Nacimiento
Virginal de Cristo
Dogma que enseña
que la Bienaventurada Madre de Jesucristo era virgen
antes, durante, y después de la concepción
y nacimientode
su divino Hijo.
I. El
Nacimiento Virginal en la Teología Católica
II. Fuentes
de esta Doctrina
III. El
Nacimiento Virginal en la Teología Moderna
I.
El Nacimiento Virginal en la Teología Católica
Concilios y Credos
La virginidad de Nuestra Señora fue definida
bajo anatema en el tercer canon del Concilio de Letrán
celebrado en tiempos del Papa Martín I, en
el año 649. El Credo Niceno-Constantinopolitano,
como se reza en la Misa, expresa la creencia en Cristo,
quien por obra del Espíritu Santo, se
encarnó de María la Virgen; el
Credo Apostólico profesa que Jesucristo fue
concebido por obra del Espíritu Santo y nació
de Santa María Virgen; la forma más
antigua del mismo credo usa la expresión nacido
del Espíritu Santo y de la Virgen María.
Estas profesiones muestran:
Que el cuerpo
de Jesucristo no fue enviado del Cielo, ni tomado
de la tierra como lo fue el de Adán, sino que
su materia fue suministrada por María; que
María cooperó en la formación
del cuerpo de Cristo como cualquier otra madre coopera
en la formación del cuerpo de su hijo, pues
de otro modo no podría decirse que Cristo haya
nacido de María como no puede decirse que Eva
naciera de Adán; que el embrión en cuyo
desarrollo y crecimiento (hasta convertirse) en el
niño Jesús, cooperó María,
fue fecundado no por una acción humana, sino
por el poder divino atribuido al Espíritu Santo;
que el influjo sobrenatural del Espíritu Santo
se extendió al nacimiento de Jesucristo, no
meramente preservando la integridad de María,
sino también causando el nacimiento de Cristo
o generación externa para reflejar su nacimiento
eterno del Padre de forma que,la Luz de Luz
procediera del vientre de su madre como una luz se
derrama sobre el mundo; que el poder del Altísimo
pasaba a través de las barreras de la naturaleza
sin dañarlas; que el cuerpo de la Palabra
formado por el Espíritu Santo penetraba otro
cuerpo a la manera de los espíritus.
Padres de la
Iglesia
La virginidad perpetua de Nuestra Señora fue
enseñada y propuesta a nuestra fe no solamente
por los concilios y credos, sino también por
los primeros Padres. Las palabras del profeta Isaías
(7,14) son entendidas en este sentido por:
S. Ireneo (III,
21;ver Eusebio, H.E., V, viii),
Orígenes (Adv. Cels., I, 35),
Tertuliano (Adv. Marcion., III, 13; Adv. Judæos,
IX),
S. Justino (Dial. con. Tryph., 84),
S. Juan Crisóstomo (Hom. v in Matth., n. 3;
in Isa., VII, n. 5);
S. Epifanio (Hær., xxviii, n. 7),
Eusebio (Demonstrat. ev., VIII, i),
Rufino(Lib. fid., 43),
S. Basilio (in Isa., vii, 14; Hom. in S. Generat.
Christi, n. 4, if St. Basil be the author of these
two passages),
S. Jerónimo y Teodoreto (in Isa., vii, 14),
S. Isidoro (Adv. Judæos, I, x, n. 3),
S. Ildefonso (De perpetua virginit. s. Mariæ,
iii).
San Jerónimo dedica todo su tratado contra Helvidio
a la virginidad perpetua de Nuestra Señora (ver
especialmente nos. 4, 13, 18)
La doctrina
contraria es calificada de:
"locura y
blasfemia por Gennadio (De dogm. eccl., lxix),
"locura por Orígenes (in Luc., h,
vii),
"sacrilegio" por San Ambrosio (De instit.
virg., V, xxxv),
"impiedad y ataque del ateísmo por
Filostorgio (VI, 2),
"perfidia por San Beda (hom. v, and xxii),
"cúmulo de blasfemias por el autor
de Prædestin. (i, 84),
"perfidia de los judíos" por el Papa
Siricio (ep. ix, 3),
"herejía" por San Agustín (De
Hær. h., lvi).
