Tiene 71 años, es economista, toca la flauta y apela al voto de los jóvenes. Pedro Pablo Kuczynski (PPK), eventual candidato a la presidencia del Perú, no descarta una alianza con Toledo, de quien fue ministro. Fue profesor de economía de Alan García y apoya la candidatura del pastor evangélico Humberto Lay a la Municipalidad de Lima. En esta entrevista, apunta un problema esencial: hay 10 millones de peruanos sin un servicio completo de agua, en un país desconectado e informal. Piensa que la clase dirigente ha rehuido trabajar en el sector público. Dice que Bayly habla de cosas que otros no hablan, pero que a él le interesa dar “el gran salto económico”.
Por Paul Alonso
Usted toca flauta desde los 10 años. Dejó la música porque pensó que podría “ser pobre toda la vida”…
Yo dije que no quería hacer una carrera musical, pero nunca he dejado la música. Es cuestión de saber si uno tiene el talento o el empuje para hacerlo. En la Academia Real de Música en Londres para llegar a la virtuosidad en piano son 17 años. En flauta, son 10 o 12 años. Son estudios más largos que algunos estudios médicos. Yo venía de una familia que no tenía dinero. Mi papá era médico del Ministerio de Salud Pública. No tenía los recursos ni era un mecenas…
¿Era más fácil entonces entrar a la política?
Bueno, la carrera política la empecé más tarde. Vine aquí a fines del 66. Como funcionario del Banco Mundial acepté un recorte de sueldo importante, pero aún así el Banco Central pagaba razonablemente bien. Entonces no fue un sacrificio económico.
¿Y no es un sacrificio económico seguir en la política?
Ciertamente lo es, porque uno le dedica tiempo y recursos, cuando podría estar ganando plata. Pero, digamos, yo ya he llegado a una edad en que eso no es determinante.
Ha dicho que una de sus metas es reducir la pobreza, a través de tres elementos: crecimiento económico, educación e infraestructura. ¿Cómo se hace esto en la práctica?
Primero, hay que tener un crecimiento económico alto, porque así son mayores las posibilidades de luchar contra la pobreza, que en el Perú está concentrada en la sierra y en la Amazonía, en las zonas rurales. Eso requiere de mucha infraestructura, ayuda técnica, programas dirigidos. Se necesita una alta taza de inversión, que estamos logrando—Perú tiene una taza de inversión bruta del 25% del producto y deberíamos llegar a 30 en algún momento. En el tema de educación, hay que concentrarse en la educación primaria y educación tecnológica, hay que dar incentivos a las empresas, créditos tributarios, para que apoyen la educación. En infraestructura, yo creo en el tema del agua, porque tiene mucho que ver con la salud, con la malnutrición.
Usted tiene una ONG llamada Agua Limpia y ha planteado el tema de la falta de agua como un problema esencial. ¿Cuál es la situación real de la falta de agua en el Perú?
El Perú está muy atrasado. Las estadísticas pintan un cuadro mejor de lo que es, porque incluyen caños comunales como agua en la casa, un sistema intermitente en la casa como un verdadero sistema de agua. Las estadísticas de desagüe son falsas, porque incluyen letrinas como desagüe y son antihigiénicas. Tenemos 10 millones de peruanos, un tercio de la población no tiene agua potable permanente ni desagüe en su casa. Estamos muy atrasados en comparación con otros países. No mencionemos a Chile que tiene al 100% de la población con agua.
Esto se relaciona con el tema de la desigualdad.
Hay un problema esencial: que somos un país desconectado. Hay gente que dice: ‘qué bueno que tengamos este gran crecimiento, pero ¿y yo que saco con eso?’ Cuando una economía crece al 8% como en el Perú, las expectativas crecen al 50%. Los que crecen al 2%, sus expectativas crecen al 100%. Tenemos que reducir esa brecha. Es un tema de manejo de comunicación y de presencia del gobierno fuera de Lima. Descentralización comunicacional. Por ejemplo, el Ministerio de Economía debería estar en todas las regiones, en vez de que se tenga que venir aquí a resolver los problemas.
