Por el Dr. Patricio Mena
(Chile)
La reciente decisión de autorizar
la venta de la droga LNG ha desatado una polémica
pública sobre el mecanismo de acción
del LNG administrado en altas dosis después
de una relación sexual desprotegida.
¿Estamos frente a un anticonceptivo
o un abortivo? La respuesta exacta, derivada del análisis
de la información científica disponible,
no permite afirmar exclusivamente lo uno ni lo otro.
En realidad, se trata de un mecanismo de acciones
múltiples por medio de las cuales se intenta
impedir la fertilización del óvulo (acción
anticonceptiva) y de fracasar ésta, ya concebido
un nuevo ser humano, impedir su implantación
o anidación en el útero (acción
abortiva). Una nueva versión del mecanismo
de acción de los así llamados anticonceptivos
modernos: “anticonceptivos” hormonales
y dispositivos intrauterinos, los cuales logran su
eficacia para impedir nuevos nacimientos a través
de efectos múltiples, anticonceptivos y anti-anidatorios.
Si fracasa el mecanismo anticonceptivo o si se aplica
después de la fecundación, se manifestará
un poderoso mecanismo abortivo que impida la implantación
del huevo fecundado. En esta ocasión me limitaré
al mecanismo de acción del LNG.
Si bien es cierto que el uso de anticonceptivos
exclusivos conlleva un grave daño moral a las
personas que los emplean, el aborto afecta no sólo
a los que participan en ese acto sexual sino que privan
del derecho humano más primario, el derecho
a la vida, a un ser indefenso que inicia su proceso
vital, el embrión humano. La anticoncepción,
en nuestra legislación actual no está
sancionada, pero el aborto es reconocido como un crimen
por la ley y el derecho a la vida, un derecho fundamental
superior a todo otro derecho y respaldado por la Constitución
política del Estado de Chile.
Demostrar que el LNG incluye un efecto
anti-anidatorio del huevo humano fecundado no es asunto
que ofrezca mayor dificultad. De hecho, basta con
preguntarse qué sucede cuando el LNG se administra
después que el óvulo ha sido fecundado.
Ya no cabe acción anticonceptiva, la concepción
se realizó. Aunque bastaría que se privara
de la posibilidad de implantación a un solo
embrión para considerar el LNG 0.75mg. como
abortivo, la realidad es que necesariamente actuará
como abortivo en numerosas oportunidades. Sabemos
por Wilcox[1] que de los embarazos que se producen
en relaciones sexuales realizadas en los cinco días
que anteceden a la ovulación, el 83 por ciento
ocurre ya sea en el día de la ovulación
o en los dos días previos, siendo esos tres
días los de más alta probabilidad de
fecundar en el ciclo femenino. Cada uno de esos tres
días de alta fecundidad tiene una probabilidad
cercana al 30 por ciento de que se produzca un embarazo
en caso de una relación sexual. El 17 por ciento
de los embarazos restantes ocurre por relaciones sexuales
realizadas con anterioridad a esos tres días,
en cada uno de esos días la probabilidad de
embarazo es muchísimo menor.
Suponiendo una relación sexual
en el día de la ovulación, la fecundación
se podrá realizar unas siete horas después
del acto[2]. Se necesitan sólo algunos minutos
para que los espermatozoides alcancen el lugar de
la trompa uterina donde se encuentre el óvulo
y unas horas de capacitación de los espermatozoides
para que uno de ellos quede en condiciones de penetrar
hasta el óvulo y fusionarse con él.
A su vez, una vez administrado el LNG se necesita
de unas dos horas para que llegue a su concentración
sanguínea máxima[3], lo que no significa
que su plena acción tisular se alcance necesariamente
en ese mismo tiempo. Hipotéticamente, de acuerdo
a lo anterior, para lograr una potencial acción
anticonceptiva que impidiera la continuación
del proceso de capacitación y fertilización,
se necesitaría que la mujer ingiriera la droga
en las horas inmediatas a su relación sexual.
Al menos, en las mujeres violadas y particularmente
en las adolescentes con relaciones sexuales ocasionales,
esto sería casi imposible de obtener.
El tiempo transcurrido entre la relación
sexual y la administración del LNG 0.75mg.
determina la eficacia con que esta hormona impide
la fecundación o la implantación de
un huevo humano fecundado. Antes de 24 hrs. = 95 por
ciento; 24 a 48 hrs. = 85 por ciento; y 48 a 72 hrs.
= 58 por ciento[4].