San Epifanio
probablemente supera a todos los demás en sus
invectivas contra los oponentes a la virginidad de Nuestra
Señora (Hær., lxxviii, 1, 11, 23).
Sagrada Escritura
No puede haber duda respecto a la enseñanza de
la Iglesia ni respecto a la existencia de una primitiva
tradición cristiana que mantiene la virginidad
perpetua de Nuestra Señora y consiguientemente
el nacimiento virginal de Jesucristo. El misterio de
la concepción virginal es además enseñado
por el tercer Evangelio y confirmado por el primero.
Según San Lucas (1, 34-35), María
respondió al ángel: ¿Cómo
será esto, puesto que no conozco varón?
El ángel le respondió: El Espíritu
Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo
te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de
nacer será santo y será llamado Hijo de
Dios. La relación (sexual) con el hombre
se excluyó en la concepción de Nuestro
Señor. Según San Mateo, a San José,
cuando estaba perplejo por el embarazo de María,
le dijo el ángel: No temas tomar contigo
a María tu esposa, porque lo concebido en ella
viene del Espíritu Santo (1, 20).
II.
Fuentes de esta Doctrina
¿De dónde procede la información
de los evangelistas? Por lo que sabemos sólo
dos seres creados fueron testigos de la anunciación,
el ángel y la Santísima Virgen. Más
tarde el ángel informó a San José
acerca del misterio. No sabemos si Isabel, aunque llena
del Espíritu Santo, supo toda la verdad
sobrenaturalmente, pero podemos suponer que María
confió el secreto tanto a su amiga como a su
esposo, completando así la revelación
parcial recibida por ambos. .
Entre
estos datos y el relato de los evangelistas hay una
brecha que no puede llenarse con ninguna pista expresa
proporcionada ni por la Escritura ni por la tradición.
Si comparamos la narración del primer Evangelio
con la del tercero, encontramos que San Mateo puede
haber sacado su información de lo conocido por
San José, independientemente de cualquier información
proporcionada por María. El primer Evangelio
meramente afirma (1, 18): Su madre, María,
estaba desposada con José y, antes de empezar
a estar juntos ellos, se encontró encinta por
obra del Espíritu Santo. San José
pudo proporcionar esos datos, bien por conocimiento
propio, bien por las palabras del ángel: lo
concebido en ella viene del Espíritu Santo.
La narración de San Lucas, por otro lado, debe
remontarse al testimonio de Nuestra Señora, salvo
que estemos dispuestos a admitir innecesariamente otra
revelación independiente. El propio evangelista
señala a María como la fuente de su relato
de la infancia de Jesús, cuando dice que María
guardaba todas estas palabras en su corazón (2,
19,51). Zahn [1] no duda en decir que María es
señalada por estas expresiones como la transmisora
de las tradiciones en Lucas 1y 2
A. ¿Cómo
obtuvo San Lucas su relato de la Santísima Virgen?
Se ha supuesto por algunos que recibió su información
de la propia María. En la Edad Media es llamado
a veces capellán de María
[2]; J. Nirsch[3] llama a San Lucas el evangelista de
la Madre de Dios, creyendo que escribió la historia
de la infancia (escuchada) de su boca y corazón.
Aparte está el testimonio implícito del
evangelista, quien nos asegura dos veces que María
había guardado todas estas palabras en su corazón.
