| Jim
Caviezel habla del papel de su vida:
Ser Cristo en la “Passion” de Mel Gibson
ROMA, 31 Dic. 02 (ACI).-
A sus 34 años de edad, Jim Caviezel se perfila
como un actor de gran proyección en Hollywood.
Desde su trabajo en The Thin Red Line (La Delgada Línea
Roja) y luego Montecristo, se convirtió en uno
de los actores favoritos del medio, pero nunca pensó
que en tan poco tiempo podría encarnar el papel
más importante de su carrera: Caviezel es Jesús
en la película Passion, que actualmente Mel Gibson
rueda en Italia.
Para Caviezel, que no duda en
proclamar su fe católica, el papel de Cristo
representa un desafío espiritual y físico
que afronta con esfuerzo, oración, meditación
y la permanente asistencia de María.
En una entrevista concedida al
diario canadiense Globe and Mail desde Sassi di Matera
–escenario de la película-, el testimonio
de Caviezel estremeció a la reportera Gayle MacDonald
y anticipó una película que podría
ser la representación más gráfica
del dolor que padeció Cristo en las últimas
12 horas de su vida.
La exigencia
Según MacDonald, el trabajo de Caviezel ha trascendido
el intenso frío del invierno italiano y el dolor
de huesos, no en vano pasó los últimos
15 días casi desnudo colgado en una cruz para
escenificar la Crucifixión.
"Cuando el viento toca la
cruz, a tantos pies de altura, el aire te congela los
huesos. La cruz comienza a temblar y piensas que se
va a romper. Todo lo que haces es moverte y rezar”,
confiesa el actor que agrega no haber estado nunca tan
exhausto, ni atravesar tanto dolor físico y mental.
"Después de mi primer
día en la cruz, casi llego a la hipotermia. Debieron
traer calentadores que funcionaban bien cuando había
viento pero cuando el clima se calmaba, podían
quemarme las piernas. Trataba de comer algo, pero solo
tenía náuseas. Sabía que este papel
sería el más duro y difícil de
mi carrera. También ha sido increíble”,
señala Caviezel.
Según MacDonald, la apariencia
y el nervio de Caviezel lo convirtieron en la primera
opción de Gibson al pensar en el actor que representaría
a Jesús.
Era la cuarta vez que Caviezel
recibía este papel en oferta. Siempre se había
negado porque consideraba que las producciones en cuestión
no eran respetuosas con la historia y la persona de
Cristo. Sin embargo, la propuesta de Gibson lo convenció.
Según sostiene, Gibson
-como devoto católico también- había
entendido la importancia de este proyecto y, lo más
importante, está comprometido a recrear las últimas
horas de Jesús, desde Getsemaní hasta
su muerte- de la forma más auténtica posible.
MacDonald asegura que Gibson y
Caviezel planean mostrar en “forma brutal pero
honesta cómo pereció Jesús”
y para ello hablarán en latín y arameo,
sin utilizar subtítulos.
Refuerzo espiritual
Para seguir su trabajo, Caviezel asegura que le es “absolutamente
necesario rezar todo el tiempo y no sólo con
mi cabeza, sino con el corazón. Es el único
camino para encontrar la paz”, afirma el actor,
que nunca se desprende de un escapulario en forma de
cruz que declara en caso de una emergencia mortal: “Soy
católico, por favor llame a un sacerdote”.
Con tanta exigencia, las jaculatorias
forman parte del devocionario cotidiano de Caviezel.
“Dios siempre te da la fuerza, el amor, la paz
y todas esas cosas. Por eso lo llamo todo el tiempo
y le digo ‘Espíritu Santo por favor lléname.
Jesús ámame. Dios sálvame’.
Y lo digo una y otra vez”.
Caviezel insiste en que se siente
emocionado y no honrado por integrar el film de Gibson.
"Hacer esta película, particularmente en
este momento del año, es extraordinario”,
sostiene y está convencido de que lo hace ahora
porque Dios así lo quiso.
