Ronald Woodman, presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), aseguró que en un futuro no muy lejano el Perú podría ser azotado por un fuerte movimiento telúrico y que de no estar preparados las consecuencias de éste podrían ser "completamente desastrosas".
La mayoría de viviendas de nuestro país colapsarían debido a las construcciones antiguas y la falta de una cultura sísmica a nivel nacional, por lo que el experto recomendó a la población construir sus casas con tecnología antisísmica e instó al Gobierno a tomar adecaudas medidas de prevención.
Asimismo, criticó a la ministra de Economía, Mercedes Aráoz, por otorgarle sólo 3 millones de soles para mejorar el sistema de alerta en caso de tsunamis.
"Es una regla: todo lo que sucede geológicamente vuelve a suceder. Vamos a tener un tsunami con la misma intensidad que tuvimos en el pasado. Sismos como los que acaban de suceder en Chile ocurren una vez cada doscientos años", dijo Woodman.
Sin embargo, descartó que un probable maremoto llegue hasta la Plaza de Armas de la capital, "no hay razones para que un tsunami llegue a la hasta la plaza mayor, pero de ocurrir éste pasaría inevitablemente por La Punta y el Callao, donde el nivel del mar llegaría a diez metros de altitud, como ocurrió en 1746, cuando se produjo un sismo de 8.5 grados”, señaló.