La extinción coincidió con la llegada de los humanos al hábitat natural del Aepyornis, en Madagascar.
El misterio, según el profesor Parker Pearson, es que no hay evidencia de que el ser humano cazara al pájaro.
"No hay evidencia de que el humano comiera huevos -explicó el científico a la BBC- a pesar de que con uno de sus huevos podían obtenerse 30 tortillas".
El pájaro elefante ha sido durante mucho tiempo tema de leyendas sobre aves gigantes.
Maro Polo afirmó -incorrectamente- que estas aves enormes podían volar. También hay cuentos en "Las Mil y Una Noches" que hablan de pájaros gigantes que pueden levantar a elefantes.
El avance, afirman los expertos, no significa que pronto se podrá resucitar a estas aves extintas.
Aunque el ADN puede ser secuenciado, se necesitaría tener información precisa sobre cómo "reempaquetarlo" en los cromosomas, las moléculas que portan los genes.
"Igual que ocurre con todo el ADN antiguo -dice la doctora Oskam- el ADN que aislamos de los cascarones está muy fragmentado".
"Es posible secuenciar genomas extintos de cascarones fosilizados, pero es muy arriesgado imaginar que podemos clonar a especies extintas", agrega.
Los científicos ya lograron obtener esqueletos completos del pájaro elefante, pero esperan que analizando su ADN puedan tener una imagen más detallada de la criatura y descubrir porqué se extinguió.