PENSAMIENTOS
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y la persona humana
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Consagrada
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María
LA LIBERTAD
"Estamos en el mundo sin ser del mundo, constituidos
entre los hombres como signos de la verdad y de la presencia
de Cristo para el mundo. Le entregamos todo nuestro
ser concreto como expresión suya, para que El
siga pasando haciendo el bien". (Cf. Act 10:38)
"El verdadero conocimiento
y la auténtica libertad se hallan en Jesús.
Dejad que Jesús forme parte siempre de vuestra
hambre de verdad y justicia, y de vuestro compromiso
por el bienestar de vuestros semejantes".
"La libertad, en todos
sus aspectos, debe de estar basada en la verdad. Deseo
repetir aquí las palabras de Jesús:
"Y la verdad os librará" (Jn 8:32).
Es, pues, mi deseo que vuestro sentido de la libertad
pueda siempre ir de la mano con un profundo sentido
de verdad y honestidad acerca de vosotros mismos y
de las realidades de vuestra sociedad".
"Solamente la libertad
que se somete a la Verdad conduce a la persona humana
a su verdadero bien. El bien de la persona consiste
en estar en la Verdad y en realizar la Verdad".
(Enc. Esplendor de la Verdad)
LA VIDA
"Me afecta cualquier amenaza contra el hombre,
contra la familia y la nación. Amenazas que
tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana,
en la forma superficial de considerar la vida."
Queremos AMAR COMO TÚ,
que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: «Mi
vida es Cristo» (Flp. 1,21). Nuestra vida no
tiene sentido sin ti.
"La vida humana debe ser
respetada y protegida de manera absoluta desde el
momento de la concepción. Desde el primer momento
de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos
sus derechos de persona, entre los cuales está
el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida".
El respeto a la vida es fundamento
de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.
Todo ser humano, desde su concepción,
tiene derecho a nacer, es decir, a vivir su propia
vida. No sólo el bienestar, sino también,
en cierto modo,el ser mismo de la sociedad, dependen
de la salvaguardia de este derecho primoldial. Si
se niega al niño por nacer este derecho, resultará
cada vez más difícil reconocer sin discriminaciones
el mismo derecho a todos los seres humanos.
LA
FAMILIA
La familia está llamada
a ser templo, o sea, casa de oración: una oración
sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración
que se hace vida, para que toda la vida se convierta
en oración.
A una familia que hace oración
no le faltará nunca la conciencia de la propia
vocación fundamental: la de ser un gran camino
de comunión.
La familia es para los creyentes
una experiencia de camino, una aventura rica en sorpresas,
pero abierta sobre todo a la gran sorpresa de Dios,
que viene siempre de modo nuevo a nuestra vida.
El hombre es esencialmente un
ser social; con mayor razón, se puede decir
que es un ser "familiar".
El futuro depende, en gran parte,
de la familia, “lleva consigo el porvenir mismo
de la sociedad; su papel especialísimo es el
de contribuir eficazmente a un futuro de paz”.
Que toda familia del mundo pueda
repetir con verdad lo que afirma el salmista: “Ved
qué dulzura, qué delicia, convivir los
hermanos unidos” (Sal 133, 1).
“El matrimonio y la familia
cristiana edifican la Iglesia. Los hijos son fruto
precioso del matrimonio.” (Familiaris Consortio
14, 16)
La acogida, el amor, la estima,
el servicio múltiple y unitario -material,
afectivo, educativo, espiritual- a cada niño
que viene a este mundo, debería constituir
siempre una nota distintiva e irrenunciable de los
cristianos, especialmente de las familias cristianas;
así los niños, a la vez que crecen "en
sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios
y ante los hombres", serán una preciosa
ayuda para la edificación de la comunidad familiar
para la misma santificación de los padres.
Familiaris Consortio, 1981
La familia es "base de
la sociedad y el lugar donde las personas aprenden
por vez primera los valores que les guían durante
toda su vida"
Los padres tienen derechos y
reponsabilidades específicos en la educación
y la formación de sus hijos en los valors morales,
especialmente en la dificíl edad dde la adolescencia.
DIOS Y LA PERSONA HUMANA
"La persona humana tiene una necesidad que es
aún más profunda, un hambre que es mayor
que aquella que el pan puede saciar -es el hambre
que posee el corazón humano de la inmensidad
de Dios".
