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Nuestro patrimonio

Las iras del mar en 1746

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La reseña del maremoto de 1746 que devastó el Callao, enviada por Manuel Jesús López Granados, sobrepasa los escasos conocimientos que tenemos del fenómeno. Realmente es escalofriante. La única reflexión que cabe es rogar a Dios que nunca se registre nada parecido. Cuando se formó el planeta la megamasa que cayó del espacio y se fue fracturando dando lugar a los continentes hizo también que se crearan otras fracturas subterráneas, las placas cuyas fricciones dan lugar a los sismos. No se sabe cómo se habría remecido nuestro planeta cuando surgieron los Andes y desaparecieron los dinosaurios, pero debe haber sido también espantoso.

Foto: Getty Images - Lima en 1860 Lima en 1860
Foto: Getty Images

En Lima en menos de 3 minutos cayeron todos los altos de la ciudad, solo quedaron en pie 25 casas. De 60,000 habitantes murieron aproximadamente 5 mil. Todas las iglesias fueron cuarteadas o se derrumbaron; de las 2 torres de la catedral una fue cortada y cayó, lo mismo que la bóveda de la nave, y la otra torre se quebró hasta donde estaban las campanas, el resto del edificio fue arruinado.

A continuación les ofrecemos la crónica estremecedora de López Granados. A.B.

Terremoto y maremoto de 1746

Hace dos siglos Lima y el Callao sufrieron un espantoso cataclismo. La tierra donde se distribuyó una geomasa que cayó del spacio resultó con profundas superficies, los continentes, y fracturas ocupadas por el mar y placas sumarinas que al friccionarse cada cierto tiempo dan lugar a movimientos telúricos. No sabemos cómo fue el fenómeno en tiempo de los dinosaurios. El surgimiento de los Andes debe hacer sido escalofriante.

Tenemos una relación de Manuel Jesús López Granados.

La antigua ciudad del Callao, era de figura triangular, fue amurallada por el Virrey, Pedro de Toledo y Leyva, Marques de Mancera. La muralla contaba con 13 baluartes y con cañones fundidos en Lima, por el año de 1,671. Por esas décadas se llegó a construir los templos de San Agustín, Santo Domingo, San Francisco, San Juan de Dios, la Merced y la Compañía de Jesús. Había también un palacio para los Virreyes, que sé extendía desde el fuerte llamado Independencia hasta el sitio denominado el Camotal, quedando al oeste la isla de San Lorenzo, a media legua de distancia y al sur, se encontraba el golfo conocido como mar Brava, casi todos los edificios con que contaba eran de dos pisos y ocupaban el recinto amurallado.

Tan hermosa ciudad se destruyó por entero el día viernes 28 de octubre de 1,746, como a las 10.30 de la noche, al furor de las ondas de un terremoto con un movimiento horizontal, de este a oeste. El padre Lozano de la Compañía de Jesús, relata en una carta al padre Bruno Morales, de la misma orden. que estaba en Madrid lo que pasó:

"En el Callao un mar furioso se hinchó a una prodigiosa altura, invadió el terreno seco de la ciudad, hasta varias leguas de distancia barriendo todo a su paso. Al regresar se llevó murallas y habitantes, dejó apenas como huella trágica uno que otro trazo de muro. Cerca de 7 mil habitantes perecieron en esta catástrofe y escaparon solo algunos cientos, porque muchos al tratar de escapar, fueron alcanzados por las aguas invasoras, esta salida del mar fue poco después del terremoto. En el puerto se hallaban 23 buques, de los cuales 19 se fueron a pique, y 4 fueron lanzados hacia tierra firme. Una idea del embate marino es que la iglesia de San Agustín fue arrastrada hasta la isla de san Lorenzo. Los temblores eran continuos y duraron hasta el 29 de noviembre.

En Lima en menos de 3 minutos cayeron todos los altos de la ciudad, solo quedaron en pie 25 casas. De 60,000 habitantes murieron aproximadamente 5 mil. Todas las iglesias fueron cuarteadas o se derrumbaron; de las 2 torres de la catedral una fue cortada y cayó, lo mismo que la bóveda de la nave, y la otra torre se quebró hasta donde estaban las campanas, el resto del edificio fue arruinado. Lo mismo sucedió a otras 5 magnificas iglesias, la de los Agustinos y Mercedarios fueron los que experimentaron mayor daño. El colegio de San Pablo recién acabado de edificar sufrió también grandes daños. La bóveda de la sacristía y la capilla de San Ignacio se rajaron en muchas partes. Los monasterios, conventos y hospitales, también sufrieron grandes destrozos. Muchas de las iglesias contenían inmensas riquezas, de oro, plata, y piedras preciosas, la casa del noviciado su iglesia y capilla interior cayeron del todo por tierra, la Casa de los Desamparados quedo inhabitable, la caída de los grandes edificios en los alrededores de la ciudad envolvió en sus ruinas a las casas inmediatas.

En medio del universal terror que tan terrible catástrofe producía la gente buscaba su salvación como podían. El magnífico arco triunfal construido sobre el puente y que permitía el paso sobre el río Rimac, donde estaba una estatua ecuestre del rey de España, Felipe V, obra admirable por la magnificencia de su arquitectura, que fue mandada construir por el Márquez de Villagurena, fue reducida a polvo. El Tribunal de la Inquisición y su esplendida capilla, la real Universidad, fue tanta la consternación general de los habitantes y el terror del que se hallaban poseídos, que no atinaban a salvar el cadáver de sus deudos, esparcidos en los escombros. Atemorizados por el terremoto y aun mucho después, los habitantes de la capital llenaron la plaza mayor, temerosos de verse sepultados por los edificios que aun quedaban en pie, en las replicas que siguieron.

El virrey José Manso de Velasco, conde de Superunda, se mostró como un héroe en esta funesta calamidad, acudiendo valeroso y solicito a todas partes, para remediar los males, y poniendo pronto y eficaz remedio a las necesidades urgentes de la población."

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.

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