16 de mayo
SAN JUAN NEPOMUCENO,
Mártir
Nació en Bohemia
(Checoslovaquia) hacia el año 1250, en un pueblo llamado
Nopomuc, de ahí el sobrenombre Nepomuceno.
Fue párroco
de Praga y obtuvo el doctorado en la Universidad de Padua. Después
ocupó el alto puesto de Vicario General del Arzobispado.
El rey de Praga,
Wenceslao, se dejaba llevar por dos terribles pasiones, la cólera
y los celos y dicen las antiguas crónicas que siendo Juan
Nepomuceno confesor de la reina, se le ocurrió al rey que
el santo le debía contar los pecados que la reina le había
dicho en confesión, y al no conseguir que le revelara estos
secretos, se propuso matarlo. Luego el rey tuvo otro gran disgusto,
consistió en que el monarca se proponía apoderarse
de un convento para regalar las riquezas que allí había
a un familiar. El Vicario Juan Nepomuceno se opuso a esto rotundamente,
ya que evidentemente esos bienes pertenecían a la Santa Iglesia.
El rey mandó
matar al padre Juan; lo ataron doblado, con la cabeza pegada sobre
los pies, y luego, fue lanzado al río Moldava. Esto ocurrió
en el año 1393. Los vecinos recogieron el cadáver
para darle santa sepultura.
En 1725, más
de 300 años después del suceso, una comisión
de sacerdotes, médicos y especialistas encontarron que la
lengua del mártir se encontraba incorrupta, aparentemente
seca y gris. De repente, en presencia de todos empezó a tomar
apariencia de ser la de una persona viva. Todos se pusieron de rodillas
ante este milagro. Fue el cuarto milagro que realizó el santo
antes de ser proclamado oficialmente como tal.
San Juan Nepomuceno
fue considerado patrono de los confesores, porque prefirió
morir antes que revelar los secretos de la confesión. En
Praga, en el puente desde el cual fue echado al río, se conserva
una imagen de este gran santo, y muchas personas, al pasar por allí
le rezan devotamente.
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