A mediados del siglo XVII, Lima, una ciudad que hoy alberga más de 7 millones de habitantes, cobijaba apenas unas 35,000 personas; cantidad que se iría incrementando progresivamente por el arribo de miles de variopintos personajes empujados por las noticias de una prosperidad fácil de alcanzar en la capital.
La procesión del Señor de los milagros es posible gracias a una suma de esfuerzos tanto de la comunidad creyente como de la iglesia peruana. Lo que sigue es una recapitulación de los personajes que por tradición forman parte de esta expresión religiosa y popular.
Texto de la homilía que ofreció el Cardenal Juan Luis Cipriani el domingo 3 de octubre de 2004, en homenaje al Señor de los Milagros, al iniciarse el mes del Cristo de Pachacamilla.