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Grupos Arqueológicos

Miércoles, 08 de Noviembre de 2006

'Reina Sofía' a Waka de la Luna

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El premio Reina Sofía de España otorgado recientemente es un nuevo reconocimiento a la grandeza del Perú prehispánico. La distinción ha sido otorgada al trabajo que se realiza en la waka de la Luna, un monumental edificio de asombrosa policromía.

 Waka de la luna - Alfonsina Barrionuevo Waka de la Luna
Waka de la luna - Alfonsina Barrionuevo

 Waka de la Luna

 Waka de la Luna

Tanto la Waka del Sol -un misterio por develar- como ésta han sufrido agresiones desde tiempo del Virreinato. En 1602 las compañías que formaban los españoles para buscar tesoros no tuvieron mejor idea que desviar el río Moche para destruirlas. Se sabe que por lo menos dos terceras partes o la mitad de lo que fue el edificio original ya no existe. Hay documentos sobre esta clase de destrucciones que se hacía con autorizacion de la corona y el registro del oro y plata de las toneladas de oro, plata, plata dorada y cobre que se sacaron en los lugares sagrados de los moche.

Ricardo Morales Gamarra, especialista en restauración, que descubrió sus primeros altorrelieves pintados en 1990, y Santiago Uceda Castillo, arqueólogo, quienes sumaron talentos y sueños para hacer un primer proyecto arqueológico de investigación, piensan en un futuro museo de sitio que lo complemente.

La waka que se yergue al pie del Cerro Blanco, en un bellísimo contraste, ya está llamando la atención de los viajeros del mundo que visitan sus espacios sagrados, plazas y recintos. Una pasarela semi colgante les permite recorrerla con comodidad y con el respeto que se debe a nuestros monumentos. Su puesta en valor y servicio al turismo tiene el propósito de ella genere ingresos propios para su mantenimiento.

Hace dos décadas nadie hubiera pensado en las maravillas que el tiempo estaba guardando debajo de la arena que formaba un enorme montículo con nombre inka en el valle de Chicama, a unos veinte minutos de Trujillo, La Libertad. Ricardo y Santiago, codirectores del proyecto, señalan que la recuperación de la grandiosa capital moche, después de quince años de trabajo, aún está en proceso.

La civilización o cultura moche floreció entre 300 a 400 años d.C o sea unos 1700 años con una economía muy desarrollada, agricultura avanzada, textilería, cerámica, metalurgia, arquitectura, ingeniería hidraúlica y otros campos, mostrando un exquisito sentido plástico.

En mi última visita al norte, viendo desde lejos al Cerro Blanco, que se levanta majestuosamente como telón de fondo, pude percibir su sacralidad. Con Irene Guerra de Guijón, mi anfitriona en tierras liberteñas, hicimos el recorrido con la valiosa explicación de sus directores. Los moche, según apreciamos, "imprimieron en los muros" escenas y personajes relacionados con el culto a la montaña, a la tierra, a sus ancestros y a su mitología.

Los guerreros que se multiplican a lo largo de un muro representan a los vencedores en tiempos distintos. Ellos llevan orgullosamente en sus lanzas el atuendo y ls armas del vencido. Según dicen nuestros distinguidos amigos debió haber alguna batalla ritual o un torneo cuando era necesario y es posible que tuviera lugar en la plaza donde está una gran roca salvaje.

En otro muro completan el mensaje los prisioneros que caminan desnudos y con las manos amarradas. Son tantos como los otros, aunque eso no quiere decir que fueran sacrificados en un mismo momento. No se han encontrado evidencias de sacrificios masivos. Se hacía para conjurar un fenómeno del Niño, una plaga u otra circunstancia que era justificable para ellos.

Hay que entender el sacrificio dentro de su simbolismo, nos dicen. Es interesante que los estudios de su "adn" arroje que todos son moche. Los sacerdotes, los guerreros y la gente de la zona urbana. La muerte era también un elemento coercitivo en una sociedad que creó mecanismos para dejar a salvo a su clase alta. Unos detentaban poder y otros tenían que trabajar y tributar, generándose una dependencia ideológica.

Los danzantes corresponden a manifestaciones de gratitud o de alegría por diversos motivos. Las arañas en un muro más alto son de una especie que vuela fácilmente en el aire y está relacionada con la humedad. Igual la serpiente siempre ligada al río y al agua que fertiliza la tierra.

A unas dos horas de distancia en Kao, hay una waka semejante a la del Cerro Blanco, su gemela. La repetición de sus diseños muestra que se trata de una sociedad con unidad. Muchos de los dibujos son muy abigarrados. A simple vista un muro frontal lleno de figuras parece un caos. Aunque muchas veces los caos están ligados a los grandes mitos que explican los origenes de las sociedades.

Para entender eso, dice Santiago, tenemos que echar mano a otros elementos que no son precisamente las imágenes que estan alli sino mitos andinos y costeños. Por ejemplo se ve una especie de huevos. Uno como esfera y otro cortado con una imagen en su interior. Hay un mito sobre el origen de los seres humanos y es el mito de los tres huevos que dan lugar a las tres castas sociales. Del huevo de oro salen los nobles, del de plata los artesanos y del de cobre la gente del pueblo.

Por lo visto los mitos, ritos y ceremonias pueden ayudar a comprender y reconstruir no sólo la visión de su mundo terrenal sino de su mundo cósmico. En las sociedades antiguas el mundo real de los hombres está enormemente ligado con el mundo sobrenatural. Las apariciones de Orión tienen que ver con el inicio de los cultivos. El asunto es complejo. Hay que agregar el significado del color en los espacios ceremoniales como muros, cielo rasos, columnas y pisos.

Tanto la Waka del Sol -un misterio por develar- como ésta han sufrido agresiones desde tiempo del Virreinato. En 1602 las compañías que formaban los españoles para buscar tesoros no tuvieron mejor idea que desviar el río Moche para destruirlas. Se sabe que por lo menos dos terceras partes o la mitad de lo que fue el edificio original ya no existe. Hay documentos sobre esta clase de destrucciones que se hacía con autorizacion de la corona y el registro del oro y plata de las toneladas de oro, plata, plata dorada y cobre que se sacaron en los lugares sagrados de los moche.

En los ultimos quince años, finalizan los investigadores, hemos cambiado mucho nuestra percepción de los moche y sabemos que seguirá modificándose con cada hallazgo. Trabajaremos probablemente con antropólogos y etnólogos para recoger más información. Los ajuares que se encontraron últimamente en cestos no se sabe si fueron ofrendas a personas, al edificio o la montaña. Hay más de un enigma que forma parte de un lenguaje codificado que las élites gobernantes organizaron y difundieron como expresión de un patrón ideológico y de poder central.

Apoyan el proyecto el Instituto Nacional de Cultura, la Universidad Nacional de Trujillo, el Patronato de wakas de Moche y la Fundación Backus.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.

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