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La Ecología

Viernes, 06 de Julio de 2007

¿Tragedia en el Amazonas?

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Arturo Hernández, el gran autor de ¿Selva Trágica,¿ y su esposa Talma me hicieron sentir el poder de la omagua o selva. En ellos había pasión por los ríos y los patriarcas vegetales.

Amazonía Foto: Alfonsina Barrionuevo Amazonía
Foto: Alfonsina Barrionuevo

Nativos Foto: Alfonsina Barrionuevo Nativos
Foto: Alfonsina Barrionuevo

 Foto: Alfonsina Barrionuevo Amazonía
Foto: Alfonsina Barrionuevo

La amazonía, el gran pulmón que oxigena parte de América del Sur y es una reserva de agua incalculable por sus ríos numerosos, me descubrió un día su talón de Aquiles. Los intereses creados alrededor de sus árboles más nobles como el cedro y la caoba, el hambre de los aserraderos para devorar miles de hectáreas beneficiando intereses nacionales y extranjeros.

Estaba aprendiendo como siempre y ellos me descubrieron la dulzura de los trinos de sus aves, el ronco croar de los sapos de colores, la presencia terrorífica del caimán negro, la belleza de sus peces ornamentales y hasta una odalisca de aletas transparentes que salió del fondo de su pecera moviendo por unos minutos sus exóticas aletas, entre sus paredes de vidrio, como si fueran de seda plisada.

Poco a poco fueron creciendo mis encuentros con sus criaturas. El enorme buho urkututu recién salido de su cascarón y su inocente mirada antes de que el depredador enrojeciera sus pupilas. El margay que es una copia en pequeño del jaguar. La cazadora boa constrictor que suele aparecer en el lago de Yarinaqocha, Pucallpa, dando lugar a terribles historias. Las orquídeas que fueron mujeres de una primera creación, convertidas en flores. La hormiga isula que se convierte en árbol. La tanrrilla, una ave que se torna humana en noches de encanto.

La amazonía, el gran pulmón que oxigena parte de América del Sur y es una reserva de agua incalculable por sus ríos numerosos, me descubrió un día su talón de Aquiles. Los intereses creados alrededor de sus árboles más nobles como el cedro y la caoba, el hambre de los aserraderos para devorar miles de hectáreas beneficiando intereses nacionales y extranjeros.

Su presencia me descubrió el peligro de perderla lentamente, al extenderse también la frontera de una agricultura que no debía darse, pues, luego de unos cuantos años de cultivo sobrevenía la purma y con ella la agonía y muerte de su fertilidad. Después de la purma sólo queda cuarzo, porque la tierra de la omagua sólo tiene dos o tres metros de profundidad.

A las empresas madereras no les importa destruir. Hay leyes que son letra muerta, pues, los comprometían a plantar un vástago por cada árbol que cortaban. Nunca se ha cumplido y las concesiones siguen. Hace unos meses no más Brasil, uno de los países amazónicos de mayor envergadura, habría entregado a la tala organizada una ingente cantidad de bosques dejando a los demás paralizados ante semejante decisión. En el Perú sigue también la deforestación. Los caobos prácticamente han desaparecido. ¿Alguien llora por ellos sobre los cuales pesa una loza de indiferencia?

Miles de aves, tigrillos, monos, peces preciosos, mariposas, escarabajos y otros representantes de una fauna exótica han salido y siguen saliendo para laboratorios, zoológicos y particulares, como mascotas, por las fronteras y aeropuertos. Se sabe que los gigantes vegetales presentan pisos que son albergue de una biodiversidad increíble de especies. Un árbol que cae cortado por los civilizados exportadores representa el arrasamiento de sus habitantes.

Antes de la República y después los gobiernos han olvidado la existencia de las naciones de la omagua. Ahora, países industrializados se creen con derecho a incidir en que son gentes primitivas, cuando su sabiduría es semejante a la que tienen las comunidades andinas. Ellas han sabido conservar por milenios su delicado ecosistema a costa de un enorme sacrificio. No enraizarse en parte alguna y convertirse en grupos errátiles para permitir que la Pachamama donde se instalan y cultivan fugazmente se regenere. La equivocada repartición de títulos años atrás debe haber hecho sonreír a los ancianos. No se puede fundar pueblos en esa selva baja donde los ríos varían sus cauces a menudo y mueven la tierra de un lado a otro. Por eso son nómades y el precio que reciben es una nueva amenaza que se cierne sobre los países amazónicos y las naciones agredidas impiadosa e inconcientemente en el siglo que acaba de pasar y el que comenzamos a caminar. Los problemas climáticos que sufre el planeta, efecto invernadero, contaminación, debilitamiento de la capa de ozono, disminución acelerada de las cordilleras en los Andes, se revierte también a ellas.

Por correo electrónico de Viviana Zubkow que nos envía Miguel Silva Esquén nos llega la noticia de la ¿fundación¿ de la FIRAP (Primera Reserva Internacional de la Floresta Amazónica) que pasaría a ser responsabilidad de los Estados Unidos y la ONU, en vista de ¿que está localizada en una de las regiones más pobres del mundo y ¿cercada¿ por países irresponsables, crueles y autoritarios¿ (Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa).

Es decir que la tal fundación quisiera que nuestra omagua no nos pertenezca, que sus naciones selváticas no sean peruanas y, por lo tanto, podrían tomar acciones ¿para defenderla¿.
Estamos viendo un mapa que sería del texto de geografía de 6to. grado en USA y contemplamos con estupefacción el enorme hueco que dejaría nuestra amazonía que abarca los países mencionados más arriba si pasara a las manos ajenas que (¿quieren¿ su protección ante nuestra incapacidad y que dejemos de explotar y destruir esta verdadera propiedad de la humanidad).

Ante esta comunicación que las autoridades a quienes les corresponde debían preguntar por su veracidad surgen una serie de interrogantes. ¿Quieren protegerla o desean comenzar a asegurarse una futura escasez de agua?. La segunda. ¿Quieren tener la libertad de investigar y tomar sin necesidad de permisos, patentes, etc. su rico potencial biodiverso?
Cada día se descubren en la amazonía especies de flora y fauna cuyas proyecciones son valiosas para obtener productos aplicados a la medicina, la cosmética y otros usos.

Esperamos que la noticia de la tal FIRAP sea el sueño de un maniático y que los vecinos mantengan buenas relaciones. El planeta las necesita.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.

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