"La caridad procede de
Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y a Dios
conoce... porque Dios es amor (1 Jn 4:7-9). Solamente
lo que es construido sobre Dios, sobre el amor, es
durable".
EVANGELIZACIÓN
“¡Como los Reyes Magos, sed también
vosotros peregrinos animados por el deseo de encontrar
al Mesías y de adorarle! ¡Anunciad con
valentía que Cristo, muerto y resucitado, es
vencedor del mal y de la muerte!”
"Pero, si vais a ser eficaces
predicadores de la Palabra, debéis ser hombres
de fe profunda, y a un tiempo oyentes y operadores
de la Palabra".
"La Palabra de Dios es
digna en todos vuestros esfuerzos. Abrazarla en toda
su pureza e integridad, y difundirla con el ejemplo
y la predicación, es una gran misión.
Esta es vuestra misión hoy, mañana y
el resto de vuestras vidas".
LOS
JÓVENES
"Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros
sois la luz del mundo", (Mt 5, 13-14)
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVII
Jornada Mundial de la Juventud.
“¡La Iglesia os
mira con confianza, y espera que seáis el pueblo
de las bienaventuranzas!”
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII
Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.
“Gracias a todos los jóvenes
de habla hispana. No teman responder generosamente
al llamado del Señor. Dejen que su fe brille
en el mundo, que sus acciones muestren su compromiso
con el mensaje salvífico del Evangelio!”
Saludo final del Papa Juan Pablo II a los participantes
de la JMJ 2002 Downsview Lands, Toronto, 28 de julio
2002
“¡vivid comprometidos,
en la oración, en la atenta escucha y en el
compartir gozoso estas ocasiones de “formación
permanente”, manifestando vuestra fe ardiente
y devota! ¡Como los Reyes Magos, sed también
vosotros peregrinos animados por el deseo de encontrar
al Mesías y de adorarle! ¡Anunciad con
valentía que Cristo, muerto y resucitado, es
vencedor del mal y de la muerte!”
“También vosotros,
queridos jóvenes, os enfrentáis al sufrimiento:
la soledad, los fracasos y las desilusiones en vuestra
vida personal; las dificultades para adaptarse al
mundo de los adultos y a la vida profesional; las
separaciones y los lutos en vuestras familias; la
violencia de las guerras y la muerte de los inocentes.
Pero sabed que en los momentos difíciles, que
no faltan en la vida de cada uno, no estáis
solos: como a Juan al pie de la Cruz, Jesús
os entrega también a vosotros su Madre, para
que os conforte con su ternura.”
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII
Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.
“Queridos jóvenes,
ya lo sabéis: el cristianismo no es una opinión
y no consiste en palabras vanas. ¡El cristianismo
es Cristo! ¡Es una Persona, es el Viviente!
Encontrar a Jesús, amarlo y hacerlo amar: he
aquí la vocación cristiana.”
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII
Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.
“Queridos jóvenes,
sólo Jesús conoce vuestro corazón,
vuestros deseos más profundos. Sólo
Él, que os ha amado hasta la muerte, (cfr Jn
13,1), es capaz de colmar vuestras aspiraciones. Sus
palabras son palabras de vida eterna, palabras que
dan sentido a la vida. Nadie fuera de Cristo podrá
daros la verdadera felicidad.”
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII
Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.
“Ahora más que nunca es urgente que seáis
los “centinelas de la mañana”,
los vigías que anuncian la luz del alba y la
nueva primavera del Evangelio, de la que ya se ven
los brotes. La humanidad tiene necesidad imperiosa
del testimonio de jóvenes libres y valientes,
que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar
con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor
y Salvador.”
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII
Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.
LA
CRUZ
"La cruz ha venido a ser para nosotros la Cátedra
suprema de la verdad de Dios y del hombre. Todos debemos
ser alumnos de esta Cátedra en curso o fuera
de curso. Entonces comprenderemos que la cruz es también
cuna del hombre nuevo".
"Donde surge la Cruz, se
ve la señal de que ha llegado la Buena Noticia
de la salvación del hombre mediante el amor.
Donde se levanta la cruz, está la señal
de que se ha iniciado la evangelización".
"La cruz se transforma
también en símbolo de esperanza. De
instrumento de castigo, se convierte en imagen de
vida nueva, de un mundo nuevo".
"La cruz, en la que se
muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para
vivir en la verdad, en la libertad y en le amor, para
vivir eternamente".
