Palabras
de los Papas sobre el beato Josemaría y el Opus
Dei
. Juan Pablo
II
"Manifestación
evidente de esta Providencia divina es la presencia
constante a lo largo de los siglos de hombres y mujeres,
fieles a Cristo, que iluminan con su vida y su mensaje
las diversas épocas de la historia. Entre estas
figuras insignes ocupa un lugar destacado el beato Josemaría
Escrivá, que, como subrayé el día
solemne de su beatificación, recordó al
mundo contemporáneo la llamada universal a la
santidad y el valor cristiano que puede adquirir el
trabajo profesional, en las circunstancias ordinarias
de cada uno". (Audiencia a los participantes en
un congreso sobre las enseñanzas del beato Josemaría,
14-X-1993).
"Con sobrenatural
intuición, el beato Josemaría predicó
incansablemente la llamada universal a la santidad y
al apostolado. Cristo convoca a todos a santificarse
en la realidad de la vida cotidiana; por ello, el trabajo
es también medio de santificación personal
y de apostolado cuando se vive en unión con Jesucristo,
pues el Hijo de Dios, al encarnarse, se ha unido en
cierto modo a toda la realidad del hombre y a toda la
creación (cf. Dominum et vivificantem, 50). En
una sociedad en la que el afán desenfrenado de
poseer cosas materiales las convierte en un ídolo
y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo beato nos
recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios
y del ingenio humano, si se usan rectamente para gloria
del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser
camino para el encuentro de los hombres con Cristo".
(Ceremonia de beatificación de Josemaría
Escrivá, 17-V-1992).
. Juan Pablo I
"Escrivá
de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente:
"Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha
bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través
de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes,
aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser
común". Allí "nel bel mezzo
della strada", en la oficina, en la fábrica,
nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber
con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de
manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una
"tragedia cotidiana", sino en la "sonrisa
cotidiana"". (Artículo en Il Gazzettino,
Venecia, 25-VII-1978).
.
Pablo VI
"En sus palabras
hemos advertido la vibración del espíritu
encendido y generoso de toda la Institución,
nacida en este tiempo nuestro como expresión
de la perenne juventud de la Iglesia (...). Consideramos
con paterna satisfacción cuanto el Opus Dei ha
realizado y realiza por el Reino de Dios; el deseo de
hacer el bien, que lo guía; el amor encendido
a la Iglesia y a su Cabeza visible, que lo distingue;
el celo ardiente por las almas, que lo empuja hacia
los arduos y difíciles caminos del apostolado
de presencia y de testimonio en todos los sectores de
la vida contemporánea". (Carta manuscrita
-quirógrafo- a mons. Josemaría Escrivá
de Balaguer, 1-X-1964).
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