Pero esto no hace precisa una comunicación oral
inmediata de la historia de la infancia por parte de
María, meramente muestra que María es
la fuente última del relato. Si San Lucas hubiera
recibido la historia de la infancia de la Santísima
Virgen en forma de comunicación oral, su presentación
en el tercer Evangelio mostraría naturalmente
la forma y estilo de su autor griego. Como cuestión
de hecho la historia de la infancia de Jesús
tal como se encuentra en el tercer Evangelio (1, 5 a
2, 52) revela en su contenido, su lenguaje, y estilo
una fuente judeocristiana. Todo el pasaje se lee como
un capítulo del Primer Libro de los Macabeos;
las costumbre judías, y las leyes, y las peculiaridades
se introducen sin explicación ulterior, el Magnificat,
el Benedictus, y el Nunc dimittis
están llenos de ideas nacionales judías.
En cuanto al estilo y lenguaje de la historia de la
infancia, ambos son tan completamente semíticos
que el pasaje debe ser retraducido al hebreo o arameo
para ser debidamente apreciado. Debemos concluir, entonces,
que la fuente inmediata de San Lucas para la historia
de la infancia no fue oral, sino escrita.
B. Es
apenas probable que María escribiera ella misma
la historia de la infancia como fue supuesto por A.
Plummer [4]; es más creíble que el evangelista
utilizara una memoria escrita por un cristiano judío,
posiblemente un sacerdote judío converso (cf.
Hechos 6, 7) quizá incluso un miembro o amigo
de la familia de Zacarías[5]. Pero, cualquiera
que pueda ser la fuente inmediata del relato de San
Lucas, el evangelista sabía que había
investigado diligentemente todo desde los orígenes,
según el testimonio de aquellos que desde
el principio fueron testigos oculares y servidores de
la Palabra (Lucas 1, 2).
Respecto
al lenguaje original de la fuente de San Lucas, debemos
convenir con el juicio de Lagarde [6] de que los dos
primeros capítulos de San Lucas presentan una
coloración hebrea más que griega o aramea.
No han faltado escritores que hayan intentado probar
que la fuente escrita de San Lucas para sus dos primeros
capítulos estaba compuesta en hebreo[7]. Pero
estas pruebas no son convincentes; los hebraísmos
de San Lucas pueden tener su origen en una fuente aramea,
o incluso en un original griego compuesto en el lenguaje
de los Setenta . Aun así, considerando que el
arameo era el lenguaje generalmente hablado en Palestina
en esa época, debemos concluir que el secreto
de Nuestra Señora fue originalmente escrito en
arameo, aunque debe haber sido traducido al griego antes
de que San Lucas lo utilizara [8]. Como el griego de
Lucas 2,41-52 es más idiomático que el
lenguaje de Lucas 1, 4-2, 40, se ha inferido que la
fuente escrita del evangelista llegaba sólo hasta
2,40; pero como en 2, 51 se repiten expresiones que
se encuentran en 2,19, puede deducirse con seguridad
que ambos pasajes fueron tomados de la misma fuente.
El evangelista
refunde la fuente de la historia de la infancia antes
de incorporarla a su Evangelio; pues la utilización
de palabras y expresiones en Lucas 1 y 2 coincide con
los capítulos siguientes [9]. Harnack [10] y
Dalman [11] sugieren que San Lucas puede ser el autor
original de sus dos primeros capítulos, adoptando
el lenguaje y estilo de los Setenta; pero Vogel [12]
y Zahn [13] mantienen que tal proeza literaria sería
imposible para un escritor grecoparlante. Lo antedicho
explica por qué es completamente imposible reconstruir
la fuente original de San Lucas; el intento de Resch
[14] de reconstruir el Evangelio original de la infancia
o la fuente de los dos primeros capítulos del
primer y tercer Evangelio y la base del prólogo
del cuarto, es un fracaso, a pesar de su ingeniosidad.
Conrady [15] creía que había encontrado
la fuente común de la historia canónica
de la infancia en el denominado Protoevangelio
de Santiago, el cual, según él ,
fue escrito en hebreo por un judío egipcio hacia
el año 120, fue poco después traducido
al griego; debe tenerse en cuenta, sin embargo, que
el texto griego no es una traducción, sino el
original, y una mera recopilación de los Evangelios
canónicos. Por tanto, todo lo que podemos decir
acerca de la fuente de San Lucas para su historia de
la infancia de Jesús se reduce a la escasa información
de que debe haber sido una traducción griega
de un documento arameo basado, en última instancia,
en el testimonio de Nuestra Señora.