EL
SUFRIMIENTO
”Las palabras de la oración
de Cristo en Getsemaní prueban la verdad del
sufrimiento.”
“Getsemaní es el
lugar en el que precisamente este sufrimiento, expresado
en toda la verdad por el profeta sobre el mal padecido
en el mismo, se ha revelado casi EspiritualMente ante
los ojos de Cristo.”
“El sufrimiento humano
ha alcanzado su culmen en la pasión de Cristo.”
“La cruz de Cristo se
ha convertido en una fuente de la que brotan ríos
de agua viva.”
“En la cruz de Cristo
no solo se ha cumplido la redención mediante
el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano
ha quedado redimido.”
“Pido para vosotros la
gracia de la luz y de la fuerza Espiritual en el sufrimiento,
para que no perdáis el valor, sino que descubráis
individualmente el sentido del sufrimiento y podáis,
con la oración y el sacrificio, aliviar a los
demás”.
CONFIANZA
EN DIOS
“Sabed también vosotros, queridos amigos,
que esta misión no es fácil. Y que puede
convertirse incluso en imposible, si sólo contáis
con vosotros mismos. Pero «lo que es imposible
para los hombres, es posible para Dios» (Lc
18,27; 1,37).”
”Los verdaderos discípulos
de Cristo tienen conciencia de su propia debilidad.
Por esto ponen toda su confianza en la gracia de Dios
que acogen con corazón indiviso, convencidos
de que sin Él no pueden hacer nada (cfr Jn
15,5). Lo que les caracteriza y distingue del resto
de los hombres no son los talentos o las disposiciones
naturales. Es su firme determinación de caminar
tras las huellas de Jesús”.
LA PAZ
“En este tiempo amenazado por la violencia,
por el odio y por la guerra, testimoniad que Él
y sólo Él puede dar la verdadera paz
al corazón del hombre, a las familias y a los
pueblos de la tierra. Esforzaos por buscar y promover
la paz, la justicia y la fraternidad. Y no olvidéis
la palabra del Evangelio: «Bienaventurados los
que trabajan por la paz, porque ellos serán
llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).”
"La paz y la violencia
germinan en el corazón del hombre, sobre el
cual sólo Dios tiene poder"
"La violencia jamás
resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus
consecuencias dramáticas"
"¡Hombres y mujeres
del tercer milenio! Dejadme que os repita: ¡abrid
el corazón a Cristo crucificado y resucitado,
que viene ofreciendo la paz! Donde entra Cristo resucitado,
con Él entra la verdadera paz"
" Que nadie se haga ilusiones
de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan
deseada, sea sinónimo de una paz verdadera.
No hay verdadera paz sino viene acompañada
de equidad , verdad, justicia, y solidaridad"
" La verdadera reconciliación
entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible,
si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios"
"No hay paz sin justicia,
no hay justicia sin perdón"
LA VIRGEN MARÍA
"El anuncio de Simeón
parece como un segundo anuncio a María, dado
que le indica la concreta dimensión histórica
en la cual el Hijo cumplirá su misión,
es decir en la incomprensión y en el dolor".
Madre del Redentor #16
"El dogma de la maternidad
divina de María fue para el Concilio de Éfeso
y es para la Iglesia como un sello del dogma de la
Encarnación en la que el Verbo asume realmente
en la unidad de su persona la naturaleza humana sin
anularla." Madre del Redentor #4
"María es ‘llena
de gracia’, porque la Encarnación del
Verbo, la unión hipostática del Hijo
de Dios con la naturaleza humana, se realiza y cumple
precisamente en ella" Madre del Redentor #9
"El ir al encuentro de
las necesidades del hombre significa, al mismo tiempo,
su introducción en le radio de acción
de la misión mesiánica y del poder salvífico
de Cristo. Por consiguiente, se da una mediación:
María se pone entre su Hijo y los hombres en
la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos.
