Mons. Vasil Hopko, Obispo auxiliar greco-católico
de Presov y titular de Midilen, nació el 21 de
abril de 1904 en Hrabské, en la provincia de
Bardejov. Realizó los estudios teológicos
en la Academia teológica greco-católica
de Presov. Recibió la ordenación sacerdotal
el 3 de febrero
de 1929 en Presov. Fue enseguida nombrado administrador
en la parroquia de Pakostov. Entonces el obispo P. P.
Gojdic OSBM nombró a Vasil Hopko como primer
párroco de una nueva parroquia en Praga. Del
15 de setiembre de 1936 al 31 de agosto de 1941 cumplió
el encargo de director espiritual del
seminario mayor de Presov. En abril de 1940 se doctoró
en sagrada teología.
Desde el 1 de setiembre de 1941
fue secretario del Obispo, y desde 1943 desarrolló
la actividad de profesor de teología pastoral
y teología moral en la Facultad de Teología
de Presov. Recibió la ordenación episcopal
el 11 de
mayo de 1947.
Luego de los tristes sucesos del
Sobor (Concilio) de Presov el 28 de abril de 1950, el
poder del Estado puso a la Iglesia greco-católica
al margen de la ley. A raíz de esto, tuvo que
internarse en el monasterio de Bác en Samorín,
y más tarde en el monasterio franciscano de Hlohovec.
Aquí fue
arrestado el 18 de octubre de 1950 y después
de más de un año de crueles interrogatorios,
fue condenado el 24 de octubre de 1951 por la Corte
del Estado. La sentencia preveía la pena de detención
por 15 años, el pago de
20.000 coronas checoslovacas, la pérdida de los
derechos civiles de ciudadano por 10 años y la
confiscación de todos los bienes. Así
comenzó un via crucis para el Siervo de Dios
a través de prisiones y otros lugares de detención
comunistas, crueles e inhumanos, en Bratislava, Ilava,
Leopoldov, Praga, Mírov e Maldice. Fue excarcelado
a causa de su salud, muy deteriorada, y por buena conducta,
el 12 de mayo de 1964 en Valdice, dándosele libertad
condicional por 3 años.
Durante su detención, que
duró 13 años, 6 meses y 24 días,
soportó un duro régimen caracterizado
por la presión física, el sufrimiento
moral, pequeñas raciones de alimento, frío
e insuficiente atención sanitaria. Todos estos
factores fueron causa del irremediable deterioro de
su salud. Luego de su liberación vivió
hasta el inicio de 1968 en Osek, en la Bohemia septentrional
bajo el cuidado constante de los órganos de la
Policía secreta de Estado. Después del
permiso de actividad dado a la Iglesia greco-católica
en junio de 1968, el Siervo de Dios fungió como
Obispo auxiliar, aún cuando no estaba del todo
rehabilitado. Murió a causa de las consecuencias
de la
detención el 23 de julio de 1976 en Presov. En
el curso de la exhumación, a través de
análisis toxicológicos, fue confirmada
la excesiva presencia en los huesos de veneno: arsénico,
que según los análisis debió serle
administrado en pequeñas dosis durante mucho
tiempo.
El Siervo de Dios se ofreció
enteramente por fidelidad a Cristo y a la Iglesia católica
y aceptó todas las detenciones y sufrimientos
sean físicos y psicológicos con responsabilidad,
audacia y una fuerte fe. Sus perseguidores fueron movidos
por el odio a la fe católica. Por tanto, se
convirtió en mártir por la fe, ofreciendo
su vida por Cristo y por la Iglesia y muriendo "ex
aerumnis carceris".
El ha cumplido en su servicio
su lema episcopal: "Que todos sean uno".