NOTA DE LA SUBCOMISIÓN
PARA LA FAMILIA Y LA DEFENSA DE LA VIDA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
SOBRE LA "PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE"
Se ha anunciado recientemente la posible
comercialización de la llamada píldora
del día siguiente que ha despertado una notable
inquietud en la opinión pública. Los
Obispos de la Subcomisión Episcopal para la
Familia y la Defensa de la Vida, por encargo de la
Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española,
ante la importancia social de este hecho, manifestamos
lo siguiente:
1. La llamada píldora del día
siguiente es un preparado de hormonas que se ha de
tomar dentro de las 72 horas siguientes a aquella
relación sexual susceptible de dar lugar a
un embarazo. Cuando el preparado llega al torrente
sanguíneo, las altas dosis de hormonas trastornan
el delicado equilibrio hormonal necesario para que
la mucosa uterina acoja al embrión eventualmente
concebido. Sucede así que, si ha habido una
concepción, el embrión no logra implantarse
en el endometrio modificado por el fármaco.
El resultado es la expulsión y la pérdida
del embrión.
2. La píldora del día
después es, por tanto, una autentica técnica
abortiva y no simplemente anticonceptiva, como se
ha afirmado repetidamente.
En efecto, “desde el momento
en que el óvulo es fecundado, se inaugura una
nueva vida que no es la del padre ni la de la madre,
sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por
sí mismo. Jamás llegará a ser
humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia
de siempre… La genética moderna otorga
una preciosa confirmación. Muestra que desde
el primer instante se encuentra fijado el programa
de lo que será ese viviente: una persona, un
individuo con sus características bien determinadas.
Con la fecundación se inicia la aventura de
una vida humana”[1]. Una vez más hemos
de afirmar que “la vida humana ya concebida
ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el
aborto y el infanticidio son crímenes abominables”[2].
Y como ya señalamos a propósito de la
RU-486 “el aborto con píldora es también
un crimen”[3], pues se trata de la eliminación
de un ser humano inocente.
3. La difusión, la prescripción
y el uso de la píldora del día siguiente
son, por tanto, prácticas moralmente reprobables
por tratarse de un aborto provocado. De ello son también
responsables todos aquellos que cooperan con tal procedimiento.
En consecuencia, si se lleva a efecto su comercialización,
exhortamos a todos los profesionales de la medicina
y de la farmacia a ejercer su derecho de objeción
de conciencia, que testimonie con fuerza el valor
inalienable de la vida humana, defendiendo la más
débil e indefensa, como es el caso del embrión
humano, víctima inocente de una cultura y de
una política incapaz de sostener adecuadamente
la dignidad de la persona y la vida humana.
4. Con el fin de evitar estas prácticas,
exhortamos a promover una verdadera educación
afectivo-sexual que ayude a los adolescentes y jóvenes
a vivir la sexualidad de forma responsable. Educación
que lleve a la persona a reconocer su propia dignidad
y la del otro, y a respetar las leyes morales, para
hacer posible una maduración que le capacite
para la donación de sí misma en el matrimonio.
Es tiempo de que nuestra sociedad,
más allá de las propagandas engañosas
del sexo libre y del sexo seguro, empiece a hablar
y a educar en el sexo responsable, al igual que pedimos
a los jóvenes responsabilidad en la bebida,
en las drogas y en el tráfico rodado.
A los padres, primeros responsables
de la educación de sus hijos, a los colegios
religiosos e instituciones eclesiales, y a todos los
implicados en tareas educativas, les invitamos a educar
en la verdad y el sentido de la sexualidad y del amor
humano. Se trata de una tarea especialmente necesaria
y urgente en nuestra sociedad permisiva. Está
en juego la dignidad del hombre y la misma vida humana.
Madrid, 12 de diciembre de 2000
[1] JUAN PABLO II, Carta Encíclica
Evangelium Vitae, 60. CONGREGACIÓN PARA LA
DOCTRINA DE LA FE. Declaración sobre el aborto
procurado (18 de noviembre de 1974), 12-13. AAS 66
(1974).
[2] CONCILIO VATICANO II, Gaudium
et Spes, 51.
[3] CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA,
Declaración de la Comisión permanente,
El aborto con píldora es también un
crimen, 17 de junio de 1998.