http://www.dr-ramiro-pediatra.com/temas/seguridad.htm
Da la impresión de que la mayoría
de los accidentes tienen en común el hecho
de que se podían haber evitado con un poco
más de cuidado y atención. A pesar de
que la mayor parte de ellos puedan ser impedidos,
la gente considera en general que los accidentes sólo
les ocurren a otras personas. Sin embargo, las estadísticas
sobre los daños causados por accidentes, son
realmente sorprendentes. A pesar de que ha habido
un avance notable en la reducción de las muertes
ocasionadas por diversas enfermedades, la tasa de
mortalidad a causa de accidentes ha disminuido muy
poco. En realidad, éstos ocupan el cuarto lugar
como causantes de muerte en los Estados Unidos. Los
fallecimientos de niños entre las edades de
1 y 14 años son causados más por accidentes
que por las siguientes enfermedades tomadas en conjunto:
tuberculosis, difteria, polio, sífilis, fiebre
reumática y apendicitis; todas ellas más
los asesinatos provocan menos muertes por año
que los accidentes que ocurren en el hogar. Cada año
mueren en los Estados Unidos unas 29.000 personas
a causa de los accidentes caseros. Esta cifra debería
ser suficiente para que los padres pensaran muy bien
en las posibilidades de accidentes e hicieran que
la palabra "descuido" deje de formar parte
de su vocabulario.
Los
padres pueden realizar un cuidadoso proyecto de prevención
con el fin de afianzar la seguridad en el hogar, tras
de estudiar los diferentes tipos de accidentes que
puedan ocurrir y de efectuar un análisis de
cada habitación de la casa para impedir que
sucedan aquéllos.
DIFERENTES
TIPOS DE ACCIDENTES
Las
diversas clases de accidentes que ocurren comúnmente
en el hogar serán detalladas a continuación
con algunas de sus causas más probables. Esto
podrá servir como una lista de control de las
precauciones que se deben tomar para que haya seguridad
en el hogar.
CAIDAS
Los
accidentes causados por caídas son los más
comunes en el hogar. De hecho, casi la mitad de las
muertes por accidentes domésticos, son consecuencia
de caídas. La prevención de éstas
depende, esencialmente, de un adecuado mantenimiento
de la superficie de los pisos (tanto del exterior
como del interior de la casa), del cuidado de eliminar
cualquier obstáculo peligroso. Para ayudar
a eliminar las causas comunes de las caídas,
se recomiendan las siguientes precauciones: Cuidar
que las aceras estén en buenas condiciones,
quitar las ramas u otros objetos que obstruyan el
paso y revisar que los porches y escaleras de la casa
estén firmes y sin obstáculos. Asegurar
que los bastidores de tela de alambre, postigos o
cualquier otra protección colocada en las ventanas
estén fijados de manera segura. Revisar periódicamente
escaleras y escalones para ver si son necesarias algunas
reparaciones. Usar escaleras portátiles firmemente
colocadas, en vez de cajas o sillas. No subir las
escaleras con los brazos llenos de objetos, ni trepar
los escalones de dos en dos o más. Los pisos
encerados deben cuidarse en forma apropiada. Hay que
frotar bien la cera para obtener así una superficie
más adherente. Con las repetidas enceradas,
todo piso se vuelve cada vez más resbaloso,
razón por la cual debe removerse la cera después
de haber sido aplicada cinco veces consecutivas. Los
tapetes y alfombras deben colocarse en lugares apropiados
y fijarse firmemente en el piso o sobre bajoalfombras
que sean antiderrapantes. Hay que cuidar que no tengan
agujeros u orillas dobladas. La base de goma de los
tapetes debe revisarse con regularidad ya que se desgasta
con las lavadas o se impregna con la cera de los pisos.
Los pisos y escaleras no deben tener muebles mal colocados.