El total de embarazos producidos espontáneamente
se podría ordenar arbitrariamente en cuatro
grupos, cada uno de ellos con aproximadamente 25 por
ciento de las gestaciones totales. Según el
momento del ciclo femenino en que se produjo la relación
sexual estos cuatro grupos serían los siguientes:
embarazos del día de la ovulación, de
un día antes de la ovulación, de dos
días antes de la ovulación y de más
de dos días previos a la ovulación.
La posibilidad de que el LNG actúe
como anti-anidatorio se dará con mayores probabilidades
en las siguientes circunstancias:
Grupo en que la relación sexual
ocurre en el día de la ovulación (25%
de los embarazos) y el LNG se administra después
de 7 horas;
Grupo en que la relación sexual ocurre en el
día previo a la ovulación y el LNG se
administra después de 24 horas;
Grupo en que la relación sexual ocurre 2 días
antes de la ovulación y el LNG se administra
después de 48 horas;
Grupo en que la relación sexual ocurre antes
de la ovulación y el LNG no logra un efecto
anticonceptivo sobre la ovulación o la fertilización
del óvulo, estando a tiempo para ello.
Existe poca información científica
disponible respecto del mecanismo de acción
del LNG 0.75 mg. administrado en dos dosis. Hay abundante
información respecto a LNG en “anticonceptivos”
de baja dosis y uso continuo para administración
oral, implantes, DIU liberadores de LNG y otros. El
LNG del anticonceptivo de emergencia (AE) propuesto
debe ser examinado tanto en sus efectos en cuanto
droga –los que de algún modo podrían
deducirse de lo publicado para los “anticonceptivos”
hormonales–, como en cuanto a dosis. El LNG
0.75 mg. contiene 50 veces la cantidad de LNG de una
píldora “anticonceptiva” de uso
diario (minipíldora) y varias veces la dosis
de los “anticonceptivos” de uso cíclico.
Es una dosis muy poderosa, que como cabe esperar produce
síntomas de importancia: cefalea intensa, vómitos,
mareo, etc.
Respecto a la capacidad anticonceptiva
del LNG 0.75mg. como inhibitorio de la ovulación,
Landgren del Instituto Carolino de Suecia (ver nota
3), utilizando el fármaco cada 48 horas en
4 dosis simples durante el período periovulatorio
observó efecto anovulatorio en sólo
18 –28 por ciento–, ovulaciones normales
en 39 –41 por ciento– y ovulaciones con
insuficiencia lútea en 33 –41 por ciento
de las mujeres en estudio–. Al utilizarlo en
etapas precoces del ciclo (naturalmente infértiles)
–previas al proceso ovulatorio– observa
un retardo de la ovulación (efecto anticonceptivo
innecesario). No hay evidencia directa de que ningún
método hormonal de anticoncepción de
emergencia (AE) prevenga la fertilización del
óvulo, a pesar de lo cual no se lo puede excluir[5].
Cuando la ovulación ocurre
después de la administración del LNG
consideramos un posible efecto sobre la capacidad
fertilizante de los espermatozoides. Como no disponemos
de informes científicos respecto a la acción
del LNG 0.75 mg. en dos dosis sobre la capacidad fertilizante
de los espermatozoides recurrimos a lo que sucede
con dosis mucho menores como las liberadas en forma
continua por implantes de LNG. Al respecto, sabemos
por Dunson[6] que al implantar LNG subcutáneo
el moco cervical demorará tres días
en disminuir su capacidad receptora de espermatozoides
en 73 por ciento y que después de cinco días
alcanzará dicho efecto en 90 por ciento. El
LNG administrado en condiciones de AE debería
ser más efectivo que el implante en crear rápidamente
una barrera al transporte espermático, pero
aún no ha sido demostrada su capacidad anticonceptiva.
No sabemos tampoco si la Glycodelina A, una glicoproteina
con actividad inhibitoria de la fusión óvulo-espermatozoide,
que se observa durante el período periovulatorio
en usuarias de dispositivo intrauterino (DIU) liberadores
de LNG sea respuesta al LNG o al DIU[7], ya que la
misma respuesta se ha observado en DIU liberadores
de cobre. Wellbery[8], por otra parte, no menciona
en su reciente revisión de literatura un posible
efecto anti-espermático.
No conocemos el mecanismo exacto por
el cual el LNG impide la implantación de un
huevo ya fecundado, lo que no es un óbice para
comprender la resultante de su acción, y de
ningún modo es argumento para negar que el
huevo fecundado que debió implantarse en determinado
porcentaje fue impedido de realizarlo.
