Mujer es condenada por vender pez de colores.
Reuters
Por hacer esta venta, Joan Higgins, dueña de la tienda de animales en Sale, tendrá que pagar una multa de 1 123 euros y llevar una pulsera telemática durante siete semanas en las que no podrá salir de casa de siete de la noche a siete de la mañana.
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Por hacer esta venta, Joan Higgins, dueña de la tienda de animales en Sale, tendrá que pagar una multa de 1 123 euros y llevar una pulsera telemática durante siete semanas en las que no podrá salir de casa de siete de la noche a siete de la mañana.
Higgins, que a partir de ahora tendrá antecedentes penales, fue víctima de una trampa tendida por el Ayuntamiento, que envió al muchacho para ver si la condenada cumplía la prohibición oficial de vender animales a menores. Joan Higgins declaró a la salida del juzgado que la sentencia es "ridícula" y que ha dejado traumatizada a toda su familia.
"¿Tan peligrosa soy que tengo que llevar una pulsera telemática? Estas pulseras son para la gente que hace cosas malas por la noche", dijo Higgins.
El hijo de Joan, Mark, de 47 años y que trabajaba con ella en la tienda, también ha sido condenado a 120 horas de servicios comunitarios.
Desde la aprobación de la ley del bienestar de los animales en 2006, está prohibido en el Reino Unido vender mascotas a menores de 16 años a no ser que vayan acompañados de un adulto y además los dependientes de estas tiendas deben informar a los clientes sobre el cuidado que deben prestar a esos animales.
Higgins vendió supuestamente el pez de colores al niño de catorce años sin preguntarle la edad y tampoco le aconsejó sobre cómo cuidarlo. La máxima pena para este delito puede alcanzar los doce meses de prisión, o una multa de 22.473 euros, o ambas juntas.