Se pone "en medio", o sea se hace mediadora
no como una persona extraña, sino en su papel
de madre, consciente de que como tal puede -mas bien
"tiene el derecho de"- hacer presente al
Hijo las necesidades de los hombres." Madre del
Redentor #21
"La Madre de Cristo se
presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad
del Hijo, indicadora de aquellas exigencias que deben
cumplirse para que pueda manifestarse el poder salvífico
del Mesías". Madre del Redentor #21
"En Cana, merced a la intercesión
de María y a la obediencia de los criados,
Jesús da comienzo a su hora" Madre del
Redentor #21
"En Cana María aparece
como la cree en Jesús; su fe provoca la primera
"señal" y contribuye a suscitar la
fe de los discípulos" Madre del Redentor
#21
"La misión maternal
de María hacia los hombres de ninguna manera
oscurece ni disminuye esta única mediación
de Cristo, sino mas bien muestra su eficacia. Esta
función materna brota, según el beneplácito
de Dios, de la superabundancia de los méritos
de Cristo... de ella depende totalmente y de la misma
saca toda su virtud." Madre del Redentor #22
"Esta nueva maternidad
de María, engendrada por la fe, es fruto del
`nuevo' amor, que maduro en ella definitivamente junto
a la Cruz, por medio de su participación en
el amor redentor del Hijo." Madre del Redentor
#23
Nos has dado a tu Madre como
nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar
en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra
y poniéndola en práctica, se hizo la
más perfecta Madre.
Durante el reciente viaje a
Polonia, me dirigí a la Virgen María
con estas palabras: "Madre santísima,
(...) obtén también para mí las
fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que
pueda cumplir hasta el fin la misión que me
ha encomendado el Resucitado. En ti pongo todos los
frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo
el destino de la Iglesia; (...) en ti confío
y te declaro una vez más: Totus tuus, Maria!
Totus tuus! Amén" (Homilía en el
santuario de Kalwaria Zebrzydowska, 19 de agosto de
2002.
LA
ORACIÓN
Es hora de redescubrir, queridos hermanos y hermanas,
el valor de la oración, su fuerza misteriosa,
su capacidad de volvernos a conducir a Dios y de introducirnos
en la verdad radical del ser humano.
Cuando un hombre ora, se coloca
ante Dios, ante un Tú, un Tú divino,
y comprende al mismo tiempo la íntima verdad
de su propio yo: Tú divino, yo humano, ser
personal creado a imagen de Dios.
En nuestras noches físicas
y morales, si tú estás presente, y nos
amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces
no sentiremos la consolación.
EL ROSARIO
“En su sencillez y profundidad, sigue siendo
también en este tercer Milenio apenas iniciado
una oración de gran significado, destinada
a producir frutos de santidad.”
“El Rosario, en efecto,
aunque se distingue por su carácter mariano,
es una oración centrada en la cristología.
En la sobriedad de sus partes, concentra en sí
la profundidad de todo el mensaje evangélico,
del cual es como un compendio”.
“Con él, el pueblo cristiano aprende
de María a contemplar la belleza del rostro
de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor.”
“Mediante el Rosario,
el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas
de las mismas manos de la Madre del Redentor.”
“Esta oración ha
tenido un puesto importante en mi vida espiritual
desde mis años jóvenes.”
“El Rosario me ha acompañado
en los momentos de alegría y en los de tribulación.
A él he confiado tantas preocupaciones y en
él siempre he encontrado consuelo.”
“Hace veinticuatro años,
el 29 de octubre de 1978, dos semanas después
de la elección a la Sede de Pedro, como abriendo
mi alma, me expresé así: «El Rosario
es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!
Maravillosa en su sencillez y en su profundidad.”
[...]
“Hoy, al inicio del vigésimo
quinto año de servicio como Sucesor de Pedro,
quiero hacer lo mismo. Cuántas gracias he recibido
de la Santísima Virgen a través del
Rosario en estos años: Magnificat anima mea
Dominum! Deseo elevar mi agradecimiento al Señor
con las palabras de su Madre Santísima, bajo
cuya protección he puesto mi ministerio petrino:
Totus tuus!”
“El Rosario, comprendido
en su pleno significado, conduce al corazón
mismo del vida cristiana y ofrece una oportunidad
ordinaria y fecunda espiritual y pedagógica,
para la contemplación personal, la formación
del Pueblo de Dios y la nueva evangelización.”
“...el motivo más
importante para volver a proponer con determinación
la práctica del Rosario es por ser un medio
sumamente válido para favorecer en los fieles
la exigencia de contemplación del misterio
cristiano, que he propuesto en la Carta Apostólica
Novo millennio ineunte como verdadera y propia 'pedagogía
de la santidad': «es necesario un cristianismo
que se distinga ante todo en el arte de la oración».”
“No se puede, pues, recitar
el Rosario sin sentirse implicados en un compromiso
concreto de servir a la paz, con una particular atención
a la tierra de Jesús, aún ahora tan
atormentada y tan querida por el corazón cristiano.”
