El
hijo más amado
Cierto
día un celebre periodista consiguió
una entrevista con Dios Padre.
Lo
primero que le llamo la atención es lo
joven que era el Creador. De Viejecito con barbas
como lo imagino Daniel nada. De nada. Era la plenitud
de la juventud.
Durante
la conversación el periodista pregunto.
Señor.
¿a que seres humanos quieres más?.
Dios
sonrió, y guiñando un ojo a su Hijo
Jesús que estaba sentado justo a su derecha.
Padre e Hijo se veian iguales. Dijo al periodista.
"A
ver si lo adivinas".
Pues.
Me imagino que a las personas que entregan su
vida al servicio de los demás. Como la
Madre Teresa. O el Padre Kolbe.
Si,
si, los quiero mucho. Pero no son a quien quiero
más.
El
periodista fue nombrando todas las personas que
se dedican al servicio de Dios en sus hermanos.
Y empezo con los que templan a Dios con su oración.
Ya
se. Señor. Las monjas y los sacerdotes.
También,
también los quiero pero no son a quien
quiero más.
Ya
se, los niños inocentes. Los humildes que
creen en Ti.
Si
los quiero pero no son los que quiero más.
Pues
ya no queda nadie. Señor.
Si,
quedan respondió Dios. Los que dicen que
yo no existo. Y les gustaria. ¡pobres hijos!
Que fuese cierto.
Los que me insultan blasfemando contra mí.
Los
que quebrantan mis leyes. Y dicen que tienen el
poder de cambiarlas. Los impíos y pecadores
empedernidos.
Si
esos son los hijos a los que quiero más.
Ateos.
No puede ser. Señor, estas de broma. Como
vas amar tu negación.
No.
No amo su ateismo. Los amo a ellos porque están
ciegos y no me ven.
Yo
los cuido sin que se den cuenta. Y que alegron
me dan cuando alguno de ellos. Me descubre a su
lado.
Si
tu tuvieses un hijo ciego. ¿no lo ibas
a querer?. Ellos son mis hijos. Aunque sean ciegos.
Sin
embargo. A mi me enseñaron que los ateos
iban todos al infierno. o sea que serán
tus hijos más queridos pero Tu los mandas
al infierno.
Yo
no mando a nadie al infierno. eso es una calumnia.
Al infierno va quien lo escoge con su vida. Yo
os hice libres.
Ya,
ya. ¿Pero los ateos van o no van al cielo.?
Bueno.
Tengo mis trucos. A veces les doy unos fogonazos
de gracia tan fuertes que no les queda más
remedio; que ceder ante mi gracia.
Otras
aquí mi Hijo. Ha hecho unos arreglos en
sus "papeles" y como Él ha comprado
un pedazo de cielo para cada ser humano. Pues
todo arreglado.
¿qué
papeles? Señor.
Pues
cuando un hombre bueno. Pero que no reconoce mi
existencia. Dice.
Para
mi lo importante es la belleza. Y se consagra
a su búsqueda. Yo se lo premio. Como si
me buscase a mi.
Porque
la Verdadera belleza soy Yo. Y lo mismo con el
que busca la Verdad.
En
esto Jesús. Sonrió a su Padre. Y
le dijo "Abba. La Verdad soy Yo. Tu y Yo
Hijo. De la Nube que cubría el Trono celestial
salió Una Voz que era la misma. Y Yo. Los
Tres somos la misma cosa.
Has
visto a mi familia. Continuo contigo hijo. Si
busca la Verdad. Es que me busca a mi. Lo mismo
si lo hace con la Justicia.
¿Y
que pasa Señor, si cree en Ti, pero maltrata
a los demás. No cumple tus leyes?
También
intento curarlo. Son otros de los hijos que más
quiero.
Pero
no se cree en Mi, ni se me adora. Por rezar ante
un altar o por seguir los ritos de una religión
eso a veces es una idolatría. Hay muchos
que me han convertido en un ídolo.
Quien
no ama a su hermano, no me ama a mi.
El
periodista pidió la bendición de
Dios y abandono el cielo.
Mejor
dicho despertó de su sueño.