En cuanto a las Olimpíadas de Sydney, Cuba fue el mejor de los países de habla hispana del continente latinoamericano. Con 29 medallas y el noveno puesto en el medallero, los de la isla dieron la cara en los Juegos Olímpicos por Latinoamérica, tan lejos como de costumbre de las naciones que se destacan en la alta competición.
De los 71 países que lograron medallas en Sydney, sólo siete latinoamericanos aparecen en el cuadro de honor y sólo tres han logrado oro: 11 con Cuba (29 en general), 1 para México (6 en total) y 1 para Colombia (1 en total). Destaca lo de Colombia, que ganó la primera medalla de oro en su historia.
Entre esos siete países, contando con Brasil que logró 12 preseas (6 de plata y 6 de bronce), sumaron 56 medallas, lo que equivaldría al sexto puesto del medallero de Sydney 2000, ya que sólo Alemania (5to lugar) obtuvo 57 preseas en general, y eso que los germanos consideran su perfomance poco menos que digna.
México, que añoraba el oro desde Los Angeles 84, ocasión en la que había logrado dos, volvió a subir en el medallero con la dorada obtenida en levantamiento de pesas por Soraya Jiménez, disciplina con la que Colombia logró por primera vez en su historia un título olímpico con María Isabel Urrutia.
Argentina hace 48 años que no gana un oro olímpico y la actuación de Sydney volvió a mostrar deficiencias a la hora de la verdad. Sus hermanos platenses, Uruguay obtuvo con el ciclista Milton Wynants una medalla (plata) después de 36 años y Chile, con el bronce logrado por su Selección de fútbol, se anota en el medallero tras 44 años.
Después de dos oros en Atlanta, Brasil no pudo llegar en Sydney a la posición más alta de un podio, pese a obtener un total de 12 medallas (6 de bronce y plata). Por el contrario Costa Rica logró de entrada dos medallas de bronce en natación.
En Latinoamérica no hay datos que hagan suponer cambios en el corto plazo para mejorar el rendimiento deportivo en la alta competición, lo que indica que sólo algunos deportistas, y por esfuerzos individuales, tendrán posibilidades de entrar al cuadro de honor olímpico.