III.
El Nacimiento Virginal en la Teología Moderna
Al adherirse
la teología moderna al principio del desarrollo
histórico, y negar la posibilidad de cualquier
intervención milagrosa en el curso de la historia,
no puede consiguientemente admitir la realidad histórica
del nacimiento virginal. Según las opiniones
modernas, Jesús era realmente el hijo de José
y María y fue dotado por una posteridad admirativa
del halo de la divinidad; la historia de su nacimiento
virginal concordaba con los mitos referentes a los nacimientos
extraordinarios de los héroes de otras naciones
[16]; el texto original de los Evangelios no decía
nada del nacimiento virginal [17]. Sin insistir en la
arbitrariedad de los presupuestos filosóficos
implícitos en la posición de la teología
moderna, revisaremos brevemente su actitud crítica
hacia el texto de los Evangelios y sus intentos de acabar
con la tradición cristiana primitiva relativa
al nacimiento virginal de Cristo.
A. Integridad
del texto evangélico
Wellhausen [18] afirmaba que el texto original del tercer
Evangelio comenzaba con nuestro actual tercer capítulo,
siendo los dos primeros capítulos una adición
posterior. Pero Harnack parece haber previsto esta teoría
antes de que fuera propuesta por Wellhausen; pues mostró
que los dos capítulos en cuestión pertenecían
al autor del tercer Evangelio y de los Hechos [19].
Holtzmann [20] considera a Lucas 1, 34-35 como una añadidura
posterior; Hillman [21] cree que las palabras hos enouizeto
de Lucas 3, 23 deben ser consideradas a la misma luz.
Weinel [22] cree que la supresión de las palabras
epei andra ou ginosko de Lucas 1, 34 deja el tercer
Evangelio sin prueba consistente del nacimiento virginal;
Harnack no sólo está de acuerdo con las
omisiones de Holtzmann y Hillman, sino que borra también
la palabra parthenos de Lucas 1, 27 [23]. Otros partidarios
de la teología moderna son más bien escépticos
respecto a la solidez de estas teorías de crítica
textual; Hilgenfeld [24], Clement [25], y Gunkel [26]
rechazan sin reserva los argumentos de Harnack. Bardenhewer
[27] los considera uno a uno y los encuentra deficientes.
A la luz
de los argumentos sobre el carácter genuino de
los trozos del tercer Evangelio rechazados por los críticos
arriba mencionados, es difícil comprender cómo
pueden ser omitidos por cualquiera que estudie sin prejuicios
el texto sagrado. Se encuentran en todos los manuscritos,
traducciones, y citas cristianas primitivas, en todas
las ediciones impresasen resumen, en todos los
documentos considerados por los críticos como
testimonios de confianza sobre la autenticidad de un
texto. Además, en la narración de San
Lucas, cada versículo es como un eslabón
en una cadena, de manera que ningún versículo
puede ser eliminado como una interpolación sin
destruir el conjunto. Más aún, los versículos
34 y 35 son en la historia de Lucas lo que la piedra
angular es en un arco, lo que un diamante es en su engaste;
el texto del Evangelio sin estos dos versículos
se parecería a un arco inacabado, a una montura
desprovista de sus piedras preciosas [28].
Finalmente,
el relato de Lucas que nos dejan los críticos
no está de acuerdo con el resto de la narración
del evangelista. Según los críticos, los
versículos 26-33 y 36-38 relatan la promesa del
nacimiento del Mesías, el hijo de José
y María, igual que los versículos inmediatamente
precedentes relatan la promesa del nacimiento del precursor,
el hijo de Zacarías e Isabel. Pero hay una gran
diferencia: la historia del precursor está llena
de milagros como la repentina mudez de Zacarías,
la maravillosa concepción de Juanmientras
que el relato de la concepción de Cristo no ofrece
nada extraordinario, en un caso el ángel es enviado
al padre del niño, Zacarías, mientras
que en el otro el ángel se aparece a María;
en un caso se dice que Isabel concibió días
después, mientras que no se añade
nada sobre la concepción de María [29].
