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En el transcurso de las operaciones fueron arrestados ocho de los presuntos conspiradores. El último de ellos se entregó a las autoridades anoche. Los acusados han sido identificados como David Brian Stone, líder del grupo; su esposa Tina Stone; sus hijos Joshua Matthew Stone y David Brian Stone; Joshua Clough; Michael Meeks; Thomas Platek; Kristopher Sickles y Jacob Ward.
La acusación sostiene que Hutaree, con base de operaciones en el Condado Lenawee de Michigan, es "una organización extremista antigubernamental que promueve la violencia contra las agencias policiales locales, estatales y federales".
Los nueve encausados, según la Fiscalía, "a sabiendas conspiraron, se confederaron y se pusieron de acuerdo entre sí y con otras personas para hacer la guerra contra Estados Unidos, oponerse por la fuerza al gobierno de Estados Unidos, y para impedir, obstruir y demorar por la fuerza la ejecución de las leyes de EEUU".
Específicamente los cargos son de conspiración sediciosa, intento de usar armas de destrucción masiva, enseñar el uso de materiales explosivos y posesión de armas de fuego durante un crimen violento, dijeron en una declaración la fiscal Barbara McQuade y el agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Andrew Arena.
En su web el grupo (www.hutaree.com) proclama que los cristianos deben prepararse para "la batalla del fin de los tiempos para mantener vivo el testimonio de Jesucristo", e incluye vídeos en los que se ve a hombres con uniforme de combate en ejercicios en áreas rurales de EEUU. "Creemos que un día, como dice la profecía, habrá un Anticristo. Todos los cristianos deben saberlo y prepararse, como lo ha ordenado Cristo", señala la página.
De acuerdo con la acusación de la fiscalía, los miembros del grupo hicieron planes para matar policías y atacar luego el cortejo fúnebre antes de retirarse a zonas agrestes fortificadas "con la perspectiva de que estos enfrentamientos servirían como catalizador para un alzamiento más amplio contra el Gobierno" de Estados Unidos.
El líder del grupo recogió información en Internet sobre la fabricación de artefactos explosivos improvisados y envió diagramas por vía electrónica a una persona que creía que podía manufacturarlos. También ordenó que uno de sus hijos y otros cómplices reunieran materiales para fabricar esos artefactos explosivos.