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Resumen semanal

¿Son los preservativos seguros?

Los proyectos de "salud reproductiva" han contemplado el uso del preservativo como único medio seguro para evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) especialmente el SIDA e impedir el embarazo de las jóvenes adolescentes y por consiguiente el aborto. Entre otras cosas se habla de la enseñanza de un "tipo" de educación sexual en las que aconsejarían el uso de los preservativos, se enseñaría la forma correcta de usarlos y se distribuirían eventaulemente y en forma gratuita a los jóvenes.

Sin embargo, la seguridad del preservativo es muy relativa porque exige un uso correcto, además, puede traer deficiencia en su fabricación y puede romperse. Por otro lado, el poro del látex tiene un diámetro de 10 micras, mucho más grande que el tamaño del virus del SIDA (VIH) que es de 0,1 micra.

No constituye una barrera segura para el paso del VIH, por lo cual no es un imposible que penetre. Y es inocuo para alguna ETS, por ejemplo el virus del Papiloma humano (VPH) que está íntimamente ligado al cáncer de cuello uterino. Hay estudios que nos hablan de un 31% de posibilidad de contagiarse el SIDA, otros del 25% y un tercero de un 16%, lo que equivale en este último caso a 1 cada 6. ¿Quién se atrevería tener relaciones sexuales a pesar del preservativo con una persona que confesara tener VIH? Suponer que el preservativo ofrece una protección segura contra el SIDA es una peligrosa ilusión: "es coquetear con la muerte".


Las consecuencias del preservativo

Es verdad que el uso de los preservativos va a evitar que muchos se contaminen, pero la sensación de seguridad que ofrecen multiplicará las relaciones sexuales, por consiguiente la difusión acrecentará las contaminaciones.

Enseñar a los niños y adolescentes el uso de los preservativos equivale a decirles que todo les está permitido en materia sexual y se está formando una falsa mentalidad y una conciencia facilista y permisiva que acelera el advenimiento de la pubertad, fomenta el deseo y la curiosidad, puebla el inconsciente con pensamientos, imágenes y deseos que dejarán una huella imborrable. Se están forjando los futuros viciosos y hombres débiles de carácter porque se han aniquilado sus deseos de plenitud moral. Se están formando hombres egoístas e incapacitados para amar.


Fracaso de los programas de salud reproductiva

En el informe "Tendencias en las infecciones sexuales en el Reino Unido"(1) el gobierno británico reconoció el fracaso de la educación sexual dada por los programas de Salud Reproductiva. Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) sin incluir el SIDA tuvieron el mayor crecimiento en los últimos 5 años y siguen en aumento.

El mismo informe indica que entre los años 1990 y 1999 las ETS sin incluir el SIDA, pasaron de 624.000 a 1.200.000.

Según datos del "Departamente of Health Teenage Pregmancy, London Social Exclusión Unit 1999" (2), el problema de los embarazos de adolescentes en el Reino Unido era causa de preocupación general, ya que sólo en Inglaterra en 1997, quedaron embarazadas alrededor de 90.000 adolescentes, casi 7.700 de ellas tenían menos de 16 años y aproximadamente la mitad de estos embarazos terminaron en abortos. Esto explica la medida, que atrevemos a calificar de desesperada, de autorizar la venta de la "píldora del día siguiente" sin necesidad de prescripción médica a partir de los 16 años.

El Dr. John Chisholm de la Asociación Médica Británica declaró que debería permitirse su adquisición a menores de 16 años. La ineficiencia del uso del preservativo se manifiesta en que también aumentaron las enfermedades sexuales entre las adolescentes de 16 a 19 años. Las enfermedades de T.S. y los embarazos es una muestra del fracaso de la educación sexual recibida,más que del preservativo, porque no sólo se deben a su mal uso por deficiencias, sino al NO uso por "inconsciencia, premura o dejadez".


Mucho más grave

Mucho más grave que considerar al preservativo como un medio seguro para el sexo sin riesgos, sería creer que el SIDA es el problema fundamental que debemos enfrentar. El árbol nos estaría tapando el bosque. El temor a la enfermedad no nos dejaría ver problemas más graves: las causas de su existencia.

Porque suponiendo que los preservativos fueran confiables, y que en ningún caso y por ningún motivo pudieran fracasar, que se fabricara con un látex cuyos poros fueran más pequeños que el virus del SIDA; tan fuertes que jamás se rompieran y que su uso fuera siempre correcto; que se descubrieran vacunas preventivas y curativas y que se erradicara totalmente la enfermedad, si todo esto sucediera y no variara la actitud del hombre frente a la vida y el placer, seguro quedarían males más graves y trascendentes.

Seguirían creciendo las frustraciones matrimoniales y fracasando el hombre en cuanto a ser humano, esposo y padre.

Lo peor que nos puede pasar es no entender la advertencia de la naturaleza y no cambiar nuestra mentalidad y nuestra conducta. La impunidad fomenta el abuso del sexo, la difusión de la droga, la corrupción y la violencia.


Notas al pie
(1) P. Juan C. Sanahuja (Noticias Globales 3.1.01) (2) Sr. Jorge Scala (Riesgos de los anticonceptivos 29.1.01)
Este artículo corresponde a la Fundación Nueva Cristiandad

 

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