Sin darnos cuenta
¿Cuánto se le paga a la gente para que publique sus diarios? ¿Cuántos están dispuestos a permitir que libremente se divulguen sus creencias religiosas, inclinaciones políticas, preferencias sexuales, o el nombre del colegio a donde van sus hijos?
Lo que muchos de nosotros no nos damos cuenta es que estamos ofreciendo gratis este tipo de información a sitios de la red que utilizamos todos los días. Y lo más importante es que lo estamos haciendo a gran escala.
En esta era digital, donde gastamos aproximadamente miles de millones de dólares al año en productos y servicios por internet, nos preocupamos sobre el robo de datos y seguridad de la red.
Sin embargo, hay un asunto más amplio e importante: cómo damos información sobre nosotros mismos todas las veces que nos conectamos y cómo esta información es utilizada por las poderosas compañías que marcan la pauta en la web.
Usted es un producto
Todos los días se realizan millones de búsquedas gratis en Google. Todos lo meses pasamos millones de horas gratis en Facebook y leemos gratis millones de artículos de diarios.
Pero mírenlo desde el otro punto de vista.
Todos los días Google recoge millones de términos de búsqueda que no sólo le ayuda a pulir su sistema de búsqueda sino también su estrategia de marketing para dirigirlo con precisión y aprovecharlo por muchos meses.
Todas las semanas Facebook recibe millones de actualizaciones altamente personales que se guardan para siempre y van formando una base de datos para generar ganancias por medio de la publicidad personalizada.
Todos los meses diarios gratuitos instalan y rastrean galletas (conocidas como cookies en inglés) en su computadora que les dicen cuáles son sus intereses y les permite modificar sus anuncios, y en el futuro, incluso su contenido en torno a sus gustos.
Por lo tanto, usted no está sólo siendo observado, usted está siendo comercializado. La moneda de cambio ha cambiado.
La moneda es ahora información, su información. Las empresas pueden utilizar esa información para generar muchas ganancias.
A diario facilitamos minutas de nuestra vida a cambio de una red gratis.
Ha sido un cambio lento e incluso imperceptible en nuestra cultura y la manera en que valoramos nuestra privacidad.
Pocos de nosotros somos conscientes de las implicaciones de estos cambios, y pocos nos preguntamos si ésta es una transacción comercial que vale la pena.