Para los estadounidenses, el partido por el tercer lugar es tal vez un premio mucho mayor que lo que jamás soñaron cuando vinieron a Sydney, pero para Chile es escaso consuelo, teniendo en cuenta que bien pudo haber estado en la final del sábado. Aunque también Zamorano y Navia luchan por el título de goleador.
Estados Unidos nunca ganó nada fuera del área de la CONCACAF, mientras que el máximo logro en la historia del fútbol chileno fue un tercer puesto en el mundial de 1962, jugado en Chile.
Los chilenos le ganaron 3-1 a uno de los finalistas, España, en la primera ronda, y tuvieron en la lona al otro, Camerún, antes de perder 2-1 cediendo dos goles al final de su encuentro por las semifinales.
En el choque con Camerún, la letal delantera chilena se cansó de desperdiciar goles y lo pagó caro, ya que Camerún dio vuelta un marcador adverso con dos tantos en los minutos finales, incluido uno de penal a los 88.
Los chilenos lucen con la moral baja tras haber regalado el pase a la final y su técnico Nelson Acosta dijo que "hay que sacarse de la cabeza el partido" con Camerún y tratar de aprovechar la experiencia.
Indicó que, pese a la frustración que sienten, los jugadores deben recordar que no todos los días se juega por una medalla olímpica.
Los delanteros Iván Zamorano y Reinaldo Navia tendrán como incentivo adicional la posibilidad de consagrarse máximos goleadores del torneo.
Los dos comparten la punta de la tabla de goleadores con el hondureño David Suazo, quien ya no puede aumentar su cosecha, y el camerunés Patrick Mboma, quien el sábado tendrá la oportunidad de agregar algún otro gol a su cuenta cuando Camerún enfrente a España en la final.
Estados Unidos perdió 3-1 con España en las semifinales tras ganar su grupo de la primera ronda con un triunfo y dos empates y doblegar luego a Japón por penales en los cuartos de final.