Las sillas y mesas, por ejemplo, no deben ocultar
la vista de una escalera u obstruir el libre acceso
a una habitación. Lo anterior se aplica también
a otros objetos que puedan haberse dejado tirados,
como los juguetes de los niños. Estos podrán
aprender hábitos de seguridad acostumbrándose
a guardar sus juguetes tras de haber jugado con ellos.
Los cables eléctricos son también riesgos
que hay que tomar en cuenta. Deben ser colocados por
detrás de los muebles y alejados de los lugares
por donde se camina. Finalmente, es necesario usar
zapatos apropiados y cómodos. Los zapatos con
suela resbalosa, las pantuflas o el andar en medias
o descalzo no son prácticas aconsejables sobre
ciertos tipos de superficies.
FUEGO,
QUEMADURAS Y CHOQUES ELECTRICOS
Dado
que la calefacción y el fuego son indispensables
en la vida cotidiana para calentar la casa, cocinar
y hasta para fumar, se debe dar especial atención
diariamente a los riesgos implícitos en el
uso del fuego. Entre los elementos mas peligrosos
e importantes a ser tomados en cuenta se incluyen:
el equipo y los cables eléctricos defectuosos,
los hábitos en el fumar y el mal uso de los
cerillos, el buen funcionamiento del equipo de calefacción,
el mantenimiento adecuado de las estufas de petróleo,
la espontánea ignición de la basura,
él uso inadecuado de líquidos inflamables,
las cenizas calientes y la colocación de combustibles
en lugares cercanos a los calefactores.
Los
incendios en las instalaciones eléctricas pueden
ser el resultado de una sobrecarga en los circuitos,
de cables defectuosos, de material aislado deficientemente,
de interruptores defectuosos y del mal empleo de los
aparatos eléctricos. Además de causar
quemaduras y provocar incendios, la electricidad no
manejada correctamente puede ocasionar conmociones
e incluso la muerte, como consecuencia de fuertes
descargas de la instalación eléctrica.
En las casas antiguas se debe revisar la instalación
ya que los aparatos eléctricos modernos demandan
mayor carga de corriente. Sobrecargar un circuito
y, en consecuencia, hacer que se sobrecaliente, puede
ser el resultado de utilizarlo para demasiadas lámparas,
motores u otros artículos. El calentamiento
que se produce por esta sobrecarga puede provocar
un incendio. Aun cuando la corriente no sea excesiva,
puede haber un calentamiento peligroso o pueden saltar
chispas debido a que las instalaciones eléctricas
tengan conexiones sueltas o mal hechas. El fusible
que se considera más seguro es el interruptor
automático de circuito. Usar una moneda en
vez de un fusible o fusibles es un habito común
y muy peligroso.
Para
dramatizar el peligro que puede representar una actitud
descuidada hacia la electricidad en el hogar, citaremos
a continuación un ejemplo: Una niña
de tres años se quedó sola unos minutos
en la mesa del comedor e introdujo un tenedor en el
tostador de pan (algo que sus papás hacían
con frecuencia) para sacar una rebanada; colocó,
a la vez, la otra mano - la cual estaba húmeda
en la parte exterior del tostador (de metal y por
tanto excelente conductor eléctrico); poco
después se encontró a la pequeña
completamente inconsciente a causa de las quemaduras
y de la descarga eléctrica y, a pesar de haber
sido atendida de inmediato, no se le pudo salvar la
vida. Tales desgracias pueden ser evitadas si los
padres toman en cuenta las siguientes advertencias
de seguridad que hacen los expertos en electricidad:
Los
cables de los aparatos eléctricos no deben
pasar por encima de radiadores o tuberías.