“En el marco de una pastoral
familiar más amplia, fomentar el Rosario en
las familias cristianas es una ayuda eficaz para contrastar
los efectos desoladores de esta crisis actual.”
“Numerosos signos muestran
cómo la Santísima Virgen ejerce también
hoy, precisamente a través de esta oración,
aquella solicitud materna para con todos los hijos
de la Iglesia que el Redentor, poco antes de morir,
le confió en la persona del discípulo
predilecto: «¡Mujer, ahí tienes
a tu hijo!» (Jn 19, 26).”
“María vive mirando
a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras:
« Guardaba todas estas cosas, y las meditaba
en su corazón » (Lc 2, 19; cf. 2, 51).
Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma,
la han acompañado en todo momento, llevándola
a recorrer con el pensamiento los distintos episodios
de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos
los que han constituido, en cierto sentido, el 'rosario'
que Ella ha recitado constantemente en los días
de su vida terrenal.”
“Cuando recita el Rosario,
la comunidad cristiana está en sintonía
con el recuerdo y con la mirada de María.”
“...como subrayó
Pablo VI: «Sin contemplación, el Rosario
es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de
convertirse en mecánica repetición de
fórmulas y de contradecir la advertencia de
Jesús: "Cuando oréis, no seáis
charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados
en virtud de su locuacidad" (Mt 6, 7).”
“Recorrer con María
las escenas del Rosario es como ir a la 'escuela'
de María para leer a Cristo, para penetrar
sus secretos, para entender su mensaje.”
“...esto dice el Beato
Bartolomé Longo: «Como dos amigos, frecuentándose,
suelen parecerse también en las costumbres,
así nosotros, conversando familiarmente con
Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios
del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión,
podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez,
parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos
el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto».”
“El Rosario nos transporta
místicamente junto a María, dedicada
a seguir el crecimiento humano de Cristo en la casa
de Nazaret. Eso le permite educarnos y modelarnos
con la misma diligencia, hasta que Cristo «sea
formado» plenamente en nosotros (cf. Ga 4, 19).”
“El Rosario promueve este
ideal, ofreciendo el 'secreto' para abrirse más
fácilmente a un conocimiento profundo y comprometido
de Cristo. Podríamos llamarlo el camino de
María.”
“En el testimonio ya citado
de 1978 sobre el Rosario como mi oración predilecta,
expresé un concepto sobre el que deseo volver.
Dije entonces que « el simple rezo del Rosario
marca el ritmo de la vida humana ».”
“...no es difícil
profundizar en esta consideración antropológica
del Rosario. Quien contempla a Cristo recorriendo
las etapas de su vida, descubre también en
Él la verdad sobre el hombre.”
“Meditar con el Rosario
significa poner nuestros afanes en los corazones misericordiosos
de Cristo y de su Madre.”
“...sí, verdaderamente
el Rosario « marca el ritmo de la vida humana
», para armonizarla con el ritmo de la vida
divina, en gozosa comunión con la Santísima
Trinidad, destino y anhelo de nuestra existencia.”
VIDA CONSAGRADA
"La entrega total y la fidelidad permanente al
Amor constituye la base de vuestro testimonio ante
el mundo. Os pido una renovada fidelidad, que haga
más encendido el amor a Cristo, más
sacrificada y alegre vuestra entrega, más humilde
vuestro servicio. "
"La necesidad de este testimonio
público constituye una llamada constante a
la conversión interna, a la rectitud y santidad
de vida de cada religiosa."
"La Profesión religiosa
coloca en el corazón de cada uno y cada una
de vosotros, queridos Hermanos y Hermanas, el amor
del Padre; aquel amor que hay en el corazón
de Jesucristo, Redentor del mundo. Este es un amor
que abarca al mundo y todo lo que en el viene del
Padre y que al mismo tiempo tiende a vencer en el
mundo todo lo que «no viene del Padre".
(Redemptionis Donum, 9)
"El consagrado es el que
afirma y vive en si mismo el señorío
absoluto de Dios, que quiere ser todo en todos"
"La entrega total y la
fidelidad permanente al Amor constituye la base de
vuestro testimonio ante el mundo."
"Os pido una renovada fidelidad,
que haga mas encendido el amor a Cristo, mas sacrificada
y alegre vuestra entrega, mas humilde vuestro servicio."