Parece significativo que el grupo
de trabajo de la OMS que se preocupa del LNG como
AE se llame Task Force on Postovulatory Methods (ver
nota 4). Con esta denominación está
expresando claramente que la intención es que
esta droga ejerza su acción cuando la fecundación
ya se haya realizado, y por consiguiente se realice
su efecto anti-anidatorio.
Respecto a posibles mecanismos que
expliquen la baja receptividad del endometrio a la
implantación del blastocisto humano, sabemos
por Landgren (ver nota 3) que la administración
de LNG 0.75 mg. en cuatro dosis en el período
periovulatorio produce un endometrio inadecuado para
la anidación (endometrio proliferativo o secretorio
irregular).
De los párrafos anteriores
podemos concluir que el LNG administrado como AE posee
un mecanismo múltiple de acción: efecto
anovulatorio parcial, efecto supresor parcial de la
migración espermática y de la capacidad
fertilizante de los espermatozoides, efecto supresor
parcial de la función del cuerpo lúteo
(anti-anidatorio indirecto) y efecto anti- anidatorio
directo. Todo lo cual está respaldado por los
análisis realizados sobre la literatura científica
disponible realizados por Glasier (ver nota 5), Rivera[9],
Lavalleur[10], Hewitt[11], Wellbery (ver nota 8) y
el importante texto de Endocrinología Ginecológica
Clínica de Speroff [12].
El efecto anti-anidatorio del LNG
0.75mg. en AE , por lo anteriormente expuesto está
definitivamente reconocido. Esa acción constituye
un aborto. Sin embargo, diversas autoridades del campo
de la salud han declarado que para ellos el aborto
se produce cuando se atenta contra la vida del embrión
ya implantado en el útero. Esta actitud de
la autoridad deja sin protección al embrión
durante un lapso de siete días que se extiende
desde el momento en que se funden las membranas del
ovocito con el espermatozoide fecundante (iniciando
una nueva vida humana), lapso que termina en el día
que se inicia la implantación. Esa definición
de aborto contradice la definición de desarrollo
de la nueva vida humana dada por la ciencia, que dice
que la gestación se inicia con la fertilización
del óvulo (ver nota 2).
En 1964[13] el Population Council
realizó en Nueva York su 2ª Conferencia
Internacional sobre Contracepción Intrauterina.
Sobre 500 representantes de 44 países. Según
T. Hilgers[14] “los delegados a esa Conferencia
expresaron preocupación sobre la etiqueta de
‘abortivo’ que se le estaba dando al DIU,
ya que esto sería perjudicial en la promoción
del dispositivo en países como Paquistán,
donde el aborto era fuertemente rechazado”.
“Como resultado de esta preocupación
el debate apuntó a redefinir el comienzo del
embarazo en la implantación del huevo fecundado”.
Notablemente el American College of
Obstetricians and Gynecologists (ACOG) en su último
Technical Bulletin sobre Contracepción Hormonal
(1995) no menciona el efecto anti-implantatorio de
la contracepción postcoital[15].
En 1995 se publica el Consensus Statement on Emergency
Contraception[16]. En este documento se declara categóricamente,
sin fundamentarlo, que los AE no son abortivos. El
consenso se obtuvo de los 24 expertos que representaban
los campos de investigación, política,
comunicaciones, organizaciones feministas y medicina
reunidos en el Centro de Conferencias de la Fundación
Rockefeller en Bellagio, Italia. La reunión
estuvo a cargo de la South-to-South Cooperation in
Reproductive Health y fue copatrocinada por International
Planned Parenthood Federation (IPPF), Family Health
International (FHI), el Population Council y la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Glasier (ver nota 5) ha llegado a decir “la
prevención del embarazo antes de la implantación
es contracepción y no aborto. La intervención
dentro de 72 horas después de la relación
sexual no puede ser considerada aborto porque la implantación
no se realiza hasta por lo menos siete días
después de la ovulación y el huevo sólo
es capaz de ser fecundado por 24 horas”.
La desinformación sistemática
ha impedido a las personas que respetan la vida desde
el instante mismo de la concepción, el ejercicio
de su derecho a la autonomía en su toma de
decisiones. Se ha creado una situación de atropello
ético al derecho a Consentimiento Informado[17].
Más allá de la situación de atropello
al derecho individual a Consentimiento Informado en
los países con aborto legalizado, está
el engaño colectivo, especialmente en los países
del tercer mundo, en los que el aborto es ilegal.
