Para Kafelnikok, la victoria le cayó como el anillo al dedo luego de un año lleno de fracasos.
"El añadir una medalla de oro a esta altura de mi vida es algo fuera de serie", declaró. "Mi país, hoy por hoy, se está convirtiendo en la fuerza dominante del tenis mundial. Ha sido un año sensacional".
Kafelnikov, quien ha ganado dos títulos de Grand Slam, estuvo a punto de no venir a Sydney, atribulado por los altibajos de su juego durante el año. "Yo vine con la idea de que la experiencia me iba servir para practicar un poco. De veras, mi intención no eran las medallas", admitió.
La victoria del ruso se decidió en la recta final del quinto set cuando Haas estrelló en la malla un revés. Eso le dio a Kafelnikov el punto de quiebre, que aprovechó. Fue el final de un maratónico encuentro de tres horas y 34 minutos. Feliz por la victoria, el ruso arrojó su raqueta a las tribunas y luego paseó una bandera rusa en la cancha.
El primer set fue el más agotador al extenderse por 70 minutos y en el mismo se registraron cuatro puntos de ruptura del saque hasta que Kafelnikov se impuso en el tiebreak. Pero el alemán no se rindió en ningún momento y en varias ocasiones hizo espectaculares lances para puntos ganadores.
Kafelnikov pareció tener en su mano la batuta del partido tras dominar cómodamente el tercer set, pero Haas tuvo un ounto de quiebre en el cuarto set y conservó el suyo para emparejar el partido y forzar un quinto.
A pesar de la derrota, Haas se declaró feliz por el sólo hecho de subir al podio. "Me voy a mi país con la medalla de plata. No se puede pedir más", dijo.
El bronce en los singles fue para el francés Arnaud Di Pasquale, que ayer derrotó al suizo Roger Federer of Switzerland.