"La necesidad de este testimonio
público constituye una llamada constante a
la conversión interior, a la rectitud y santidad
de vida de cada religiosa."
"El consagrado es el que
afirma y vive en sí mismo el señorío
absoluto de Dios, que quiere ser todo en todos."
"Esta entrega nuestra "traspaso
de propiedad", nos marcó con una señal
particular, que pasó a ser nuestra identidad."
FE Y RAZÓN
“La fe y la razón (Fides et ratio) son
como las dos alas con las cuales el espíritu
humano se eleva hacia la contemplación de la
verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre
el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de
conocerle a Él para que, conociéndolo
y amándolo, pueda alcanzar también la
plena verdad sobre sí mismo (cf. Ex 33, 18;
Sal 27 [26], 8-9; 63 [62], 2-3; Jn 14, 8; 1 Jn 3,
2).
Carta encíclica Fides et Ratio Sobre las relaciones
entre Fe y Razón. 14 de septiembre de 1998
CONCILIO
VATICANO II
Después de su conclusión,
el Concilio no ha cesado de inspirar la vida de la
Iglesia. En 1985 quise señalar: "Para
mí, que tuve la gracia especial de participar
y colaborar activamente en su desenvolvimiento, el
Vaticano II ha sido siempre, y es de modo particular
en estos años de mi pontificado, el punto de
referencia constante de toda mi acción pastoral,
con el compromiso responsable de traducir sus directrices
en aplicación concreta y fiel, a nivel de cada
Iglesia y de toda la Iglesia. Hay que acudir incesantemente
a esa fuente". Juan Pablo II, Homilía
del 25 de enero de 1985, cf. L'Osservatore Romano,
edición en lengua española, 3 de febrero
de 1985, p. 12).
Después de la clausura
del Sínodo, hice mío ese deseo, al considerar
que respondía "realmente a las necesidades
de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares"
(5). Juan Pablo II, Discurso en la sesión de
clausura de la II Asamblea general extraordinaria
del Sínodo de los obispos, 7 de diciembre de
1985; AAS 78 (1986), p. 435; cf. L'Osservatore Romano,
edición en lengua española, 15 de diciembre
de 1985, p. 11.
EL
ARTE
“El que crea da el ser mismo, saca alguna cosa
de la nada —ex nihilo sui et subiecti, se dice
en latín— y esto, en sentido estricto,
es el modo de proceder exclusivo del Omnipotente.
El artífice, por el contrario, utiliza algo
ya existente, dándole forma y significado.”
“En la « creación
artística » el hombre se revela más
que nunca « imagen de Dios » y lleva a
cabo esta tarea ante todo plasmando la estupenda «
materia » de la propia humanidad y, después,
ejerciendo un dominio creativo sobre el universo que
le rodea.”
“El Artista divino, con
admirable condescendencia, trasmite al artista humano
un destello de su sabiduría trascendente, llamándolo
a compartir su potencia creadora.”
“el artista, cuanto más
consciente es de su « don », tanto más
se siente movido a mirar hacia sí mismo y hacia
toda la creación con ojos capaces de contemplar
y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza.
Sólo así puede comprenderse a fondo
a sí mismo, su propia vocación y misión.”
“No todos están
llamados a ser artistas en el sentido específico
de la palabra. Sin embargo, según la expresión
del Génesis, a cada hombre se le confía
la tarea de ser artífice de la propia vida;
en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte,
una obra maestra.”
“...el artista, cuando
realiza una obra maestra, no sólo da vida a
su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo,
descubre también su propia personalidad. En
el arte encuentra una dimensión nueva y un
canal extraordinario de expresión para su crecimiento
espiritual. Por medio de las obras realizadas, el
artista habla y se comunica con los otros.”
“Las obras de arte hablan
de sus autores, introducen en el conocimiento de su
intimidad y revelan la original contribución
que ofrecen a la historia de la cultura.”
“El artista vive una relación
peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede
decirse que la belleza es la vocación a la
que el Creador le llama con el don del « talento
artístico ».”
“Quien percibe en sí
mismo esta especie de destello divino que es la vocación
artística —de poeta, escritor, pintor,
escultor, arquitecto, músico, actor, etc.—
advierte al mismo tiempo la obligación de no
malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para
ponerlo al servicio del prójimo y de toda la
humanidad.”
“Un artista consciente
de todo ello sabe también que ha de trabajar
sin dejarse llevar por la búsqueda de la gloria
banal o la avidez de una fácil popularidad,
y menos aún por la ambición de posibles
ganancias personales.”
