De los diez médicos que se graduaron en la generación del doctor Federico Rebolledo Mota, cuatro se suicidaron. Dos lo hicieron en el quirófano.
Médico con una jeringa en la mano.
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Médico internista.
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"Hay muchísima carga de trabajo en los hospitales públicos. He visto residentes con tres o cuatro días sin dormir, eso acaba a cualquiera", señala Mundo Baraquiel Alatriste, vicepresidente de la Asociación Nacional de Médicos Mexicanos.
Ninguno resistió la presión laboral y las dificultades personales que conlleva la profesión, explica Rebolledo, maestro en ciencias en Bioética del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
El caso se repite con frecuencia en México, donde al igual que otros países las adicciones al alcohol y drogas, estrés y abandono familiar son factores que a muchos profesionales de la medicina les conduce a quitarse la vida, reconocen especialistas.
"El médico es una entidad patológica en sí mismo, muchos no saben cómo manejar su vida personal", le dice Rebolledo a BBC Mundo.
Se trata de un escenario presente desde hace varias décadas en el país, añade el especialista.
Igual que sus pacientes
En 2005 un equipo de investigadores del entonces Instituto Mexicano de Psiquiatría realizó un estudio sobre depresión y adicciones entre médicos residentes de Ciudad de México.
La investigación reveló un alto índice de consumo de alcohol y drogas en ese sector, además que cerca de la mitad de los encuestados padecían depresión. El 15% resultó con estrés elevado.
Los datos siguen vigentes hasta ahora, le dice a BBC Mundo Baraquiel Alatriste, vicepresidente de la Asociación Nacional de Médicos Mexicanos.
"Hay muchísima carga de trabajo en los hospitales públicos. He visto residentes con tres o cuatro días sin dormir, eso acaba a cualquiera".