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EL ADN:
Argumento científico para poner fin a los abortos
Por Joseph A. Wottering
En años recientes
las agencias de policía y de investigaciones, en EE.UU. y
en otros países por todo el mundo, han comenzado a depender
mucho del uso del ADN (Ácido Desoxirribonucleico), que se
encuentra en cada célula humana, como la manera infalible
de identificar a cada ser humano que haya vivido, que vive ahora
o que vivirá en el futuro. La ciencia asegura ahora a la
ley que el ADN de cada ser humano es absolutamente único
e individual para siempre.
El 29 de Abril de 1991
la cadena de TV CNN dio a conocer que el ejército de los
EE.UU. ha reconocido la infalibilidad del ADN como medio de identificar
a los humanos, y está en proceso de cambiar las tradicionales
medallas de identificación por un sistema identificador ADN,
que incluiría muestras de sangre. Las células retenidas
en estas muestras serían suficientes, para poder hacer una
identificación positiva del ser humano al cual pertenecía
esa sangre.
Por añadidura,
un experto militar indicó durante el programa de televisión
de CNN ya mencionado, que EE.UU. utilizó ese sistema de identificación
ADN por lo menos parcialmente, en la guerra "Tormenta del Desierto",
y así se pudieron identificar piernas y otras partes del
cuerpo, cosa que no hubiera sido posible lograr con los métodos
antiguos.
Aún más
importante, la maravilla científica del ADN establece positivamente
el hecho, de que por mandato de la naturaleza, la primera célula
humana viviente, que se forma cuando el espermatozoide del hombre
penetra el óvulo de la mujer, contiene un ADN que es exclusivo
del nuevo ser humano al cual pertenece. Es indiscutible y demostrable
que este ADN es diferente al ADN de los padres.
Por lo tanto, desde
el comienzo de esta primera célula en adelante, existe un
nuevo y totalmente diferente ser humano. Si se destruye esa célula
o las que después se desarrollarán, puesto que ese
ADN humano no ha existido antes ni volverá a existir otra
vez, sería como destruir para siempre toda una especie. Además,
puesto que la ciencia del ADN establece que esta primera célula
humana y todas las que después se forman sin duda alguna
no son parte del cuerpo de otra persona, es muy reprensible que
un gran número de mujeres en el mundo, sin razón,
rehusen aceptar la infalibilidad del ADN como prueba de que desde
su primera célula, el embrión en su vientre no es,
con absoluta seguridad, parte de su cuerpo. Con esto se anula el
argumento de que "soy libre de escoger lo que haga con mi propio
cuerpo".
Por supuesto, comprendemos
esta postura tan deshonesta al tomar en cuenta el hecho de que según
nuestras leyes, el destruir una vida humana inocente es asesinato,
y el asesinato premeditado se castiga con la pena de muerte. Todos
los métodos de aborto obviamente son siempre premeditados.
¿Por qué a la matanza de un inocente ser que se puede
identificar como humano se le llama aborto y no asesinato? Ni la
ciencia ni nuestras cortes han dado respuesta a esta pregunta. Ni
siquiera han tratado de dar una explicación seria públicamente.
Hasta ahora las cortes sencillamente han permitido estos asesinatos
de hecho, pero ahora el ejército ha dado su aprobación
a la infalibilidad del ADN como medio de identificación,
confirmando el hecho de que se trata de un ser humano desde las
primeras células.
Está claro pues,
que comienza una nueva vida humana en el instante mismo de la concepción.
Esto no es ya solamente la posición mantenida durante miles
de años por todas las principales religiones, ahora es un
hecho científico probado y aceptado, que se usa constantemente
en beneficio de la dignidad de los muertos, de los derechos de los
inocentes y de la seguridad de la sociedad en general, excepto en
el caso de los que están por nacer. Solamente a ellos se
les han negado todos los maravillosos beneficios que se derivan
de la ciencia del ADN, a pesar de que como prueba éste, son
seres humanos únicos e irremplazables, y el quitarles la
vida es asesinato por definición. El aborto legalizado es
una contradicción. En vista de todos estos hechos nos preguntamos:
¿cuanto tiempo más permitirá EE.UU. que su
historia quede manchada por semejante contradicción?
Fuente:
Vida Humana Internacional
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