"Yo creo que no hay coincidencias.
El hecho de que Mel me llamara cuando tenía 33
años de edad (la misma edad de Cristo cuando
murió), fue una razón. Creo que Nuestro
Señor lo quiso de verdad. Creo que Él
ha puesto una gran mano en esta película. Por
eso, siempre le estoy pidiendo ayuda a María,
para que me muestre la forma correcta de representar
a su Hijo”, afirma el actor, casado desde hace
cinco años con Kerry Caviezel, una maestra de
escuela secundaria.
Detalles de la película
El reportaje de MacDonald ofrece nuevos detalles de
Passion. El film será rodado hasta febrero en
Italia y “claramente es un trabajo amoroso para
Gibson” que ha invertido fondos personales en
su realización y es consciente que le será
difícil encontrar un distribuidor.
Según Gibson, por el uso
de lenguas muertas y su decisión de mantenerse
fiel a una visión original del drama bíblico,
ningún estudio de Hollywood quiere acercarse
a su producción.
En efecto, el guión del
que Gibson es co-autor, se basa en los diarios de la
mística Ana
Catalina Emmerich (1774-1824) presentados
en el libro “La Dolorosa Pasión de Nuestro
Señor Jesucristo”, y fue traducido al latín
y arameo por lingüistas jesuitas en Los Angeles.
Más desafíos
Caviezel confía en que la gente que vea el film
entienda su mensaje sin la ayuda de subtítulos.
"Lo entenderás desde el corazón.
Es todo lo que puedo asegurar”, sostiene el actor
y confiesa que admira a Gibson “por asumir un
proyecto como éste, sabiendo que nadie más
lo haría. Tiene mucho talento y carisma”.
El día de la entrevista,
Caviezel había pasado 17 horas rodando el interrogatorio
de Cristo, cargando sogas y cadenas a la merced de Poncio
Pilato y sus centuriones.
"Para tener la apariencia
de un hombre que ha sido humillado y golpeado hasta
que la carne cuelgue de su cuerpo, el maquillaje puede
tardar ocho horas. Tengo que levantarme a las dos de
la mañana para estar listo a en el set a las
10 u 11", revela Caviezel y agrega que si el clima
es malo y no se puede filmar, debe dormir con el maquillaje
puesto.
Su representación de Cristo
parece tan real, que la gente de Sassi di Matera aún
no se acostumbra a verlo sin exclamar “¡Jesús!”
cuando camina por las calles, o en la iglesia donde
asiste a diario a Misa y reza su rosario.
"Muchas veces estoy tan concentrado
que no escucho lo que ocurre a mi alrededor”,
señala Caviezel quien en sus oraciones suele
recurrir al patrono de los actores San Genesius de Arles,
y San
Antonio de
Padua, que
lo ayuda a encontrar buenos guiones.
En una entrevista que concedió
algunos años atrás, Caviezel aseguró
creer que Dios y los santos le muestran el camino, y
dijo que María lo guió para seguir la
ruta de la actuación. Cree que haber rezado un
rosario antes de la audición para La Delgada
Línea Roja lo ayudó a conseguir un papel
en esa cinta.
Por la conversión
"Todas las descripciones que he leído sobre
lo que realmente le pasó a Jesucristo son más
duras de lo que estamos mostrando y no podemos mentir.
Uno de los látigos que usaron con Jesús,
tenía garfios que literalmente le arrancaron
la carne del cuerpo. Fue terrible”, asegura.
Sin embargo, precisa que la fidelidad
a lo que ocurrió no puede alejarlos del mensaje.
“No vamos a llegar a un punto en el que la gente
se sienta tan afectada por lo que ve en la pantalla
que no saque nada del relato. No queremos eso”.
Según Caviezel, en este
sentido el film quiere que algo cambie en el corazón
de la gente y, de repente, regrese a Dios.
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