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Nuestro patrimonio

Jueves, 13 de Marzo de 2008

El disco solar

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Los cronistas dicen que la grandiosa figura del sol que estaba en el testero del Qorikancha, el famoso templo de oro, le tocó a Mancio Sierra de Leguízamo en el reparto del botín de Qosqo. Un soldado jugador que perdió en la misma noche la pieza de legítimo metal. No se sabe por qué la recibió. Algunos méritos debió hacer para que Pizarro dispusiera que se le entregara tan magnífica presea. Así mismo se ignora qué pasó con ella. Sin duda la fundió el ganador, porque de arte los soldados del extremeño ni él mismo entendían absolutamente nada. La ambición los cegaba.

Foto: Alfonsina Barrionuevo - El sol del Qorikancha El sol del Qorikancha
Foto: Alfonsina Barrionuevo

Foto: Alfonsina Barrionuevo - El Qorikancha El Qorikancha
Foto: Alfonsina Barrionuevo

Foto: Alfonsina Barrionuevo - Torre de Santo Domingo Torre de Santo Domingo
Foto: Alfonsina Barrionuevo

Se supone que es la figura del sol en una lámina de oro que involucra a la luna en varias fases indicando tal vez una conexión de ambos astros, en solsticios y equinoccios. En el Qorikancha había tres figuras representando al sol del amanecer, del mediodía y del atardecer. Es posible que sea una copia del tercero por su relación con la luna.

Tampoco hay noticias sobre lo que pasó con las otras efigies que se encontraban en complejo religioso. Mama Killa, la luna; la Ch’aska o las siete cabrillas; el K’uichi o arco del cielo. Acerca de los jardines de oro y plata con la reproducción de hombres, plantas y animales del Imperio a su tamaño natural, sólo se sabe que los cusqueños se los llevaron y los ocultaron en una sola noche cuando vieron el despojo de la ciudad sagrada.

Es posible, sin embargo, que una de las figuras del padre Sol sea la que aparece en una pequeña lámina de maravilla. Es, tal vez, la única pieza de oro que estuvo, a lo mejor en otro sitio. En el Poqen Kancha, la pinacoteca cusqueña donde se registraba la historia de los Inkas. Ya en pinturas, grafías, y láminas de oro y plata. Ahora está en la caja fuerte del Museo de las Culturas Indias de Nueva York. La placa que lleva dibujos no se exhibe al público y se encuentra, según me informaron, guardada en una caja fuerte.

El famoso diseño del sol, copiado de una fotografía de esa placa llamada equivocadamente “de Echenique”, porque fue obsequiada al presidente Rufino Echenique, en 1863, ha sido vuelta a usar como emblema por el municipio de la Ciudad Imperial. Fue por decisión del burgomaestre Daniel Estrada. Una gran reproducción fue mandada colocar, en el vestíbulo principal del Museo de la Nación de Lima, por Fernando Cabieses, su primer director.

Se supone que es la figura del sol en una lámina de oro que involucra a la luna en varias fases indicando tal vez una conexión de ambos astros, en solsticios y equinoccios. En el Qorikancha había tres figuras representando al sol del amanecer, del mediodía y del atardecer. Es posible que sea una copia del tercero por su relación con la luna. No se trata de la figura espectacular que estuvo en el testero o altar central del Qorikancha con rayos, donde se colocaban los wayqes o “imágenes” en oro de los Inkas. El que recibió como botín y se jugó en una noche Sierra de Leguízamo, dando lugar a un dicho: “jugarse el sol antes de que amanezca”. Su importancia es única. No hay una copia de los otros.

El estudioso cusqueño Jesús Lambarri leyó en las crónicas del Inka Garcilaso y de Cieza de León menciones sobre el Poqen Kancha, y tenía una buena información sobre la placa. Fue regalada al presidente Echenique en uno de esos arranques de ostentación que se daba en la Capital Imperial. También había ubicado el lugar en Pukin y tenía otras notas recogidas a través de la tradición oral sobre algunos de los tesoros que guardaba como los retratos de los Inkas.

Después del despojo que sufrió el Cusco en el siglo XVI desapareciendo valiosos testimonios de la expansión del Tawantinsuyu, sería imposible conocer otras piezas. Aquellas que los propios guardianes llegaron a esconder y que deben estar en colecciones privadas o museos. Sin embargo, por lo menos se podría tener una copia de la placa que guarda el Museo de las Culturas Indias de Nueva York. Se podía hacer una gestión mediante las instituciones culturales estatales. Serviría para confeccionar una réplica que fuera colocada en el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad del Qosqo.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.

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