Cristo
con la Cruz a la cuestas
Óleo
sobre tabla, 76,5 X 83,5; 1515-1516
Varios
autores han vislumbrado referencias a las cabezas caricaturescas
dibujadas por Leonardo, ciertamente no desconocidas por pintores
del centro y norte de Europa, pero aquí evidentemente ocasionales.
El rostro de la Verónica (abajo, a la izquierda), el de Redentor
y el del buen ladrón (arriba, a la derecha), que figura bajo
atroz expresión piadosa de un dominico, están dispuestos
a lo largo de una diagonal, constituyendo una pausa formal y espiritual
en un obsesiva reiteración de los grupos de triples cabezas
bestiales,. Para calibrar la dramática tensión lograda
por el Bosco comparece esta obra con las varias derivadas o afines
a ellas (a veces atribuidas al propio maestro), como el Cristo ante
Pilato de Princeton que si bien muchos consideran como autógrafa,
revela un apremio interior mucho menos vital (esencialmente en la
cuidadosa taraceado de la elaboración pictórica) por
lo cual parece justificada la duda de que se trate con mucha mayor
probabilidad de una réplica de taller, y no de una pintura
autógrafa.
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