|
Lecturas de la Misa
:: Primera lectura:
Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20
:: Salmo responsorial:
Sal 97, 1. 2-3ab. 3c-4
:: Segunda lectura:
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,
3-6. 11-12
:: Aleluya Lc 1, 28
:: Evangelio: Lectura
del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38
Primera lectura
Establezco hostilidades
entre tu estirpe y la de la mujer
Lectura del
libro del Génesis 3, 9-15. 20
Después que Adán comió del árbol, el
Señor llamó al hombre:
- «¿Dónde estás?»
Él contestó:
- «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque
estaba desnudo, y me escondí.»
El Señor le replicó:
- «¿Quién te informó de que estabas desnudo?
¿Es que has comido del árbol del que te prohibí
comer?»
Adán respondió:
- «La mujer que me diste como compañera me ofreció
del fruto, y comí.»
El Señor dijo a la mujer:
- «¿Qué es lo que has hecho?» Ella respondió:
- «La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente:
- «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el
ganado y todas las fieras del campo:, te arrastrarás sobre
el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades
entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá
en la cabeza cuando tú la hieras en el talón. »
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos
los que viven.
Palabra de Dios
Salmo responsorial
Sal 97, 1. 2-3ab.
3c-4
R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho
maravillas.
Cantad al Señor
un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
El Señor da
a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la
tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Segunda lectura
Nos eligió
en la persona de Cristo, antes de crear el mundo
Lectura de
la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de creación el mundo, para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace
todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,
seremos alabanza de su gloria.
Palabra de Dios
Aleluya Lc
1, 28
Alégrate,
María, llena de gracia, el Señor está contigo;
bendita tú eres entre las mujeres.
Evangelio
Alégrate,
llena de gracia, el Señor está contigo
Lectura del
santo evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a
una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con
un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen
se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
- «Alégrate, llena de gracia, el Señor está
contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué
saludo era aquél.
El ángel le dijo:
- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante
Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo,
y le pondrás por nombre Jesús. Será grande,
se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios
le dará el trono de David, su padre, reinará sobre
la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
- «¿Cómo será eso, pues no conozco a
varón? »
El ángel le contestó:
- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el
Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez,
ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban
estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
- «Aquí está la esclava del Señor; hágase
en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor
|