· Recursos
Material Católico
Lectura del Día
Santo del Día
Santos Peruanos
Santos Patronos
Santoral
Fiestas Religiosas
Nombres cristianos
Todo el material
 
· Actualidad
Benedicto XVI
Juan Pablo II
Teresa de Calcuta
La Sábana Santa
Células Estaminales
 
· Vida en Familia
Defensa de la Vida
Familia y Fe
Historias positivas
Libros
Películas
 
· Recibe las Noticias
E-mail:
Suscribir
Desuscribir

Formato HTML
Sólo texto
Titulares
Resumen semanal


HOMILÍA DEL CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI THORNE
DÍA DE SANTA ROSA DE LIMA

Catedral de Lima, miércoles 30 de agosto 2006

Señor Presidente, doctor Alan García; señora Pilar Nores, primera dama; doctora Mercedes Cabanillas, Presidenta del Congreso; doctora Pilar Mazzetti, Ministra del Interior; señor Director de la Policía Nacional, General Luis Montoya Villanueva; señores ministros, autoridades civiles, políticas y militares; muy querido señor Nuncio, muy querido obispo castrense, queridos hermanos sacerdotes:

Hoy estamos de fiesta, al contemplar esa figura humilde y pura de Santa Rosa, -vemos como ella irradia esa luz a través de los siglos sin muchas palabras-; como los santos, es el perfume de Cristo que hace resonar en sí misma el anuncio de la verdad con mucha más fuerza que a través de escritos.

Comenta ella en esa experiencia de su amistad con Dios: “Me encontraba llena de asombro en la luz de la más serena contemplación que une todo, cuando en medio de este resplandor ví brillar la cruz del Redentor”.

Esta dimensión interior de la persona humana es el lugar donde se forjan los grandes hombres y mujeres a través de las pequeñas decisiones de la vida diaria.

La fuerza que tenemos y que es reflejo de ser imagen y semejanza de Dios e hijos de Dios en Cristo, libera una calidad de vida superior a la que estamos destinados.

Se conocen hoy como dimensiones éticas –deberes- inscritos en nuestra misma naturaleza humana: esa “cultura del deber” que nos lleva a dimensiones insospechadas porque libera entrega y heroísmo, fortalecimiento interior, serenidad, alegría, paz. Todas estas dimensiones de esa ‘cultura del deber’, que el señor presidente manifestara en su mensaje del 28 de julio y que además es barata.

En la apasionante vocación del policía es vital despertar y reforzar esa formación ética y moral que es el fundamento de su misión de servicio. Sin ética no hay servicio, hay abuso y atropello.

Por eso, los animo en esta fiesta de santa Rosa a despertar esa obligación interior que no está escrita, que está en el corazón, en la que cada uno procura dar lo mejor de sí mismo al servicio de los demás.

Rosa de Lima puso en su vida espiritual tres puntos esenciales:

En primer lugar, su cercanía diaria con Dios en un diálogo y contemplación que fortalecieron su obrar; en segundo lugar, su amor a la gente más necesitada, que brotaba no de una estrategia sino de su solidaridad con Cristo sufriente y tantas veces abandonado; en tercer lugar, es esencial en ella el sentido que tiene de la misión que Dios le ha encomendado.

Señores policías, busquemos las ocasiones para hacer el bien, que todos sepamos despertar ese valor de atrevernos a esas decisiones definitivas que son las únicas que hacen posible ese crecimiento interior.

La libertad vale lo que valen los vínculos, la calidad de vínculos que uno establece en el hogar, en las instituciones, en la vida pública y privada. Eso marca el nivel de la institución y de la sociedad.

Por eso, conviene establecer decisiones definitivas que lo único que nos piden es la ejemplaridad. Administrar los riesgos que no destruyen la libertad y responsabilidad personales. Quiero de manera especial, recordar a los señores policías, oficiales y subalternos que en el cumplimiento del deber han ofrendado sus vidas o han quedado disminuidos.

Un homenaje que permanentemente tiene que animar a quienes continúan en esta institución, a ese sentido del heroísmo. Vestir el uniforme quiere decir que en caso de peligro “yo no me corro”; y eso para la sociedad es una garantía muy grande de paz, de serenidad. Y para eso, hace falta que la familia policial esté unida, que el oficial mande con el ejemplo y que los subalternos encuentren en ese ejemplo el estímulo para seguir sirviendo.

Hay que conocer las fuerzas morales que nos llevan a comprender que la única solución a muchos de nuestros problemas es la tarea de vivir juntos como país en la unidad. Dejemos de lado ideologías deterministas que pretenden ahogar los más nobles pensamientos que surgen en nuestras vidas y abramos el espíritu a la búsqueda terca y permanente de ese “más” al que sólo podemos responder con la fe en Jesucristo.

Hagamos la prueba, el mundo de hoy se encuentra -como encerrado-, le falta liberar las más grandes fuerzas que están en su espíritu y que adquieren esa dimensión ética, esa regulación personal motivada por un fin superior. Esto debe ser una prioridad en los esfuerzos que realizamos para mejorar a todos nuestros hermanos.

Creer es algo bello y posee una fuerza que arrastra: ese es el ejemplo de Santa Rosa de Lima, cuyo ejemplo de fe la ha llevado a todos los rincones del mundo. ¡Cómo se ama a santa Rosa de Lima!, ¡Qué orgullo para nosotros tener la primera santa de América!, ¡Qué orgullo para la Policía tenerla de Patrona!, y ¡Qué ejemplo para encontrar en ella las motivaciones de ser mejores!.

No olvidemos que la santidad trae siempre la novedad de lo permanente, parece una paradoja, pero no es así. La unión con Cristo siempre aparece como una chispa de novedad, de ilusión; y sin embargo, establece qué es lo permanente: Cristo, ayer, hoy y siempre.

Por eso, en el vaivén normal de la vida diaria, de la vida institucional de la Policía, no dejen de tener siempre encendida esa luz de esperanza, ese llamamiento ético que hará de nuestra patria un lugar agradable para vivir. Dejemos de lado, -ya pasó dejando su huella negativa-: la confrontación y la ideología antigua de la lucha de clases, ¡ya pasó!. Ya fracasó en la historia, volvamos la mirada a Cristo, que no nos plantea una ideología sino una llamada personal.

A todos ustedes, al señor alcalde que nos acompaña el día de hoy, el deseo de vivir en esa alegría y esperanza, en ese constante despertar en nuestro pueblo, que el optimismo, la ilusión, el deseo de superación, son connaturales, ya que van unidos a nuestra naturaleza humana.

No dejemos que tantas veces nos aplasten ideas y noticias negativas, por eso también mi llamado a los medios de comunicación, para que vean como esta comunicadora, Santa Rosa de Lima, en el silencio de su bondad ha llegado al mundo entero a través de los siglos.

A ustedes –medios de comunicación- los animo para que sean promotores de la bondad, del servicio, promotores que lleven la alegría a este pueblo que con tanta ilusión esta emprendiendo los inicios del siglo XXI.

Que santa Rosa de Lima nos acompañe a todos y bendiga a toda la familia policial.

Así sea.

Derechos Reservados © ACI Prensa
Aviso Legal