A pocos día de que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) vuelva a funcionar tras varios meses de para por reajustes técnicos, grupos de personas de todo el mundo han acudido a los tribunales para que la “Máquina de Dios” no vuelva a operar, argumentando que el LHC podría originar un gran agujero negro que se tragaría todo a su alrededor.
Pese a lo extraña que podría resultar la demanda, Eric e. Johnson, profesor de leyes de la Universidad de Dakota del Norte, considera en un artículo de la prestigiosa revista New Scientist, que si se presenta la reclamación correcta ante un tribunal apropiado, “quizás un juez tenga que afrontar muy pronto la cuestión de emitir o no una orden judicial” para “salvar el mundo”.
Según señala el diario español ABC, quienes buscan una orden judicial podrían, por ejemplo, pedir a un tribunal que examine la historia del cambio de argumentos sobre la seguridad del LHC: En 2001, un trabajo teórico apuntaba que la “máquina del Big Bang” podría crear agujeros negros. Dos años después, los científicos dijeron que cualquier agujero negro se evaporaría inmediatamente.
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) es la máquina más potente construida por físicos para llegar a sondear la materia. Su objetivo es permitir colisiones de haces de protones a velocidades próximas a la de la luz y recrear las condiciones que existían luego del Big Bang. Se encuentra bajo la frontera suizo-francesa a una profundidad de entre 50 y 120 metros.