No se deben tocar los aparatos eléctricos cuando
se encuentra uno en la bañera, parado sobre
un piso húmedo (como el de la lavandería)
o con las manos mojadas. Los cables eléctricos
no deben pasar por los batientes de las puertas ni
por debajo de las alfombras, ya que el constante abrir
y cerrar de las primeras y el caminar sobre las segundas,
dañarán el material aislador. Los aparatos
eléctricos deben ser colocados en contactos
adecuados. Hay enchufes falsos que pueden colocarse
en los tomacorrientes que no se deben usar, para impedir
la curiosidad de los niños y de los bebés
que gatean. Los enchufes no deben desconectarse tirando
del cable sino del enchufe mismo. Una plancha eléctrica
nunca debe dejarse conectada, ni por un solo instante,
sin ser debidamente observada. Lámparas, aparatos
eléctricos, cables de extensión y los
núcleos de los cables conductores deben llevar
una etiqueta en la que conste que fueron inspeccionados
por autoridades competentes. Los cables que tengan
el material aislante desgastado o agrietado deberán
ser renovados. Algunas causas de ese desgaste son
el roce con muebles de bordes afilados o el retorcer
y tironear los cables. Las reparaciones o colocaciones
de cables eléctricos en el hogar requieren
la atención de personas especializadas en ello;
no es un trabajo que cualquier aficionado puede realizar.
Deben limpiarse todos los desperdicios que pueden
haberse acumulado en sótanos, armarios, garajes,
desvanes o en otros lugares de almacenaje. Además
de estar alerta ante los peligros que representa la
electricidad, toda la familia debe formarse el habito
de controlar otros riesgos como el que representa
el fuego. Para ello debe hacerse lo que sigue: Asegurarse
de que las colillas de cigarrillos hayan sido bien
apagadas; vaciar los ceniceros con regularidad y no
fumar en la cama o cuando se esté muy cansado.
Cigarrillos y cerillos siguen ocupando el primer lugar
como causantes de incendios. Dejar siempre los cerillos
lejos del alcance de los niños. Quitar todos
los trapos impregnados de combustible que se hallen
en los rincones de un armario o en el garaje. No dejar
basura o botes de basura en lugares cercanos a una
caldera. Almacenar los líquidos inflamables
(gasolina, petróleo, pintura, etc.) preferiblemente
en la parte exterior de la casa, lejos de las llamas
o de algo caliente ya que sus gases con frecuencia
son inflamables. Nunca se deberán usar estos
líquidos para prender fuego en el interior
de la casa. Todos los artículos de fácil
combustión (papel, trapo, hojas secas y leña
deben guardarse lejos de fuentes de calor e ignición
(como calefactores, chimeneas, hornos, estufas y equipo
eléctrico). Los aparatos eléctricos,
como las planchas, que conservan el calor aún
cuando hayan sido desconectados, deberán ser
manejados y guardados con especial cuidado. Los sopletes,
soldadores y otros artículos semejantes se
deben almacenar en estantes no inflamables. Es indispensable
disponer de un buen extinguidor cerca de tales herramientas
para el caso de que se produzca una ignición
incontrolable. Todo fuego que se enciende con un determinado
propósito debe mantenerse alejado de los edificios
o dentro de recipientes adecuados. Los niños
deben aprender a temprana edad que tienen que estar
prudentemente alejados de los calefactores y el fuego.
Los adultos deben dar el ejemplo en esto y protegerse
a sí mismos, evitando el contacto directo con
los calefactores y el fuego siempre que sea posible.
Es aconsejable que las casas tengan equipo adecuado
para combatir el fuego, como extinguidores, varias
mangueras en lugares estratégicos, de ser ello
posible, además de material de primeras auxilios.
ENVENENAMIENTOS
POR GAS
Aparte
de los peligros que representan los sistemas eléctricos
defectuosos están los derivados de la calefacción,
que encierran la posibilidad de incendios y envenenamientos
con gas, especialmente en invierno. Para evitar la
posibilidad de un incendio y del envenenamiento con
monóxido de carbono, los sistemas de calefacción
deben ser revisados anualmente en busca de los siguientes
defectos:
Los
cañones de las chimeneas no deben tener secciones
agrietadas o corroídas. Las calderas y aparatos
de calefacción deben ser inspeccionados por
personal calificado y han de efectuarse las reparaciones
necesarias. El equipo para quemar combustible, los
conductos de éste y las chimeneas deben ser
revisados regularmente y conservados en buenas condiciones.