“La auténtica intuición
artística va más allá de lo que
perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta
interpretar su misterio escondido.”
“Todos los artistas tienen
en común la experiencia de la distancia insondable
que existe entre la obra de sus manos, por lograda
que sea, y la perfección fulgurante de la belleza
percibida en el fervor del momento creativo: lo que
logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean
es sólo un tenue reflejo del esplendor que
durante unos instantes ha brillado ante los ojos de
su espíritu.”
“El verdadero artista
está dispuesto a reconocer su limitación
y hacer suyas las palabras del apóstol Pablo,
según el cual « Dios no habita en santuarios
fabricados por manos humanas », de modo que
« no debemos pensar que la divinidad sea algo
semejante al oro, la plata o la piedra, modelados
por el arte y el ingenio humano » (Hch 17, 24.29).”
“...el arte, incluso más
allá de sus expresiones más típicamente
religiosas, cuando es auténtico, tiene una
íntima afinidad con el mundo de la fe, de modo
que, hasta en las condiciones de mayor desapego de
la cultura respecto a la Iglesia, precisamente el
arte continúa siendo una especie de puente
tendido hacia la experiencia religiosa.”
“La Iglesia, pues, tiene
necesidad del arte.”
“En contacto con las obras
de arte, la humanidad de todos los tiempos —también
la de hoy— espera ser iluminada sobre el propio
rumbo y el propio destino.”
“Queridos artistas, sabéis
muy bien que hay muchos estímulos, interiores
y exteriores, que pueden inspirar vuestro talento.
No obstante, en toda inspiración auténtica
hay una cierta vibración de aquel « soplo
» con el que el Espíritu creador impregnaba
desde el principio la obra de la creación.”
“La belleza es clave del
misterio y llamada a lo trascendente.”
LA EUCARISTÍA
Tu presencia en la Eucaristía
ha comenzado con el sacrificio de la última
cena y continúa como comunión y donación
de todo lo que eres.
Desde que, en Pentecostés,
la Iglesia, Pueblo de la Nueva Alianza, ha empezado
su peregrinación hacia la patria celeste, este
divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos
de confiada esperanza.
Con razón ha proclamado
el Concilio Vaticano II que el Sacrificio eucarístico
es « fuente y cima de toda la vida cristiana
».
« La sagrada Eucaristía,
en efecto, contiene todo el bien espiritual de la
Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y
Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio
del Espíritu Santo ».
Estoy agradecido al Señor
Jesús que me permitió repetir en aquel
mismo lugar, obedeciendo su mandato « haced
esto en conmemoración mía » (Lc
22, 19), las palabras pronunciadas por Él hace
dos mil años.
Del misterio pascual nace la
Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía,
que es el sacramento por excelencia del misterio pascual,
está en el centro de la vida eclesial.
La « fracción del
pan » evoca la Eucaristía. Después
de dos mil años seguimos reproduciendo aquella
imagen primigenia de la Iglesia. Y, mientras lo hacemos
en la celebración eucarística, los ojos
del alma se dirigen al Triduo pascual: a lo que ocurrió
la tarde del Jueves Santo, durante la Última
Cena y después de ella.
Cuando se celebra la Eucaristía
ante la tumba de Jesús, en Jerusalén,
se retorna de modo casi tangible a su « hora
», la hora de la cruz y de la glorificación.
A aquel lugar y a aquella hora vuelve espiritualmente
todo presbítero que celebra la Santa Misa,
junto con la comunidad cristiana que participa en
ella.
Contemplar el rostro de Cristo,
y contemplarlo con María, es el « programa
» que he indicado a la Iglesia en el alba del
tercer milenio, invitándola a remar mar adentro
en las aguas de la historia con el entusiasmo de la
nueva evangelización.
Contemplar a Cristo implica
saber reconocerle dondequiera que Él se manifieste,
en sus multiformes presencias, pero sobre todo en
el Sacramento vivo de su cuerpo y de su sangre.
La Iglesia vive del
Cristo eucarístico, de Él se alimenta
y por Él es iluminada. La Eucaristía
es misterio de fe y, al mismo tiempo, « misterio
de luz ».(3)Cada vez que la Iglesia la celebra,
los fieles pueden revivir de algún modo la
experiencia de los dos discípulos de Emaús:
« Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron
» (Lc 24, 31).