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Historias Urbanas
Aquí, una selección
de relatos para compartir en familia durante
el tiempo de Adviento:
::
EL SUEÑO DE LA VIRGEN MARÍA
::
EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD
:: TRES ÁRBOLES
SUEÑAN
Encuentra más
de estos relatos en nuestra sección
Historias
Urbanas
EL
SUEÑO DE LA VIRGEN MARÍA
José, anoche tuve un sueño
muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo.
Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.
La familia se había estado preparando por semanas decorando
su casa. Se apresuraban de tienda en tienda comprando toda clase
de regalos. Parece que toda la ciudad estaba en en lo mismo porque
todas las tiendas estaban abarrotadas. Pero algo me extrañó
mucho: ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.
Envolvieron los regalos en papeles
lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces
los pusieron bajo un árbol. Si, un árbol, José,
ahí mismo dentro de su casa. También decoraron el
árbol; las ramas estaban llenas de bolas de colores y ornamentos
brillantes. Había una figura en el tope del árbol.
Parecía un angelito. Estaba precioso.
Por fin, el día del cumpleaños de nuestro Hijo llegó.
Todos reían y parecían estar muy felices con los regalos
que daban y recibían. Pero fíjate José, no
le dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían.
En ningún momento mencionaron su nombre. ¿No te parece
raro, José, que la gente pase tanto trabajo para celebrar
el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen? Me parecía
que Jesús se habría sentido como un intruso si hubiera
asistido a su propia fiesta de cumpleaños.
Todo estaba precioso, José
y todo el mundo estaba tan feliz, pero todo se quedó en las
apariencias, en el gusto de los regalos. Me daban ganas de llorar
que esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué
tristeza tan grande para Jesús - no ser invitado a Su propia
fiesta!
Estoy tan contenta de que todo era un sueño, José.
¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!
EL
MEJOR REGALO DE NAVIDAD
En 1994, dos americanos respondieron
a una invitación del Departamento de Educación Rusa,
para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos)
en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar
en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía,
y en un inmenso orfanato. Alrededor de 100 niños y niñas
que habían sido abandonados, abusados, y dejados en cargo
de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos relatan
esta historia en sus propias palabras.
Se acercaban los días de fiestas
Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos
escucharan por primera vez, la historia tradicional de Navidad.
Les contamos como María y José llegaron a Belén.
No encontraron albergue en la posada y la pareja se fue a un establo,
donde nació el niño Jesús y fue puesto en un
pesebre.
Durante el relato de la historia,
los niños y los trabajadores del orfanato estaban asombrados
mientras escuchaban. Algunos estaban sentados al borde de sus taburetes,
tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le dimos
a los niños tres pequeños pedazos de cartulina para
que construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo
de papel cuadrado cortados de unas servilletas amarillas, que yo
había traído conmigo pues no habían servilletas
de colores en la cuidad.
Siguiendo las instrucciones, los
niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con mucho cuidado
en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela, cortados
de un viejo camisón de dormir que había desechado
una señora Americana al irse de Rusia, fue usado para la
frazada del bebé. Un bebé tipo muñeca fue cortado
de una felpa color canela que habíamos traído de los
Estados Unidos.
Los huérfanos estaban ocupados
montando sus pesebres, mientras yo caminaba entre ellos para ver
si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue
a una de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha.
Lucía tener alrededor de 6 años y ya había
terminado su proyecto. Cuando miré en el pesebre de este
pequeño, me sorprendió ver no uno, pero dos bebés
en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le preguntara
al chico porque habían dos bebés en el pesebre. Cruzando
sus brazos y mirando a su pesebre ya terminado, empezó a
repetir la historia muy seriamente.
Para ser un niño tan pequeño que solo había
escuchado la historia de Navidad una vez, contó el relato
con exactitud… hasta llegar a la parte donde María
coloca el bebé en el pesebre. Entonces Misha empezó
a agregar. Inventó su propio fin de la historia diciendo,
" y cuando María colocó al bebé en el
pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo
tenía un lugar donde ir. Yo le dije, "no tengo mamá
y no tengo papá, así que no tengo donde quedarme.
Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El.
Pero le dije que no podía porque no tenía regalo para
darle como habían hecho los demás. Pero tenía
tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé que
podría darle de regalo. Pensé que si lo pudiera mantenerle
caliente, eso fuera un buen regalo.
Le pregunté a Jesús,
" Si te mantengo caliente, sería eso un buen regalo?"Y
Jesús me dijo, "Si me mantienes caliente, ese sería
el mejor regalo que me hayan dado".Así que me metí
en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me dijo
que me podría quedar con El… para siempre."Mientras
el pequeño Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban
de lágrimas que les salpicaban por sus cachetes. Poniendo
su mano sobre su cara bajo su cabeza hacia la mesa y sus hombros
se estremecían mientras sollozaba y sollozaba.El pequeño
huérfano había encontrado alguien quien nunca lo abandonaría
o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA
SIEMPRE.Gracias a Misha he aprendido que lo que cuenta, no es lo
que uno tiene en su vida, si no, a quien uno tiene en su vida. No
creo que lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que
Jesús de veras le invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE.
Jesús hace esa invitación a todos, pero para escucharla
hay que tener corazón de niño.
Autor Desconocido, traducido y modificado
por el equipo SCTJM
TRES
ÁRBOLES SUEÑAN
Érase una vez, en la cumbre
de una montaña, tres pequeños árboles amigos
que soñaban en grande sobre lo que el futuro deparaba para
ellos.
El primer arbolito miró hacia
las estrellas y dijo: "Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar
repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré
el baúl de tesoros mas hermoso del mundo".
El segundo arbolito observó
un pequeño arroyo en sus camino hacia el mar y dijo: "Yo
quiero viajar a través de mares inmensos y llevar a reyes
poderosos sobre mi. Yo seré el barco mas importante del mundo".
El tercer arbolito miró hacia el valle y vio a hombres agobiados
de tantos infortunios, fruto de sus pecados y dijo: "Yo no
quiero jamas dejar la cima de la montaña. Quiero crecer tan
alto que cuando la gente del pueblo se detenga a mirarme, levantarán
su mirada al cielo y pensaran en Dios. Yo seré el árbol
mas alto del mundo".Los años pasaron. Llovió,
brilló el sol y los pequeños árboles se convirtieron
en majestuosos cedros. Un día, tres leñadores subieron
a la cumbre de la montaña. El primer leñador miró
al primer árbol y dijo: "¡Qué árbol
tan hermoso!", y con la arremetida de su brillante hacha el
primer árbol cayó. "Ahora me deberán convertir
en un baúl hermoso, voy a contener tesoros maravillosos",
dijo el primer árbol.
Otro leñador miró al
segundo árbol y dijo: "¡Este árbol es muy
fuerte, es perfecto para mi!". Y con la arremetida de su brillante
hacha, el segundo árbol cayó. "Ahora deberé
navegar mares inmensos", pensó el segundo árbol,
"Deberé ser el barco mas importante para los reyes mas
poderosos de la tierra".
El tercer árbol sintió
su corazón hundirse de pena cuando el último leñador
se fijó en el. El árbol se paró derecho y alto,
apuntando al cielo. Pero el leñador ni siquiera miró
hacia arriba, y dijo: "¡Cualquier árbol me servirá
para lo que busco!". Y con la arremetida de su brillante hacha,
el tercer árbol cayó.
El primer árbol se emocionó
cuando el leñador lo llevó al taller, pero pronto
vino la tristeza. El carpintero lo convirtió en una mero
pesebre para alimentar las bestias. Aquel árbol hermoso no
fue cubierto con oro, ni contuvo piedras preciosas. Fue solo usado
para poner el pasto.
El segundo árbol sonrió
cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero.
