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¡Oh
Corazón de María!
¡Oh Corazón
de María,
Madre de Dios y Madre nuestra!
¡Corazón amabilísimo,
objeto de las complacencias
de la adorable Trinidad,
y digno de la veneración
y ternura de los ángeles
y de los hombres!
¡Corazón
el más semejante
al de Jesús, cuya imagen más perfecta
eres!
¡Corazón
lleno de bondad
y en gran manera compasivo
de nuestras miserias!
¡Ah! Hacednos sentir
ahora,
¡oh Virgen piadosísima!,
la dulzura de vuestro corazón maternal
y la fuerza de vuestra intercesión
ante el de Jesús. Amén
Pureza
y humildad
María, Madre mía,
alcánzame
desde tu inmaculado y purísimo Corazón
la gracia de vivir
la pureza y la humildad
que el Señor Jesús
desea para mí.
Que así sea.
Compartiendo
la alegría
¡Madre mía!
¡Qué feliz estoy!
Quiero hoy contigo compartir
la alegría que tan intensamente vivo.
Deseo también
pedirte
que me ayudes
a participar a otros
el alborozo que me embarga,
pues estoy firmemente convencido
que la alegría,
así como el amor,
son realidades que se difunden
por el testimonio
y por la comunicación.
Amén.
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