Si por alguna buena razón el combustible que
se utiliza en el sistema de calefacción debe
ser cambiado, un técnico especialista deberá
hacer los ajustes necesarios para asegurar una combustión
apropiada. No se deben operar calderas, calefactores,
chimeneas o calentadores de agua sin una entrada adecuada
de aire que reponga continuamente el que se haya perdido
a través de la combustión. Los calefactores
que funcionan a base de petróleo deben ser
del tipo que no se vuelca fácilmente. Las tuberías
que llevan el gas y el petróleo de los calefactores
deben ser de metal y estar bien protegidas. Los calefactores
eléctricos deben estar provistos de un interruptor
de seguridad en la parte inferior, de manera que se
apaguen automáticamente en caso de que el aparato
se caiga. Los calefactores de gas y petróleo
deben tener ventilación hacia el exterior de
la casa.
Es
recomendable revisar el sistema de escape de los automóviles.
Los gases deben ser llevados íntegramente al
tubo de escape y hacia fuera de los automóviles.
Hay que asegurarse de que el escape no tenga defectos
peligrosos. Una persona sentada en un automóvil
estacionado por unos cuantos minutos debe apagar el
motor a menos de que estén abiertas las ventanillas.
Por el contrario, las ventanillas y entradas de aire
del automóvil deberán estar cerradas
al pasar por túneles o cuando el movimiento
del carro sea muy lento, y el tránsito muy
pesado, para evitar que se introduzca el monóxido
de carbono que despidan los demás automóviles.
Si
por alguna razón se tiene que encender el motor
de un automóvil que esté estacionado
en un garaje o en un espacio cerrado, hay que abrir
las puertas y aún así el motor no debe
dejarse funcionando más de unos cuantos minutos.
Si es necesario dejarlo encendido durante más
tiempo, se debe colocar una extensión en el
tubo de escape (como las que usan los garajes comerciales)
que vaya directamente al exterior.
ENVENENAMIENTO
No
es desusado que en las casas haya medicinas, limpiadores,
insecticidas y otros artículos venenosos. No
es extraño, entonces, que las muertes por envenenamiento
accidental continúen aumentando. Más
de 1.700 muertes por envenenamiento accidental ocurren
en los Estados Unidos todos los años. Esta
cifra refleja un incremento anual de 7% a partir de
1956. A pesar de lo vulnerables que pueden ser los
niños a las aspirinas, laxantes y somníferos,
más de dos terceras partes de estos accidentes
fatales ocurren en personas mayores de 14 años.
Aunque
la mayoría de las sustancias peligrosas que
pueden causar envenenamientos están en los
baños y cocinas, es posible que también
se encuentren en cualquier otra parte de la casa (las
píldoras para dormir en un mueble del dormitorio,
por ejemplo), razón por la cual, las reglas
de prevención hay que aplicarlas en todas partes.
Se
deben leer cuidadosamente las etiquetas que proporcionan
la información del contenido de los frascos
medicinales: riesgos, dosis y antídotos. Las
etiquetas deben ser bien cuidadas a fin de que puedan
servir de futura referencia, en caso de ser ingeridas
las medicinas accidentalmente. Las medicinas que se
modifican con el tiempo deben ser tiradas cuando ya
no se vayan a necesitar. Las medicinas que son para
uso interno deben guardarse en un lugar distinto de
las que son para uso externo. No se deben tomar medicinas
en la oscuridad. Las sustancias que son potencialmente
venenosas no deben ser cambiadas a otros recipientes
sin antes etiquetarlos adecuadamente. Estas sustancias
no deberán colocarse en utensilios de cocina,
botellas de refresco o envases de este tipo. No deben
mezclarse en un solo frasco diferentes clases de medicina
y píldoras. Los insecticidas y venenos para
roedores no deben guardarse en la cocina y hay que
tener especial cuidado de usar en despensas y cocinas
sólo aquellos que son recomendados como seguros.
