La
Santísima Trinidad
La Santísima
Trinidad es el misterio de un sólo Dios en tres personas.
El hombre debe inclinarse con respeto ante ese misterio sublime
y creerlo sin procurar profundizarlo, porque se halla por encima
de la luz de su razón.
La Santísima
Trinidad es el misterio fundamental de nuestra religión.
En su nombre hemos sido bautizados. La señal de la cruz nos
la recuerda, y el sacerdote, en el altar, la invoca para terminar
todas sus oraciones. En su nombre somos absueltos en el tribunal
de la penitencia, y en su nombre, se renueva todos los días,
en nuestros altares, el sacrificio del Calvario.
La Santísima
Trinidad es, además, prenda de nuestra felicidad eterna:
Dios mismo será nuestra recompensa si hemos guardado su ley.
Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios de los ejércitos.
Llenos están los cielos y la tierra de su gloria.
Os adoro, Dios tres
veces santo, Padre, que nos habéis creado, Hijo que nos habéis,
redimido con vuestra sanare, Espíritu Santo, que nos santificáis
con las gracias que nos concedéis todos los días.
Haced que guarde en mi alma vuestra semejanza o imagen, a fin de
que, un día, me reconozcáis y reine con vos en la
eternidad.
En el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Así sea.
Texto de una estampa
religiosa de finales del siglo XIX
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