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12 de marzo
SAN MAXIMILIANO,
Mártir
La "pasión"
de San Maximiliano es uno de los más valiosos documentos
del juicio y muerte de uno de los primeros mártires. Durante
el consulado de Tuscus y Anulinus, comparecieron ante la corte Víctor
y su hijo Maximiliano. El juez, al interrogar a Maximiliano sobe
sus datos personales, éste le contestó que él
era cristiano y que por lo tanto no podía servir como soldado.
El juez volvió a insistir con amenazas de tortura y muerte,
pero el santo se mantuvo firme en su adhesión a Jesús.
Maximiliano tenía
21 años cuando fue condenado a ser decapitado, sentencia
que recibió con mucha alegría y alabanzas a Dios,
para sorpresa de sus verdugos. De camino al sitio de la ejecución,
habló a los cristianos: "Amados hermanos, apresúrense
a alcanzar la visión de Dios y a merecer una corona como
la mía". Al primer golpe lo decapitaron y una mujer
llamada Pompeya obtuvo el cuerpo de Maximiliano y le dio cristiana
sepultura. El padre del santo se fue a su casa regocijado, agradeciendo
al Señor por permitirle enviar tal regalo al cielo. No tardó
mucho en seguir a su hijo.
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