Las frutas y legumbres deben ser lavadas cuidadosamente
antes de ser utilizadas. Las medicinas y otros artículos
potencialmente peligrosos deben ser colocados fuera
del alcance de los niños y guardados de preferencia
en botiquines que puedan cerrarse con llave, dado
que un niño puede envenenarse con menor cantidad
de veneno que un adulto. Se debe prestar especial
atención a artículos como detergentes,
ceras, petróleo, fijadores para el cabello
en aerosol, decolorantes, bolas de naftalina, etc.
Es muy importante que todos los miembros de la familia
adquieran una actitud cuidadosa con respecto a las
sustancias potencialmente venenosas. Ya que a los
niños les gusta imitar la conducta de los adultos,
es mejor no tomar medicinas en su presencia. Es digno
de hacer notar que la aspirina es el veneno número
uno en los niños. Nunca se refiera a las medicinas
que da a los niños como si fueran dulces. La
medicina debe ser llamada medicina y manejarse como
tal. De la misma manera que en los otros tipos de
accidente, los padres deben, no sólo dar los
pasos apropiados para evitar dificultades, sino también
saber qué hacer en caso de que surja algún
problema; es indispensable tener a la mano una lista
de antídotos adecuados.
CORTADURAS
Los accidentes pueden causar tanto heridas que apenas
se noten como otras que puedan ser fatales. En ningún
tipo de accidente es esto más obvio que en
las cortaduras. Las hay leves, en las que no sale
sangre y no se siente dolor y las hay que causan gran
dolor e incapacidad. Las cortaduras pueden provocar
envenenamiento de la sangre, tétanos, o una
severa infección que requiera amputar un dedo,
una mano o una pierna; la cortadura de un tendón
o la pérdida de mucha sangre pueden ocasionar
que la persona quede parcialmente lisiada e incluso
dar lugar a la muerte.
A
continuación se dan algunos consejos para reducir
las posibilidades de causarse cortaduras en el hogar:
Dado
que las herramientas desafiladas, por lo general requieren
emplear más fuerza (las manos se cansan más
rápidamente y resbalan con mayor facilidad),
es preferible mantener los utensilios cortantes lo
más filosos posible. No solamente las hojas
y las partes de metal deben estar en buenas condiciones,
sino también los mangos, que deben ser sólidos
y firmes para que puedan ser asidos con más
seguridad. Todas las herramientas deben guardarse
en lugar seguro. Los cuchillos y otros utensilios
deben colocarse en estantes o cajones que estén
completamente separados de las otras herramientas.
Las más grandes y filosas, como las hachas
y hoces, deben ponerse en sitios de los que no se
puedan caer. Las herramientas deben manejarse en forma
segura y sostenerlas con las partes puntiagudas lejos
del cuerpo. Se recomienda pasarlas a otras personas
presentándoles la parte sin filo en primer
plano. Las herramientas deben servir para un fin determinado
únicamente. No conviene usar cuchillos como
si fueran hachas de mano o las navajas de rasurar
como si fueran cuchillos. Siempre que utilice herramientas,
es más seguro cortar en sentido contrario al
de su cuerpo o bien usar una tabla para cortar. Es
necesario tener mucho cuidado con aquellos artículos
que puedan causar cortaduras profundas, como botellas,
platos, lavabos de porcelana rotos, etc. Las piezas
rotas de vidrio, porcelana, cerámica, etc.,
deben ser barridas y envueltas en varias hojas de
papel periódico antes de tirarlas a la basura.
Si cae vidrio roto en el agua o en los platos que
se están lavando, hay que vaciar el agua del
fregadero y quitar las piezas utilizando varios pedazos
de tela para proteger las manos. Los trozos más
pequeños se levantan fácilmente con
toallas húmedas de papel. Las áreas
grandes de cristal, tales como puertas y ventanales
que se instalan en los edificios modernos, pueden
resultar muy peligrosas. Es necesario colocar ante
ellas muebles, plantas y otros medios para evitar
la posibilidad de que alguna persona se las lleve
por delante. El cristal de seguridad es más
caro, pero vale la pena el costo adicional. Las navajas
de rasurar son un peligro permanente. Deben guardarse
fuera del alcance de los niños y ponerse en
un recipiente especial cuando se vayan a desechar,
si no han de envolverse en papel sanitario antes de
tirarlas al bote de la basura. Las tapas de las latas
deben ser tratadas con el mismo cuidado que si se
tratara de cristal roto. Los abrelatas deben ser adecuados,
afilados y fáciles de manejar. La estopa de
acero mal empleada puede causar profundas heridas.
