La catedral de Basil rodeada por ceniza provocada por los incendios forestales.
Foto: Reuters
El humo de los incendios forestales convirtió hoy a Moscú en una ciudad fantasma, donde en algunos barrios la visibilidad era de apenas 200 metros y el intenso olor a quemado penetraba en las casas.
La nube de humo es tan densa que los visitantes de la Plaza Roja apenas aciertan a avistar las rojas murallas y torres del Kremlin o las famosas cúpulas multicolores de la Catedral de San Basilio.
Los turistas que viajan en los barcos que surcan las aguas del río Moscova apenas pueden ver la otra orilla, mientras en los edificios oficiales y de oficinas el humo se ha colado en los pasillos y despachos.
Moscú había amanecido cubierta por un manto de humo en varias ocasiones en las últimas dos semanas debido a los numerosos incendios en la región, pero el cielo se despejaba con el paso de las horas y el aumento de la temperatura.
Pero hoy ni siquiera las temperaturas de cerca de 35 grados centígrados consiguieron elevar la masa de humo sobre la capital rusa, provocada por el aumento de los incendios de turba en las afueras de la ciudad.
Según la NASA, la capa de humo que cubre la capital rusa es tan densa que tiene la misma forma que los cúmulos que crean las erupciones volcánicas.
- Terra Perú
- EFE











