


Muchas son las teorías que se han lanzado para explicar el fenómeno, como la gravedad o los terremotos, pero una de ellas, que ya había sido propuesta con anterioridad, es la que parece cobrar fuerza por encima de las demás: láminas de hielo formadas por el agua que surge periódicamente a la superficie puede provocar el deslizamiento de las rocas.
Un estudio dirigido por el Centro Goddard de Vuelos Espaciales, parece confirmar las sospechas. Al parecer, durante el invierno, pequeños collares de hielo se forman alrededor de las piedras cuando el agua del lago fluye bajo el terreno.
Según publica la edición online de la revista National Geographic, donde se muestran numerosas fotos de la investigación, los investigadores llegaron a esta conclusión tras colocar diminutos sensores bajo el suelo para controlar los flujos de agua.
El equipo descubrió que los sensores registraron temperaturas de congelación del agua en marzo, lo que crearía las condiciones adecuadas para que el hielo formara los “collares”.
Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo con esta explicación, muchos consideran que hace falta un fuerte viento para que se produzca el movimiento, aunque esto no explicaría cómo las rocas cambian de dirección e incluso, repentinamente, deciden ir marcha atrás.
Las rocas se mueven tan rápido como lo haría una persona, y parecen tener vida propia. En ocasiones se deslizan en paralelo, hasta que una cambiar de rumbo y se dirige hacia la izquierda o la derecha, o incluso en dirección contraria
Sin embargo, estos detalles se conocen por sus huellas, ya que nunca han sido vistas en acción. Teniendo en cuenta la desarrollada tecnología actual de cámaras y vídeos, este detalle es, por lo menos, desconcertante.
Las piedras del valle de la Muerte ¿Misterio aclarado?
Terra Perú | ABC

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