Es más seguro comprarla en pequeñas
almohadillas si esto no es posible, es preferible
cortarla con cizalla: nunca debe rasgarse.
ACCIDENTES
CON ARMAS DE FUEGO
Las
personas que tengan armas de fuego en su casa deberán
poner especial cuidado respecto al lugar donde las
guarden y la manera en que las usen. Vale la pena
hacer notar que la mayoría de los accidentes
fatales que ocurren a consecuencia de las armas de
fuego suceden en el hogar y no en la caza. Asimismo,
la mayor parte de estos accidentes no le suceden necesariamente
a los jóvenes; los casos fatales se dividen
por igual entre personas menores y mayores de 25 años.
A
continuación se asientan algunas sugerencias
de seguridad para las personas que tienen armas en
el hogar:
Todos
los que manejen o posean armas de fuego deben tener
claro conocimiento de ellas: qué las hace disparar,
cuales son sus riesgos potenciales y cuáles
son sus dispositivos especiales de seguridad. Todo
revólver debe ser tratado como si estuviera
cargado. La boca de los revólveres debe apuntar
siempre hacia una dirección segura (por lo
general hacia arriba o hacia abajo). Un revólver
no debe nunca ser cargado a menos que se tenga la
expresa intención de disparar hacia algo. El
pasador de seguridad debe ser puesto siempre y no
se debe confiar totalmente en él. Es aconsejable
que el manejo o limpieza de las armas no se efectúe
en presencia de otras personas. Sería ideal
que todas las armas se guardaran bajo llave o por
lo menos descargadas y fuera del alcance de los niños
y de adultos irresponsables. Las armas deben guardarse
en un lugar diferente de donde estén las municiones.
En cualquier demostración con armas de fuego
se deben tomar las precauciones de seguridad pertinentes.
Las armas deben ser conservadas en buenas condiciones,
con la limpieza, lubricación e inspección
adecuadas, según las recomendaciones de los
fabricantes. El que posea o coleccione armas antiguas
que aún funcionen, debe hacerlas revisar por
un armero competente y asegurarse del tipo de munición
que puede utilizarse en ellas y si pueden ser disparadas
sin ningún problema. Si esas armas ya no funcionan
correctamente, habrá que quitarles las agujas
de percusión y destruir las municiones que
se usaban en ellas.
Los
clubes de tiro de la localidad pueden dar información
con respecto a las áreas de práctica
que sean seguras y que estén provistas de redes
de protección para las balas que reboten. Tirar
al blanco en sótanos es aconsejable únicamente
con armas de corto calibre y sólo bajo condiciones
apropiadas, las cuales incluirán un cuadro
de arena para que reciba las balas. Ya que no requieren
de instalaciones muy complicadas, los proyectiles
de gas o aire comprimido son más adecuados
para el tiro al blanco en los sótanos. Estas
armas, sin embargo, pueden ser también extremadamente
peligrosas y se deben tener en cuenta las reglas de
seguridad para su uso.
Los
padres que investigan los peligros potenciales que
pueden existir en sus casas, como probables causas
de caídas, incendios, quemaduras, descargas
eléctricas, envenenamientos con gas o por otras
causas, cortaduras y accidentes causados con armas
de fuego, se encuentran muy próximos a la meta
de hacer más segura la vida de su familia.
En realidad, puede quedar muy poco por hacer una vez
que se ha revisado todo lo relacionado con la calefacción,
instalaciones eléctricas, automóviles,
garajes y otras áreas.