Cientos de miles, quizás millones de personas,
han sido inducidas a error como consecuencia de una
campaña sistemática que controla incluso
la información científica.
Disponemos desde hace más de
una década de los elementos diagnósticos
que permiten demostrar la existencia de un embrión
humano en su etapa de pre-implantación, en
la ventana de siete días de impunidad antes
mencionada. Una sustancia inmuno-supresiva, el Early
Pregnancy Factor (EPF), tipo de proteína específica
del embarazo producida por el huevo fecundado, aparece
en el suero de la mujer embarazada 48 horas después
de la fertilización[18]. La función
de esta notable sustancia es “avisar”
al endometrio que no rechace la implantación
del huevo, lo que debería ocurrir, ya que la
composición genética de las células
del embrión es diferente a la de la madre.
Además de producir precozmente
sustancias que le son propias como el EPF, en la actualidad
sabemos[19] que el Genoma humano ya está activado
en etapas anteriores a lo previamente conocido por
la ciencia. Así se detectan diferencias en
la tasa de crecimiento entre zigotos XX y XY inmediatamente
después de la fertilización como expresión
de genes ligados al cromosoma Y. Ha sido posible detectar
transcriptos SRY en embriones humanos desde la etapa
de una célula, lo que confirma la tesis de
que desde el momento de la fecundación el embrión
humano se expresa biológicamente como un nuevo
ser vivo, diferente de sus padres para siempre.
[1] Wilcox AJ, Weinberg CR, Baird
DD. Timing of Intercourse in relation to Ovulation.
Effects on the Probability of Conception, survival
of the Pregnancy, and Sex of the Baby.
N Engl J Med, 333(23), 1995. 1517-1521.
[2] Sadler TW. Langman´s Medical Embryology.
Eighth Edition, Lippincott Williams & Wilkins,
2000.
[3] Landgren BM, Johanisson E, Aedo
AR, Kumar A, Shi Yong-en. The effect of Levonorgestrel
administered in large doses at different stages of
the cycle on ovarian function and endometrial morphology.
Contraception, 39 (3), 1989. 275- 289.
[4] Task Force on Postovulatory Methods
of Fertility Regulation. Randomised controlled trial
of levonorgestrel versus the Yuzpe regimen of combined
oral contraceptives for emergency contraception. The
Lancet, 352 (2), 1998. 211-3.
[5] Glasier A. Emergency Postcoital
Contraception. N Engl J Med, 337 (15), 1997. 1058
– 64.
[6] Dunson TR, Blumenthal PD, Alvarez
F y cols. Timing of onset of contraceptive effectiveness
in Norplant implant users. Part I. Changes in cervical
mucus. Fertil Steril. 69(2), 1998. 258-66.
[7] Mandelin E, Koistinen H, Affandi
B, Seppala M. Levonorgestrel-releasing intrauterine
device-wearing women express contraceptive glycodelin
A in endometrium during midcycle: another contraceptive
mechanism? Hum Reprod, 12 (12), 1997. 2671 –
5.
[8] Wellbery C. Emergency contraception.
Arch Fam Med, 9(7), 2000. 642-6.
[9] Rivera R, Yacobson I, Grimes D.
The mechanism of action of hormonal contraceptives
and intrauterine contraceptive devices. Am J Obstet
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[10] Lavalleur J. Emergency contraception.
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27(4), 2000. 817-39.
[11] Hewitt G, Cromer B. Update on
adolescent contraception. Obstetrics and Gynecology
Clinics of North America, 27(1), 2000.143-62.
[12] Speroff L, Glass RH, Kase NG.
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Fifth Edition, Williams & Wilkins, 1994.
[13] Guttmacher AF. The Eighth Oliver
Bird Lecture: Intra-uterine contraceptive devices.
J Reprod Fertil, 10 , 1965. 115-128.
[14] Hilgers TW. The Intrauterine
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[15] ACOG Technical Bulletin. Hormonal
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International Journal of Gynaecology and Obstetrics.
48(1), 1995. 115-26.
[16] Consensus Statement on Emergency
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[17] Spinnato JA. Mechanism of action
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1997.503-506. Larimore WL, Stanford JB. Postfertilization
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[18] Fan XG, Zheng ZQ. A study of
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Am J Reprod Immunol. 37(5), 1997.359-64. Shahani SK,
Moniz CL,Chitlange S, Meherji P. Early pregnancy factor
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