Pero no estaba junto al mar sino a un lago. No habían por
allí reyes sino pobres pescadores. En lugar de convertirse
en el gran barco de sus sueños, hicieron de el una simple
barcaza de pesca, demasiado chica y débil para navegar en
el océano. Allí quedó en el lago con los pobres
pescadores que nada de importancia tienen para la historia..
Pasó el tiempo. Una noche,
brilló sobre el primer árbol la luz de una estrella
dorada. Una joven puso a su hijo recién nacido en aquel humilde
pesebre. "Yo quisiera haberle construido una hermosa cuna",
le dijo su esposo... La madre le apretó la mano y sonrió
mientras la luz de la estrella alumbraba al niño que apaciblemente
dormía sobre la paja y la tosca madera del pesebre. "El
pesebre es hermoso" dijo ella y, de repente, el primer árbol
comprendió que contenía el tesoro mas grande del universo.
Pasaron los años y una tarde,
un gentil maestro de un pueblo vecino subió con unos pocos
seguidores a bordo de la vieja barca de pesca. El maestro, agotado,
se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba
tranquilamente sobre el lago. De repente, una impresionante y aterradora
tormenta se abatió sobre ellos. El segundo árbol se
llenó de temor pues las olas eran demasiado fuertes para
la pobre barca en que se había convertido. A pesar de sus
mejores esfuerzos, le faltaban las fuerzas para llevar a sus tripulantes
seguros a la orilla. ¡Naufragaba!. ¡que gran pena, pues
no servía ni para un lago!. Se sentía un verdadero
fracaso. Así pensaba cuando el maestro, sereno, se levanta
y, alzando su mano dio una orden: "calma". Al instante,
la tormenta le obedece y da lugar a un remanso de paz. De repente
el segundo árbol, convertido en la barca de Pedro, supo que
llevaba a bordo al rey del cielo, tierra y mares.
El tercer árbol fue convertido
en sendos leños y por muchos años fueron olvidados
como escombros en un oscuro almacén militar. ¡Qué
triste yacía en aquella penuria inutil, qué lejos
le parecia su sueño de juventud! De repente un viernes en
la mañana, unos hombres violentos tomaron bruscamente esos
maderos. El tercer árbol se horrorizó al ser forzado
sobre las espaldas de un inocente que había sido golpeado
sin misericordia.
Aquel pobre reo lo cargó,
doloroso, por las calles ante la mirada de todos. Al fin llegaron
a una loma fuera de la ciudad y allí le clavaron manos y
pies. Quedo colgado sobre los maderos del tercer árbol y,
sin quejarse, solo rezaba a su Padre mientras su sangre se derramaba
sobre los maderos. el tercer árbol se sintió avergonzado,
pues no solo se sentía un fracasado, se sentía además
cómplice de aquél crimen ignominioso. Se sentía
tan vil como aquellos blasfemos ante la víctima levantada.
Pero el domingo en la mañana, cuando al brillar el sol, la
tierra se estremeció bajo sus maderas, el tercer árbol
comprendió que algo muy grande había ocurrido. De
repente todo había cambiado.
Sus leños bañados en
sangre ahora refulgían como el sol. ¡Se llenó
de felicidad y supo que era el árbol mas valioso que había
existido o existirá jamás pues aquel hombre era el
rey de reyes y se valió de el para salvar al mundo! La cruz
era trono de gloria para el rey victorioso. Cada vez que la gente
piense en él recordarán que la vida tiene sentido,
que son amados, que el amor triunfa sobre el mal. Por todo el mundo
y por todos los tiempos millares de árboles lo imitarán,
convirtiéndose en cruces que colgarán en el lugar
mas digno de iglesias y hogares. Así todos pensarán
en el amor de Dios y, de una manera misteriosa, llegó a hacerse
su sueño realidad. El tercer árbol se convirtió
en el mas alto del mundo, y al mirarlo todos pensarán Dios.
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