Las rusas ganaron los dos primeros sets, pero no lograron contener la reacción de las cubanas, que terminaron imponiéndose 25-27, 32-34, 25-19, 25-18, 15-7.
Ahora Cuba se puso a una medalla de oro de la marca de la extinta Unión Soviética, el único país que tiene cuatro preseas doradas. Las soviéticas, no obstante, nunca ganaron tres en forma consecutiva.
Cuba se ha impuesto en cada torneo grande que ha disputado desde los juegos de Barcelona en 1992. La foja combinada de las cubanas desde ese año, tanto en mundiales como en juegos olímpicos, es un impresionante 35-3.
Al finalizar el partido las jugadores estallaron el júbilo y las lágrimas y las banderas cubanas invadieron la cancha. Llorando incontrolablemente, pero visiblemente feliz, la capitana Regla Bell gritaba "lo logramos, lo logramos, somos las mejores, somos las mejores".
"Esta medalla es para nuestro pueblo, es la tercera, es la tercera", agregó Bell.
Después de recibir sus medallas, una de las jugadoras llamó al asesor técnico Eugenio George y le colgó en el pecho la presea dorada. Acto seguido todas lo alzaron dedicándole la victoria.
George manejó este equipo cuando ganaron las dos primeras medallas de oro, pero luego fue separado y recientemente regresó como asistente de Luis Calderón. Se lo sigue considerando como el verdadero líder del equipo.
"Esta es una hazaña de nuestras deportistas, esto es histórico", dijo George mientras limpiaba su rostro cubierto de lágrimas.
Por su parte el ministro de Deportes de Cuba, Humberto Rodríguez, que presenció el partido en los graderíos, bajó para abrazar a cada una de las jugadoras y dijo a la AP que "de alguna manera esta victoria constituye el desquite de los sucedido en el béisbol".
Rodríguez se refería a la inesperada derrota de Cuba ante Estados Unidos, que les costó la medalla de oro. El funcionario cubano agregó que "la victoria de las muchachas es una muestra de capacidad y entrega, porque sacaron un partido prácticamente del congelador".
"No es la primera vez que hemos empezado jugando mal y sí que estábamos jugando mal. Pero tuvimos que concentrarnos y mejoramos nuestro bloqueo", dijo en rueda de prensa Regla Torres.
Torres, que ganó su primer medalla de oro en Barcelona '92 cuando apenas cumplía 17 años, reconoció que "en los primeros dos sets jugué mal, estaba hablando demasiado y no escuchaba a mis compañeras".
Y enseguida agregó, "por un momento pensé que podíamos perder, pero me recuperé y mejoré en el bloqueo sobre la malla". Torres dijo que ahora están más comprometidas a mejorar en cada competencia, pero reconoció que "cada día es más complicado ganar porque los rivales son más difíciles".
"Si siguen apareciendo equipo con jugadoras tan altas y técnicamente tan buenas como las rusas, no sé si pueda seguir jugando vóleibol en esa forma", dijo Torres.