El texto tradicional completo del Evangelio explica
estas diferencias, pero el texto mutilado críticamente
las deja sin explicar.
Los partidarios
de la teología moderna creían tener un
fundamento sólido para negar el nacimiento virginal
en el Codex Syrus Sinaiticus descubierto por Mrs. Lewis
y Mrs Gibson en 1892, más exactamente investigado
en 1893, publicado en 1894, y suplementado en 1896.
Según este códice, Mateo, 1, 16 dice:José
quien desposó a María la Virgen, engendró
a Jesús que es llamado Cristo. Aun así,
el traductor siríaco no puede haber ignorado
el nacimiento virginal ¿Por qué dejó
la expresión la virgen en el contexto
inmediato? ¿Cómo interpretaba los versículos
18, 20 y 25, si no sabía nada del nacimiento
virginal? De ahí que, o el texto siríaco
ha sido ligeramente alterado por un transcriptor (sólo
tendría que haber cambiado una letra) o el traductor
interpretó la palabra engendró
como una paternidad convencional, no carnal, un significado
que tiene en los versículos 8 y 12.
B. Fuente
no histórica del Nacimiento Virginal
Los que se oponen a la realidad histórica del
nacimiento virginal admiten que bien los evangelistas
o bien los interpoladores de los Evangelios tomaron
su material de una tradición cristiana primitiva,
pero se esfuerzan en demostrar que esta tradición
no tiene fundamento sólido. Hacia el año
153 San Justino (Apol., I, xxi) decía a sus lectores
paganos que el nacimiento virginal de Jesucristo no
debía parecerles increíble, puesto que
muchos de los más estimados escritores paganos
hablaban de un gran número de hijos de Zeus.
Hacia el año 178 el filósofo platónico
Celso ridiculizó el nacimiento virginal de Cristo,
comparándolo con los mitos griegos de Dánae,
Melanipa, y Antíope; Orígenes (c. Cels.
I, xxxvii) respondió que Celso escribía
más como un bufón que como un filósofo.
Pero los teólogos modernos de nuevo hacen proceder
el nacimiento virginal de Nuestro Señor de fuentes
no históricas, aunque sus teorías no son
concordantes.
La teoría
del origen pagano
Un primer grupo de autores recurren a la mitología
pagana para explicar la tradición cristiana referente
al nacimiento virginal de Jesús. Usener [30]
arguye que los primeros gentiles cristianos deben haber
atribuido a Cristo lo que sus antepasados paganos habían
atribuido a sus héroes paganos; de ahí
que la filiación divina de Cristo sea un producto
del pensamiento religioso de los gentiles cristianos.
Hillmann [31] y Holtzmann [32] están sustancialmente
de acuerdo con la teoría de Usener. Conrady [33]
encontró en la Virgen María una imitación
cristiana de la diosa egipcia Isis, madre de Horus;
pero Holtzmann [34] declara que él no puede seguir
esta osada construcción sin un sentimiento
de temor y vértigo y Usener [35] teme que
su amigo Conrady se mueva por una senda escarpada. Soltau
[36] intenta transferir a Jesús el origen sobrenatural
de Augusto, pero Lobstein [37] teme que el intento de
Soltau pueda desacreditar a la propia ciencia, y Kreyher
[38] refuta la teoría con más extensión.
En general,
la procedencia del nacimiento virginal de la mitología
pagana por medio de los gentiles cristianos implica
varias dificultades inexplicables:
¿Por
qué los cristianos recientemente convertidos
del paganismo habrían vuelto a sus supersticiones
paganas en su concepción de las doctrinas cristianas?
