CÓMO
CONVIVIR DENTRO DE LA FAMILIA
Lorenzo
Bovier
Sí,
las familias son columnas de
una sociedad sana. Cuando sucede lo contrario se
resquebraja la armonía, se pierden
las ganas de vivir, el caos lo invade todo.
Ciertamente
la mayoría de las familias merecen mejor
opinión de la que con frecuencia se tiene
de ellas.
Pero
no cerremos los ojos frente a ciertas señales
evidentes de peligro. Frecuentemente el crimen está
ligado directamente con el fracaso de la vida familiar.
Es
por eso que cada familia debe reconocer su responsabilidad
ineludible para la buena marcha de esa sociedad
donde actuamos y vivimos y que siempre queremos
mejor.
Para
ello es necesario el aprecio mutuo entre los papás;
también cuando pasan los años se ven
muchas veces, sólo cosas negativas que antes
se disculpaban, se toleraban...
SER
SINCEROS.
Imprescindible es el consultarse mutuamente y siempre
que sea necesario, compartiendo abierta y confiadamente
las opiniones. Sinceridad en todo, sin secretillos
de ninguna naturaleza, que suelen acarrear un maremoto
de celos de imprevisibles consecuencias para la
paz del hogar.
Es
necesario mirarse el uno al otro como personas y
no únicamente como "padres". Debe
resaltar siempre lo bueno, corrigiendo con cariño
y comprensión los desaciertos.
Jamás
una reprimenda, o "decirse cositas" frente
a los hijos... ¡porque eso no lo olvidarán
jamás! También en cuanto a la educación
de los hijos deben hacerse un plan y trabajar los
dos mancomunados, unidos... pues si uno dice "si",
y el otro dice "no", desconcierta... si
una parte permite todo, o desacredita y la otra
parte trata de poner un orden en la vida familiar,
desorienta a los hijos que generalmente se sienten
heridos en el alma, o tratan de sacar "ventajitas"
de las desavenencias de sus propios padres...
PREVENIR.
Nadie en la vida está libre de momentos desagradables,
pero es necesario prevenir, medir las palabras y
actitudes, pensando en las consecuencias; la bondad,
el perdón, el diálogo y muchas veces
el silencio antes que las palabras fuera de lugar.
Son piezas claves para la armonía familiar.
Conviene recordar aquí lo que decía
San Francisco de Sales: "caza más moscas
una gota de miel que un barril de vinagre.
Desastres
familiares provienen generalmente de cosas pequeñas
que se amontonan y nunca se quiere enfrentar y aceptar
para darle adecuada solución... y luego resulta
tarde. Un divorciado confiaba esto: "Hubo en
mi matrimonio malos ratos que yo pensaba que eran
intolerables... hasta que he descubierto que la
vida es más intolerable sin ellos".
Al respecto aconsejaba el cardenal Feltin: "Que
los esposos no se hagan ilusiones: la felicidad
que los esposos encontrarán en el hogar será
siempre fruto de una renuncia recíproca.
El amor tendrá que ser purificado y cultivado
siempre, debe construirse sin descanso, no existe
un estado definitivo, una conquista definitiva del
amor".
Cuando
pensamos que la felicidad del hogar es completa,
siempre surge un nuevo deseo... Lo importante: actuar
siempre sin egoísmos, que es como un cáncer
que carcome toda ilusión. La mayoría
de los enfrentamientos entre esposos, o entre padres
e hijos se debe a que sobra calle y falta hogar,
sobran palabras y falta silencio; sobra bulla, bochinche
y falta diálogo y oración.
(Tomado
de Cristo Hoy)
Volver
al menú