El pedazo de hielo de 300 metros de largo y 700 de ancho se separó de la plataforma helada, luego de que chocara con otro trozo. La colisión fue equivalente a casi 10 toneladas de explosivos y se teme que cambien las corrientes oceánicas.
La portavoz del Instituto Alfred Wegener de Investigaciones Polares y Marinas (AWI) en Bremerhaven, organismo situado en la costa alemana del Mar del Norte, destacó que el iceberg, con un espesor de unos 200 metros, causó una grieta de dos kilómetros de largo en la plataforma de la Antártida.
La colisión, que se produjo el pasado 11 de febrero, hizo desprender un trozo de hielo de 300 metros de largo y 700 metros de ancho de la plataforma, añadió el AWI.
Los científicos temen que ahora que hay un nuevo iceberg flotando en aguas antárticas las corrientes oceánicas se vean afectadas, ya que cualquier interrupción en la producción de agua fría en la zona se sabe las afecta tanto como los patrones climáticos, informó el diario online ElMundo.es.