Oraciones
a la hora de la Misericordia
Oh Sangre
y Agua que brotaste del Santísimo Corazón
de Jesús como fuente de misericordia para nosotros
en ti confío.
Oh Jesús,
te entregaste por nosotros a tan asombrosa pasión
únicamente por amor. La justicia de tu Padre
habría sido expiada con un solo suspiro tuyo
y todos tus anonadamientos son actos de tu misericordia
y tu inconcebible amor (...) Cuando estabas muriendo
en la cruz, en aquel momento nos donaste tu vida eterna,
al haber permitido abrir tu sacratísimo costado
nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia;
nos ofreciste lo más valioso que tenías,
es decir, la sangre y el agua de tu Corazón.
He aquí la omnipotencia de tu misericordia,
de ella toda gracia fluye a nosotros.
Oh Jesús
extendido sobre la cruz, te ruego concédeme
la gracia de cumplir fielmente con la santísima
voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y
en todo lugar. Y cuando esta voluntad me parezca pesada
y difícil de cumplir, es entonces que te ruego,
Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí
fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente:
hágase tu voluntad, Señor.
Oh Salvador
del mundo, Amante de la salvación humana que
entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de
ti mismo para pensar únicamente en la salvación
de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme
la gracia de olvidarme de mí misma para que
pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote
en la obra de salvación, según la santísima
voluntad de tu Padre.
Expiraste,
Jesús, pero la fuente de vida brotó
para las almas y se abrió el mar de misericordia
para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable
misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate
sobre nosotros.
Oh Sangre
y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús
como una Fuente de Misericordia para nosotros, en
ti confío!
Tu expiraste,
Jesús, pero la fuente de vida brotó
inmensamente para las almas, y el océano de
Misericordia se abrió por todo el mundo. O
fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, envuelve
todo el mundo y desocúpate sobre nosotros.
Oh Sangre
y Agua que brotaste del Santísimo Corazón
de Jesús como fuente de misericordia para nosotros
en ti confío (187).
Oh Jesús,
te entregaste por nosotros a tan asombrosa pasión
únicamente por amor. La justicia de tu Padre
habría sido expiada con un solo suspiro tuyo
y todos tus anonadamientos son actos de tu misericordia
y tu inconcebible amor (...) Cuando estabas muriendo
en la cruz, en aquel momento nos donaste tu vida eterna,
al haber permitido abrir tu sacratísimo costado
nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia;
nos ofreciste lo más valioso que tenías,
es decir, la sangre y el agua de tu Corazón.
He aquí la omnipotencia de tu misericordia,
de ella toda gracia fluye a nosotros (1447).
Oh Jesús,
Verdad eterna, Vida nuestra, te suplico y mendigo
tu misericordia para los pobres pecadores. Dulcísimo
Corazón de mi Señor, lleno de piedad
y de misericordia insondable, te suplico por los pobres
pecadores. Oh sacratísimo Corazón, fuente
de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles
sobre toda la raza humana. Te suplico luz para los
pobres pecadores. Oh Jesús, recuerda tu amarga
pasión y no permitas que se pierdan las almas
redimidas con tan preciosísima, santísima
sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el
alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad
porque una sola gota habría bastado para salvar
a todos los pecadores (...) Oh, qué alegría
arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad
inconcebible, oh Jesús mío. Deseo traer
a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen
tu misericordia por los siglos de los siglos (72).
Oh Jesús
extendido sobre la cruz, te ruego concédeme
la gracia de cumplir fielmente con la santísima
voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y
en todo lugar. Y cuando esta voluntad me parezca pesada
y difícil de cumplir, es entonces que te ruego,
Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí
fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente:
hágase tu voluntad, Señor.
Oh Salvador
del mundo, Amante de la salvación humana que
entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de
ti mismo para pensar únicamente en la salvación
de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme
la gracia de olvidarme de mí misma para que
pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote
en la obra de salvación, según la santísima
voluntad de tu Padre (1265).
Expiraste,
Jesús, pero la fuente de vida brotó
para las almas y se abrió el mar de misericordia
para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable
misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate
sobre nosotros (1319).