Lituania, otra vez Lituania, se quedó a las puertas de un triunfo para el que no habrían servido los adjetivos, sólo el placer de contemplarlo desde las gradas de un pabellón incendiado por los aficionados neutrales que soñaban junto a los europeos, y helado en las posiciones de los asustados seguidores estadounidenses.
Los bálticos ya habían apuntado todo lo que tenían para hacer frente al bloque de Rudy Tomjanovich en la primera fase y, por segunda vez en menos de una semana, volvieron a ponerle entre la espada y la pared, a los pies de un precipicio con aspecto de despeñadero para unos hombres a los que no les está permitida la derrota.
En el encuentro del grupo, los lituanos fueron a por la sorpresa convencidos de que podían tumbar a los norteamericanos y salieron con la derrota más corta que los profesionales han firmado en sus casi cincuenta apariciones internacionales (85-76).
En la semifinal, insistieron en hacer realidad la utopía. Sin embargo, los bálticos cambiaron algunos elementos de su excitante 'remake' y construyeron una película de los acontecimientos diferente y aún más interesante que eligió el final de siempre en una milésima de segundo. Sea como sea, la leyenda del 'Dream Team' ha empezado a desvanecerse en Sydney.
Por un lado, Lituania alcanzó la intensidad defensiva que tan buen resultado le había dado en el primer duelo, pero no desde el principio, sino cuando su rival había empezado a confiarse imprudentemente, ya que nunca dispuso ni de rentas lapidarias ni de una superioridad como para lanzar las campanas al vuelo.
Por otro, el factor sorpresa, en esta ocasión, irrumpió cuando los americanos creían que el peligro ya había pasado y el equipo de Jonas Kazlauskas se contentaría con ser un contendiente más, otra víctima para el largo repertorio que han engrosado partido a partido desde 1992.
Los jugadores de la NBA tardaron un cuarto entero en controlar al único hombre que, en principio, daba sensación de buscar la revancha: Sarunas Jasikevicius. Los puntos del base mantuvieron a Lituania firme frente a la embestida de un rival resentido (13-13 m.8), pero los problemas de ajuste en la defensa báltica acabaron por dejar paso a los estadounidenses.
La escapada tranquilizó a los chicos de Tomjanovich (26-36), que controlaron la situación hasta el final de la primera parte convencidos de que pelear por el bronce bastaría para Lituania. Falsa impresión porque, entre otras cosas, el banquillo europeo ya había ordenado a sus hombres defender en zona, una disposición que complica mucho el ataque norteamericano.
La zona báltica terminó de acoplarse en la segunda parte y, en cinco minutos, la pesadilla golpeaba de nuevo a los campeones olímpicos (54-54). Desde ese instante hasta el desbocado final del encuentro, sólo la suerte y la sucesión de jugadas incontroladas evitaron que, un partido con doce empates tras el descanso, acabase con la primera derrota en la historia de los profesionales de la NBA.
83 - Lituania (36+47): Jasikevicius (27), Siskauskas (5), Stombergas (11), Einikis (2), Songaila (12) -cinco inicial-, Zukauskas (6), Timinskas (11), Masiulis (7), Giedraitis (2), Marciulionis (-) y Maskoliunas (-).
85 - Estados Unidos (48+37): Payton (2), Houston (7), Carter (18), Garnett (12), Mourning (16) -cinco inicial-, Kidd (6), McDyess (2), Allen (9), Smith (7), Baker (4), Hardaway (-) y Abdur Rahim (2).
Arbitros: Zancanella (ITA) y Dorizon (FRA).
Incidencias: Excluyeron por personales a Stombergas, Mourning y Songaila. Encuentro correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto masculino de Sydney 2000 disputado en el SuperDome ante unos 14.700 espectadores.