Sin embargo, les invito a entrar a la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que ahora es su Centro Cultural y donde todos los días hasta bien tarde hay exhibiciones, conciertos, conferencias, ballet y otras actividades, en un ambiente soledoso, pues, pasada la reja recobra su paz.
En la fuente, el agua gorgojea con su eterna voz de soprano mientras el sol pasa sus dedos sobre su dócil melena.
El silencio crece ahora como una enredadera.
Se fueron definitivamente los miles de alumnos que poblaban sus aulas y da la impresión de que fueran a aparecer, en cualquier momento, los novicios de San Ignacio de Loyola. Es que la casona fue convento jesuita oculto en la verdura, en un silencio santificado por Dios, antes que funcionara allí la primera Real y Pontificia Universidad de Lima, creada por cédula del rey Carlos V y confirmada por bula de Roma.
¡Vamos caminando!
En los patios la vida se desliza perezosamente, sin prisas. En el descansillo de la escalera que lleva al segundo piso se encuentra el retrato al óleo de Fray Tomás de San Martín, fundador de la universidad, y también los nombres de los rectores que la gobernaron sufriendo los altibajos de su época. Las juventudes siempre han sido rebeldes y más de una vez la universidad y más tarde las universidades fueron sus focos de protesta. No olviden que San Marcos ha tenido mucho que ver con las luchas de la Independencia. Y no es cuestión de que los viejos ya no pueden entender a los jóvenes, sino que la juventud, hermosa etapa, desborda siempre en efervescencia; mientras que la serenidad y la cordura de los años se van adquiriendo con el tiempo.
Pero, volvamos a San Marcos. Es la universidad más antigua de América. En 1551, Fray Tomás de Martín logró que el rey autorizara el funcionamiento de un centro de estudios generales, con la misma organización y las mismas prerrogativas de la Universidad de Salamanca. Sus gestiones, que llegaron a feliz término obedecieron a la solicitud del Cabildo de Lima interesado en tener una entidad de tanta jerarquía.
En 1574 se le buscó un santo patrono lo que dio lugar a que la opinión pública dividiera sus preferencias entre San Bernardo, San Cipriano, Santo Tomás, San Juan, San Lucas, San Marcos y San Agustín. Se dice que se convocó hasta a tres claustros (votaciones) y a la tercera salió ganador San Marcos, quedando dueño del campo. Su proclamación, con asistencia del virrey y autoridades, se llevó a cabo solemnemente el 22 de diciembre de ese año.
La universidad funcionó primero en el convento de Santo Domingo. Posteriormente bajo el gobierno del Virrey Toledo fue trasladada a San Marcelo. Luego pasó a un local propio en la Plazuela del Santo Oficio. Finalmente fue llevada al noviciado de la Compañía de Jesús, construido en 1606 en un lugar rústico conocido como la Chacarilla, donde había grandes huertos y una capilla dedicada a San Antonio Abad. Hoy es el Parque Universitario.
El conjunto es abierto, luminoso, con amplios corredores y hermosos patios. La Capilla de Nuestra Señora de Loreto que ha sido salón de grados durante muchísimos años conserva la magnificencia de su bóveda deliciosamente decorada con santos, santas y doctores en teología, pintados pulcramente en paneles de madera. Al centro está, dominando todo el conjunto, la Virgen de Loreto entre ángeles y nubes.
Actualmente funcionan allí tres museos que pertenecen a la primera casa de estudios superiores del Perú. El Museo de Arqueología y Etnología, el Museo de Arte e Historia y el Museo de Reproducciones Históricas.
Si quieren conocer sus secretos además de su historia hay visitas guiadas de lunes a sábados. Llamar al teléfono 619-7000 anexo 5206. E-mail:
turismoccsm@unmsm.edu.pe
La dirección es Av. Nicolás de Piérola 1222. Parque Universitario.
Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.