¿Cómo podía triunfar el resultado
del pensamiento pagano entre los judíos cristianos
sin dejar apenas un vestigio de oposición por
parte de los judíos cristianos?
¿Cómo pudo llevarse a cabo esta importación
entre la cristiandad judía en una época
lo bastante temprana como para producir fuentes judeocristianas
de las que o los evangelistas o los interpoladores de
los Evangelios extrajeran su material?
¿Por qué los parientes de los padres de
Cristo no protestaron contra las nuevas opiniones relativas
al origen de Cristo?
Aparte,
el principal argumento en el que descansa la importación
del nacimiento virginal de los mitos paganos al cristianismo
es falaz, por decir lo menos. Su premisa mayor supone
que fenómenos similares no meramente pueden,
sino deben, surgir de similares causas; su premisa menor
afirma que el nacimiento virginal de Cristo y las filiaciones
divinas míticas del mundo pagano son fenómenos
similares, una afirmación falsa según
las apariencias.
La teoría
del origen judío (Isaías 7,14)
Un segundo grupo de autores hacen proceder la tradición
primitiva cristiana del nacimiento virginal de la influencia
judía cristiana. Harnack [39] es de la opinión
que el nacimiento virginal se originó a partir
de Isaías 7,14; Lobstein [40] añade las
tradiciones poéticas que rodeaban los nacimientos
de Isaac, Sansón, y Samuel como otra fuente
de la creencia en el nacimiento virginal. La teología
moderna no admite que Isaías 7,14, contenga una
profecía real verificada en el nacimiento virginal
de Cristo; por tanto, debe mantener que San Mateo malinterpretó
el pasaje cuando dijo: "Todo esto sucedió
para que se cumpliese el oráculo del Señor
por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá
y dará a luz un hijo, etc.(1:22-23).¿Cómo
explican Harnack y Lobstein tal error de interpretación
por parte del evangelista? No hay indicios de que los
judíos contemporáneos de San Mateo interpretaran
las palabras del profeta en este sentido. Hillmann [41]
prueba que la creencia en el nacimiento virginal no
se contiene en el Antiguo Testamento, y por tanto no
puede haber sido tomado de él. Dalman [42] mantiene
que el pueblo judío nunca esperó un nacimiento
sin padre del Mesías, y que no hay vestigios
de una interpretación judía de Isaías
7, 14 en tal sentido.
Aquellos
que hacen proceder el nacimiento virginal de Isaías
7,14, deben mantener que un error accidental de interpretación
del profeta por parte del evangelista reemplazó
a la verdad histórica entre los primeros cristianos
a pesar del mejor conocimiento y el testimonio de los
discípulos y parientes de Jesús. Zahn
[43] llama a tal suposición completamente
fantástica"; Usener [44] declara el intento
de hacer de Isaías 7,14 el origen del nacimiento
virginal, en vez de su promesa, una inversión
del orden natural. Aunque la exégesis católica
se esfuerza en encontrar en el Antiguo Testamento indicaciones
proféticas del nacimiento virginal, aun así
admite que los judíos cristianos llegaron a una
total comprensión de Isaías 7,14 sólo
por medio de su cumplimiento [45].
La teoría
sincrética
Hay una tercera teoría que se esfuerza en explicar
la prevalencia de la doctrina del nacimiento virginal
entre los primeros judíos cristianos. Gunkel
[46] admite que la idea del nacimiento virginal es una
idea pagana, totalmente extraña a la concepción
judía de Dios; pero también admite que
esta idea no podía haber triunfado entre los
primeros judíos cristianos a través de
la influencia pagana. De ahí que crea que la
idea habría triunfado entre los judíos
en la época precristiana, de forma que el judaísmo
que afluía directamente en la primitiva cristiandad
había recibido una cierta cantidad de sincretismo.
