consistía en pedir limosna
de puerta en puerta.
En numerosas ocasiones,
San Francisco recibió rotundas negativas por parte de los
genoveses que no estaban muy dispuestos a ayudar a los religiosos,
pero preservó con inagotable paciencia durante 10 años
y llegó ser el mejor limosnero conocido en la ciudad donde
ninguno de sus habitantes lo trataba mal o le negaba algo. Se le
atribuyeron numerosos milagros y curaciones de enfermos, y toda
Génova lo llamaba Padre Santo pues él era un verdadero
padre para todos los pobres y afligidos que acudían a él.
Una terrible epidemia
de cólera devastó la ciudad, y San Francisco, abatido
y casi inmovilizado por una dolorosa operación, ofreció
al Padre Celestial su vida a cambio del cese de la epidemia. El
15 de setiembre fue atacado por la enfermedad y dos días
después falleció, disminuyendo la fuerza de la epidemia
hasta que cesó completamente. El Papa Juan XXIII lo canonizó
el 9 de diciembre de 1962.
Otro santo: SAN
PEDRO ARBUÉS, Mártir
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