Otro problema que ha subrayado es la informalidad. ¿Cómo se cambia esto en el Perú?
Muy fácil conceptualmente, difícil en la práctica. El tema que hay que promover es la formalización, porque hoy la carga tributaria es baja a pesar de impuestos altos, debido a la informalidad. ¿Cómo se cambia? Zanahoria y látigo. Zanahoria es incentivos fiscales a las empresas para que contraten más gente. Y el látigo es la inspección laboral, el control de los services que no pagan ESSALUD y que no tienen acceso al sistema de las AFP. Obviamente, hay que poner un seguro de desempleo nacional, para todos los trabajadores jóvenes que entren, en vez de que congelen su plata en el banco con CTS. Los existentes que sigan con su sistema actual.
¿Por qué ha apoyado la candidatura del pastor Humberto Lay a las elecciones municipales de Lima? ¿Qué tienen en común sus proyectos políticos?
Es un apoyo profesional y técnico. Yo pienso que Lima para salir adelante necesita un Metro—el Metropolitano está bien, pero es una solución muy parcial. Necesitamos una red sobre rieles, trenes ligeros. En el Centro de la ciudad, trenes subterráneos. Eso va a costar mucha plata, va a requerir un subsidio, se pueden concesionar. Pero es fundamental, sino esta ciudad se atora. Yo lo quiero apoyar a Lay sobre todo en ese sistema. También hay que mejorar la seguridad, hacer una reforma de la Policía. Eso también va a costar. Vamos a tener que invertir 5% más del producto en gasto público… A mí me parece que es una persona moderada y centrada, moral, que no tiene bemoles. Y por eso pienso que es un buen candidato, para que no solamente haya dos.
Ha sido profesor de Economía de Alan García…
Yo daba el curso de Economía en la Facultad de Leyes de la Católica, y él fue uno de mis alumnos un año. Pero era un curso que todos los estudiantes de abogacía tenían que tomar. O sea, no estaban ahí porque querían estudiar economía.
¿Cree que García aprendió las lecciones que usted daba?
En ese tiempo les enseñábamos teoría económica. No había los problemas que subsecuentemente hubo en el Perú. Era una época interesante, el primer gobierno de Belaunde. Hubo una devaluación grande, problemas financieros. Y los estudiantes estaban muy concientes de eso. Los diarios hablaban de crisis, de deuda. En un año tuvimos cinco o seis ministros de Hacienda.
Entonces, no lo podríamos culpar a usted de que no formó bien a Alan García, por lo que hizo en su primer gobierno.
(Ríe). No. Alan García tenía 19 años.
¿Iba a clase?
Sí, claro, todos iban a clase.
Usted fue ministro de Economía y primer ministro durante el gobierno de Alejandro Toledo, quien ahora se vocea también como un posible candidato a la presidencia. ¿No tendría más posibilidades de ganar una candidatura con Toledo?
Puede ser. Yo todavía no me he lanzado como candidato. Toledo tampoco se ha lanzado. Vamos a tener que ver en el camino. A mí lo que me interesa es que este país salga adelante. Yo creo que en los próximos 10 o 15 años tenemos una enorme posibilidad de dar un gran salto hacia adelante. Por dos razones: 1) la emergencia de la China como un factor importante de la economía mundial—la China es nuestro gran mercado potencial. 2) el perfil demográfico del Perú está en pleno auge; hay una población joven que está terminando sus estudios y entrando a la fuerza laboral. Hay más trabajadores y menos dependientes.
Dentro de esa demografía, ¿qué sector le parece más atractivo?
Me he concentrado en los jóvenes universitarios, que son 600 mil. También los maestros, los policías, a quienes ayudé cuando fui ministro de Economía.
¿Pero esos jóvenes no preferirían votar por alguien, digamos, como Bayly?
Creo que Bayly es una persona muy inteligente, muy interesante, que habla de cosas que otros no hablan. Pero yo me concentro en cómo pegar el gran salto económico, el tema que le interesa a la gente.