Hilgenfeld [47] intenta hacer proceder la enseñanza
cristiana del nacimiento virginal ni del paganismo clásico
ni del puro judaísmo, sino del desprecio esenio
por el matrimonio. Las teorías de ambos, Gunkel
y Hilgenfeld, se basan en combinaciones sin fundamento
más que en evidencias históricas. Ningún
autor presenta prueba histórica alguna de sus
afirmaciones. Gunkel, de hecho, incidentalmente llama
la atención sobre las ideas parsis, sobre la
leyenda de Buda, y sobre las fábulas romanas
y griegas. Pero los romanos y los griegos no ejercieron
una influencia tan notable sobre el judaísmo
precristiano; y que la leyenda de Buda llegara tan lejos
como a Palestina no puede ser mantenido seriamente por
Gunkel [48]. Incluso Harnack [49] considera la teoría
de que la idea del nacimiento virginal penetrara entre
los judíos por medio de la influencia parsi,
como una suposición improbable.
NOTAS
[1] "Einleitung in das Neue Testament", 2ª
ed., II, 406, Leipzig, 1900
[2] cf. Du Cange, "Gloss. med. et inf. latinitatis",
s.v. "Capellani"; ed. L. Favre
[3] "Das Grab der heiligen Jungfrau Maria",
51, Mainz, 1896
[4] "A Critical and Exegetical Commentary on the
Gospel of St. Luke" en "The International
Critical Commentary", Edinburgh, 1896, p. 7
[5] cf. Blass, "Evangelium secundum Lucam",
xxiii, Leipzig, 1897
[6] "Mitteilungen", III, 345, Göttingen,
1889
[7] cf. Gunkel, "Zum religions-geschichtl. Verständnis
des Neuen Testaments", pp. 67 sq., Göttingen,
1903
[8] cf. Bardenhewer, "Maria Verkündigung"
in "Biblische Studien", X, v, pp. 32 s., Freiburg,
1905
[9] cf. Feine, "Eine vorkanonische Ueberlieferung
des Lukas in Evangelium und Apostelgeschichte",
Gotha, 1891, p. 19; Zimmermann, "Theol. Stud. und
Krit.", 1903, 250 ss.
[10] Sitzungsber. der Berliner Akad., 1900, pp. 547
ss.
[11] "Die Worte Jesu", I, 31 sq., Leipzig,
1898
[12] "Zur Charakteristik des Lukas nach Sprache
und Stil", Leipzig, 1897, p. 33
[13] Einleitung, 2nd ed., ii, 406
[14] "Das Kindheitesevangelium nach Lukas und Matthäus"
en "Texte und Untersuchungen zur Gesch. der altchristl.
Literatur", X, v, 319, Leipzig, 1897
[15] "Die Quelle der kanonischen Kindheitsgeschichte
Jesus", Göttingen, 1900
[16] Gunkel, "Zum religionsgesch. Verst. des N.T.",
p, 65, Göttingen, 1903
[17] Usener, "Geburt und Kindheit Christi"
in "Zeitschrift für die neutest. Wissenschaft",
IV, 1903, 8
[18] "Das Evangelium Lukä", Berlin, 1904
[19] Sitzungsberichte der Kgl. preuss. Akad. der Wissenschaften
zu Berlin, 1900, 547
[20] "Handkommentar züm Neuen Testament",
I, 31 s., Freiburg, 1889
[21] "Die Kindheitsgeschichte Jesu nach Lukas kritisch
untersucht" in "Jahrb. für protest. Theol.",
XVII, 225 ss., 1891
[22] "Die Auslegung des apostolischen Bekenntnisses
von F. Kattenbusch und die neut. Forschung" en
"Zeitschrift für d. n. t. Wissensch.",
II, 37 ss., 1901; cf. Kattenbusch, "Das apostolische
Symbol", II, 621, Leipzig, 1897-1900
[23] Zeitschrift für d. n. t. Wissensch., 53 ss.,
1901
[24] "Die Geburt Jesu aus der Jungfrau in dem Lukasevangelium"
in "Zeitschr. für wissenschaftl. Theologie",
XLIV, 313 ss., 1901
[25] Theol. Literaturzeitung, 1902, 299
[26] op. cit., p. 68
[27] "Maria Verkündigung", pp. 8-12,
Freiburg, 1905
[28] cf. Feine, "Eine vorkanonische Ueberlieferung",
39, Gotha, 1891
[29] Bardenhewer, op. cit., 13 ss.; Gunkel, op. cit.,
68
[30] "Religionsgeschichtl. Untersuchungen",
I, 69 ss., Bonn, 1899; "Geburt und Kindheit Christi"
en "Zeitschrift für d. n. t. Wissensch.",
IV, 1903, 15 sqq.
[31] Jahrb. f. protest. Theol., XVII, 1891, 231 ss.
[32] "Lehrb. d. n. t. Theol.", I, 413 ss.,
Freiburg, 1897
[33] "Die Quelle der kanonisch. Kindheitsgesch.
Jesus", Göttingen, 1900, 278 ss.
[34] Theol. Literaturzeit., 1901, p. 136
[35] Zeitschr. f. d. n. t. Wissensch., 1903, p. 8
[36] "Die Geburtsgeschichte Jesu Christi",
Leipzig, 1902, p. 24
[37] Theol. Literaturzeitung, 1902, p. 523
[38] "Die jungfräuliche Geburt des Herrn",
Gutersloh, 1904
[39] "Lehrb. d. Dogmengesch.", 3rd ed., I,
95 s., Freiburg, 1894
[40] "Die Lehre von der übernatürlichen
Geburt Christi", 2ª ed., 28-31, Freiburg,
1896
[41] "Jahrb. f. protest. Theol.", 1891, XVII,
233 ss., 1891
[42] Die Worte Jesu, I, Leipzig, 1898, 226
[43] "Das Evangelium des Matthäus ausgelegt",
2ª ed., Leipziig, 1905, pp. 83 sq.
[44] "Religionsgesch. Untersuch.", I, Bonn,
1889, 75
[45] Bardenhewer op. cit., 23; cf. Flunk, Zeitschrift
f. kathol. Theol.", XXVIII, 1904, 663
[46] op. cit., 65 ss.
[47] "Zeitschr. f. wissensch. Theol.", 1900,
XLIII, 271; 1901, XLIV, 235
[48] cf. Oldenberg, "Theol. Literaturzeit.",
1905, 65 s.
[49] "Dogmengesch.", 3ª ed., Freiburg,
1894, 96
Aparte
de las obras citadas en el curso de este artículo,
podemos llamar la atención sobre los tratados
dogmáticos acerca del origen sobrenatural de
la Humanidad de Cristo por medio del Espíritu
Santo de la Virgen María especialmente: WILHELM
Y SCANNELL, Manual of Catholic Theology, II (Londres
y Nueva York, 1898), 105 ss.; 208 ss.; HUNTER, Outlines
of Dogmatic Theology, II (Nueva York, 1896), 567 ss.;
también sobre los principales comentarios de
Mateo 1 y 2 ; Lucas 1 y 2. Entre los escritos protestantes
podemos mencionar la traducción de LOBSTEIN,
The Virgin Birth of Christ (Londres, 1903); BRIGGS,
Criticism and the Dogma of the Virgin Birth in North
Am. Rev. (Junio, 1906); ALLEN en Interpreter (Febr.,
1905), 115 ss.; (Oct., 1905), 52 ss.; CARR en Expository
Times, XVIII, 522, 1907; USENER, sub voce Nativity en
Encyclo. Bibl., III, 3852; CHEYNE, Bible Problems (1905),
89 ss.; CARPENTER, Bible in the Nineteenth Century (1903),
491 ss.; RANDOLPH, The Virgin Birth of Our Lord (1903).
A.J. MAAS
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Inmaculado Corazón de la Santísima
Virgen Maria
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
La Enciclopedia Católica Copyright © 2000
ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D.,
Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop
of New York
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